O "el nido del cuco", si te gusta más.

No son las 1000 mejores canciones de la historia, ni los 500 mejores poemas, ni los 100 mejores libros, ni tan siquiera las 10 mejores películas, ni los mejores sabores, olores o sensaciones. Son lo que se me ha pegado y sigue pegándose en la piel a lo largo de las décadas que he tenido la suerte de presenciar. Algo que a modo de Jukebox virtual, en el que pueda tener a mano la música, pinturas, fotográfias, etc. que se encuentran desparramadas a lo largo del camino.
Lo que silbo al caminar.
No es nostalgia y por supuesto que, cualquier tiempo pasado tan solo fue, anterior.
Escríbeme un comentario si en algo coincidimos.

martes, 1 de diciembre de 2009

Señora, por usted no pasan los años



Ayer, cuando paseaba por la calle Santa Eulalia, observe señora que tú caminabas unos pasos delante al lado de su señor marido y, debo reconocer que en todos estos años -a los dioses, gracias le sean dadas-, no has cambiado nada, nada...


De ella ver quisiera su andar amable

Y la clara luz de su rostro antes

Que a los carros lidios o a mil guerreros
Llenos de armas...

La luna luminosa huyó con las Pléyades.
La noche silenciosa ya llega a la mitad
La hora ya pasó y en vela sola en mi lecho,
suelto la rienda al llanto sin esperar piedad.

Safo




Aphrodite Kallipygos
Render 3D 30/12/2009


Himno en honor a Afrodita
Safo de Lesbos

¡Oh, tú en cien tronos Afrodita reina,
Hija de Zeus, inmortal, dolosa:
No me acongojes con pesar y tedio
Ruégote, Cripria!
Antes acude como en otros días,
Mi voz oyendo y mi encendido ruego;
Por mi dejaste la del padre Jove
Alta morada.
El áureo carro que veloces llevan
Lindos gorriones, sacudiendo el ala,
Al negro suelo, desde el éter puro
Raudo bajaba.
Y tú ¡Oh, dichosa! en tu inmortal semblante
Te sonreías: ¿Para qué me llamas?
¿Cuál es tu anhelo? ¿Qué padeces hora?
-me preguntabas-
¿Arde de nuevo el corazón inquieto?
¿A quién pretendes enredar en suave
Lazo de amores? ¿Quién tu red evita,
Mísera Safo?
Que si te huye, tornará a tus brazos,
Y más propicio ofreceráte dones,
Y cuando esquives el ardiente beso,
Querrá besarte.
Ven, pues, ¡Oh diosa! y mis anhelos cumple,
Liberta el alma de su dura pena;
Cual protectora, en la batalla lidia
Siempre a mi lado.




Oda a Afrodita
Safo de Lesbos

¡Tú que te sientas en trono resplandeciente,
inmortal Afrodita!
¡Hija de Zeus, sabia en las artes de amor, te suplico,
augusta diosa, no consientas que, en el dolor,
perezca mi alma!
Desciende a mis plegarias, como viniste otra vez,
dejando el palacio paterno, en tu carro de áureos atalajes.
Tus lindos gorriones te bajaron desde el cielo,
a través de los aires agitados por el precipitado batir de sus alas.
Una vez junto a mí, ¡oh diosa!, sonrientes tus labios inmortales,
preguntaste por qué te llamaba, qué pena tenía,
qué nuevo deseo agitaba mi pecho,
y a quién pretendía sujetar con los lazos de mi amor.
Safo, me dijiste, ¿quién se atreve a injuriarte?
Si te rehuye, pronto te ha de buscar;
si rehúsa tus obsequios, pronto te los ofrecerá él mismo.
Si ahora no te ama, te amará hasta cuando no lo desees.
¡Ven a mí ahora también, líbrame de mis crueles tormentos!
¡Cumple los deseos de mi corazón, no me rehúses tu
ayuda todopoderosa!


Lamento:
Dulce madre mía, no puedo trabajar,
el huso se me cae de entre los dedos
Afrodita ha llenado mi corazón
de amor a un bello adolescente
y yo sucumbo a ese amor.





Diego Rodríguez de Silva y Velázquez - Venus del Espejo


Venus callipyge
Georges Brassens


Venus Calipigia

Que nunca el arte abstracto, que nos tiraniza hoy día
Arranque a tus encantos este volumen asombroso.
En el tiempo donde los culos postizos son mayoría
Gloria a este que dice toda la verdad.
Tu espalda pierde su nombre con tanta gracia
Que no puede uno más que darle la razón.
Ojalá fuera yo, señora, un poeta de raza
Para decir en su honor una oda inmortal
Al verlo pasar, se me pone la carne de gallina
En fin, desde que vine al mundo le profeso
Un culto verdadero y, cuando pierdo a las bolas,
Al besar a Fanny(1), no pienso más que en usted.
Para obtener, señora, unas curvas de ese calibre
Debe usted torturar a la gente de su alrededor
dar mucha guerra a las costureras
Y debe usted de agotar a su dama de compañía
Es el Duque de Bordeaux (2) el que va con la cabeza baja,
Pues se parece al mío (culo) como dos gotas de agua
Si se pareciese al vuestro (culo), se diría, cuando pasa
“¡Qué bonito muchacho es el duque de Bordeaux!”
No le haga ningún caso a los envidiosos que pregonan
Que ha colocado usted su orgullo un poco bajo
Que presume usted demasiado de sus nalgas
Y sobre todo, por favor, no se siente usted.
Déjelos contar que al salir de la calesa
La brisa levantó su vestido y que se vió
Escrito en un corazón atravesado por una flecha
Esta expresión trivial: “A Julito para siempre”.
Déjelos decir también que en la corte de Inglaterra
Haciendo la reverencia a los soberanos ingleses
¡Catacrás! Se cayó usted de culo.
La ley de la gravedad es dura, pero es la ley.
Nadie puede hoy día morir sin ver Nápoles
Al asalto de las obras maestras quieren todos correr
Mis ambiciones son mucho más razonables
Ver vuestro cuerpo desnudo, señora, y luego morir. (3)
Que nunca el arte abstracto, que nos tiraniza hoy día
Arranque de sus encantos este volumen asombroso
En el tiempo donde los culos postizos son mayoría
Gloria a éste que dice toda la verdad.


(1) Juego francés en el que pierde debe de besar una tabla que tiene forma de mujer.

(2) El duque de Bordeaux en Francia es el equivalente en fealdad al Picio español.
(3) Académie: en Arte hace referencia al cuerpo desnudo.

No puedo quitar mis ojos de ti
Matt Monro