O "el nido del cuco", si te gusta más.

No son las 1000 mejores canciones de la historia, ni los 500 mejores poemas, ni los 100 mejores libros, ni tan siquiera las 10 mejores películas, ni los mejores sabores, olores o sensaciones. Son lo que se me ha pegado y sigue pegándose en la piel a lo largo de las décadas que he tenido la suerte de presenciar. Algo que a modo de Jukebox virtual, en el que pueda tener a mano la música, pinturas, fotográfias, etc. que se encuentran desparramadas a lo largo del camino.
Lo que silbo al caminar.
No es nostalgia y por supuesto que, cualquier tiempo pasado tan solo fue, anterior.
Escríbeme un comentario si en algo coincidimos.

martes, 27 de julio de 2010

Mi pan de cada día

Al final como siempre. "La que ilumina" y la música (mi amada Anne-Sofie von Otter) son lo que nunca falla, las que tienden el puente sobre las aguas turbulentas...




y como penas con pan son menos, me voy al mercado y al Google que es temporada de berenjenas:


Musaka
Μουσακάς



INGREDIENTES:

2 cebollas
4 dientes de ajo
1/2 kg de carne cordero picada (puedes sustituirla con ternera, pero no es lo mismo)
1 kg de berenjenas
1/2 l de aceite de oliva
2 tomates grandes
1 cucharadita de canela molida
Un poco de menta fresca
Sal y pimienta al gusto
1 pellizco de perejil picado
1 chorrito de vino blanco
1 trozo de queso feta para adornar
1/2 litro de bechamel
3 cucharadas de queso rallado

PREPARACIÓN:

Empezamos con las berenjenas, la parte más importante, que actúan como la placa de pasta para hacer lasaña. Las cortamos en rodajas de unos 6-8 mm de grosor (si las cortáis demasiado finas al final se acaban rompiendo, además luego pierden grosor cuando las freimos). Las ponemos en un recipiente alargado (puede ser el que vamos a utilizar para luego hacer la musaka) y le echamos sal en abundancia. Dejamos reposar unos 40 minutos para que suelten parte de su agua y que no queden tan amargas.
Pasamos las rodajas por agua fría y las escurrimos muy bien ayudados por papel absorbente. En una sartén echamos aceite de oliva y cuando empieze a calentarse añadimos las berenjenas. Freímos hasta que queden doradas. Pasamos a un plato con papel absorbente para quitarle el aceite sobrante. Es importante que cuando las friamos no haya demasiado aceite en la sartén porque entonces quedaran muy duras y no nos interesa. Apartamos hasta el montaje final.
Escaldamos los tomates y una vez sin piel los picamos en trozos grandes. Cortamos las 2 cebollas y los dientes de ajo lo más fino posible. Salpimentamos la carne. Apartamos los ingredientes cada uno en un plato.
En otra cazuela echamos aceite (3 cucharadas llegan) y introducimos las cebollas y el ajo, lo pochamos todo muy bien y echamos la carne picada a la cazuela (tal como os comenté arriba sería mejor con cordero, pero yo no lo encontré picado). Añadimos un poco de menta, perejil picado y una cucharada de canela molida. Sofreímos durante 5 minutos a fuego suave, sin dejar de remover. Añadimos el tomate y un chorrito de vino blanco, dejamos que se reduzca todo hasta que nos quede una salsa compacta. Aproximadamente unos 15 minutos.
Mientras preparamos la bechamel vamos precalentando el horno a unos 180º para que esté caliente cuando metamos la fuente refractaria.
Para montar la moussaka la cosa es muy sencilla, engrasamos el fondo de la fuente con un poco del aceite sobrante de freir la berenjena y una capa de rodajas de berenjena. Encima una capa de la mezcla con la carne, la siguiente de bechamel y repetimos hasta tener 2 pisos. Finalmente rematamos con bechamel (bastante). Y la última capa de queso rallado para gratinar.
Introducimos al horno 25 minutos a 180º y 5 minutos con el gratinador puesto para que se dore. Adornamos con un poco de orégano y un trocito de queso feta. En este caso yo lo he presentado en una fuente de barro (la misma que utilizo para las vieiras) pero puede ir directamente al plato.


Y, si es posible, acompañarlo con mi otra gran dama:


Θεός αν είναι
Si hay Dios
Χάρις Αλεξίου (Haris Alexiou)


Por las noches entras en mis sueños,
parece que llegaras a tu propio jardín,
y crecieron mis alas,
yo no me marcho de tu lado
si hay Dios.

Miles de ángeles con las blancas
ramas del olvido las van repartiendo,
y de mi cuerpo como estrellas
tus niños sacan su aliento.

Si hay Dios ojalá que ardas en las llamas
y bebas el fuego de mi lágrima.
No puedes perdonar una vida, corazón,
si hay Dios y si alguien me ama,
si hay Dios y si alguien me ama.

Todos mis amigos desde hace años
encontraron pareja, construyeron hogares,
sólo yo permanezco sola,
sin techo, esa es la verdad.

Si hay Dios ojalá que ardas en las llamas
y bebas el fuego de mi lágrima.
No puedes perdonar una vida, corazón,
si hay Dios y si alguien me ama,
si hay Dios y si alguien me ama.