O "el nido del cuco", si te gusta más.

No son las 1000 mejores canciones de la historia, ni los 500 mejores poemas, ni los 100 mejores libros, ni tan siquiera las 10 mejores películas, ni los mejores sabores, olores o sensaciones. Son lo que se me ha pegado y sigue pegándose en la piel a lo largo de las décadas que he tenido la suerte de presenciar. Algo que a modo de Jukebox virtual, en el que pueda tener a mano la música, pinturas, fotográfias, etc. que se encuentran desparramadas a lo largo del camino.
Lo que silbo al caminar.
No es nostalgia y por supuesto que, cualquier tiempo pasado tan solo fue, anterior.
Escríbeme un comentario si en algo coincidimos.

domingo, 6 de junio de 2010

In memoriam


Gracias por los comentarios que habéis enviado y bienvenidos los nuevos amigos, mañana contestaré ahora estoy demasiado cansado y furioso.




En el tiempo de las bárbaras naciones,
de las cruces colgaban los ladrones;
pero hoy, en el tiempo de las luces,
del cuello del ladrón, cuelgan las cruces.

Ugo Foscolo



En la basilia de Santa Croce (Florencia) para evitar que su mausoleo no sea la sepultura no llorada que él tanto temía y dar testimonio de que, al menos para mi, no ha sido olvidado presente mis respetos a Ugo Foscolo, el cantor del único bálsamo apaciguador del alma: la belleza.


Stanisław Masłowski - Sonata para piano n.º 14 (Beethoven)



Sonata para piano n.º 14 en do sostenido menor
"Quasi una fantasia", Op.27, n.º 2
(Claro de luna)
I - Adagio sostenuto
Ludwig van Beethoven


Sonata para piano n.º 14 en do sostenido menor
"Quasi una fantasia", Op.27, n.º 2
(Claro de luna)
II - Allegretto
Ludwig van Beethoven

Sonata para piano n.º 14 en do sostenido menor
"Quasi una fantasia", Op.27, n.º 2
(Claro de luna)
II - Presto agitato
Ludwig van Beethoven



Così gl'interi giorni
Ugo Foscolo

Così gl'interi giorni in lungo incerto
sonno gemo! ma poi quando la bruna
notte gli astri nel ciel chiama e la luna,
e il freddo aer di mute ombre è coverto;

dove selvoso è il piano più deserto
allor lento io vagabondo, ad una ad una
palpo le piaghe onde la rea fortuna,
e amore, e il mondo hanno il mio core aperto.

Stanco mi appoggio or al troncon d'un pino,
ed or prostrato ove strepitan l'onde,
con le speranze mie parlo e deliro.

Ma per te le mortali ire e il destino
spesso obblïando, a te, donna, io sospiro:
luce degli occhi miei chi mi t'asconde?