O "el nido del cuco", si te gusta más.

No son las 1000 mejores canciones de la historia, ni los 500 mejores poemas, ni los 100 mejores libros, ni tan siquiera las 10 mejores películas, ni los mejores sabores, olores o sensaciones. Son lo que se me ha pegado y sigue pegándose en la piel a lo largo de las décadas que he tenido la suerte de presenciar. Algo que a modo de Jukebox virtual, en el que pueda tener a mano la música, pinturas, fotográfias, etc. que se encuentran desparramadas a lo largo del camino.
Lo que silbo al caminar.
No es nostalgia y por supuesto que, cualquier tiempo pasado tan solo fue, anterior.
Escríbeme un comentario si en algo coincidimos.

jueves, 17 de junio de 2010

Asa nisi masa


"Poder disfrutar de los recuerdos de la vida es vivir dos veces".
Marco Valerio Marcial




8½ - BSO-Fellini
Nino Rota




Hace unos días, paseando junto a "la que ilumina" por Palermo, vimos a una pobre mujer que caminaba hablando con ella misma, riendo a carcajadas y dibujando pasos de baile que seguían las notas de un vals que solo sonaba en su cabeza; solitaria y ajena a todo lo que no fuera su mundo. No se porqué extraña asociación de ideas me vino a la mente "Asa nisi masa", el mantra con el que en "Otto e mezzo", Fellini evocaba noches infantiles y con el cual, Guido junto a su hermano, invocaban los cuadros colgados en las paredes de su cuarto esperando que cobraran vida.
Y al pronunciarla mis recuerdos fellinianos, que como cuadros colgados en las paredes se almacenaban en mi memoria, tomaron vida y bailaron esa noche deslizándose en mis sueños.

Saraghina, la mujer perturbada, que iniciaba a los escolares de Rímini en los misterios y placeres de la sensualidad, siempre tan censurados por la Iglesia, cobró vida y bailó de nuevo.

La Rumba de Saraghina

Volvieron a bailar los vecinos de Rímini el misterioso y extraño baile que experimenta el abuelo de Amarcord en la niebla cuando se pregunta si la muerte será así.

Bailando en la niebla
Amarcord


Y Donald Sutherland, con la muñeca articulada de la emocionante escena del baile de Casanova con la autómata, danzó otra vez.

La danza de la muñeca
Casanova


Por la mañana, mientras desayunábamos, "la que ilumina" me comentó que había tenido un sueño en el que durante una sesión espiritista Giulietta Masina se había aparecido para mantener una larga conversación sobre las virtudes del sexo.

- ¿Y no se manifestó tambien Susy? - pregunté.

Tuve que agacharme para que el tozo de croissant que me arrojó no impactase en mi nariz.



Asa nisi masa




"El que no cree en la magia nunca la encontrará".
Roald Dahl