O "el nido del cuco", si te gusta más.

No son las 1000 mejores canciones de la historia, ni los 500 mejores poemas, ni los 100 mejores libros, ni tan siquiera las 10 mejores películas, ni los mejores sabores, olores o sensaciones. Son lo que se me ha pegado y sigue pegándose en la piel a lo largo de las décadas que he tenido la suerte de presenciar. Algo que a modo de Jukebox virtual, en el que pueda tener a mano la música, pinturas, fotográfias, etc. que se encuentran desparramadas a lo largo del camino.
Lo que silbo al caminar.
No es nostalgia y por supuesto que, cualquier tiempo pasado tan solo fue, anterior.
Escríbeme un comentario si en algo coincidimos.

martes, 4 de enero de 2011

Dejadme

"La más bella niña
de nuestro lugar,
hoy viuda y sola
y ayer por casar,
viendo que sus ojos
a la guerra van,
a su madre dice,
que escucha su mal:

Dejadme llorar
orillas del mar".

Luis de Góngora





Gestillte Sehnsucht, Op. 91, No. 1 (1º de Dos Cantos)
(Johannes Brahms - Friedrich Rückert)
Janet Baker (mezzo-soprano)
Cecil Aronowitz (viola)
Andre Previn (piano)

Anhelo Satisfecho

Inmerso en un áureo resplandor de atardecer,
¡qué solemne se muestra el bosque!
Los pájaros susurran con voces suaves
envueltos en la tibia agitación de las brisas de la tarde.
¿Qué murmura el viento? ¿Y los pajarillos?
Ambos arrullan al mundo para su descanso.

¡Tú, deseo, que te agitas
en mi corazón sin descanso!
¡Vosotros, anhelos, que hacéis latir mi corazón,
¿cuándo descansaréis? ¿cuándo iréis a dormir?
Por los susurros del viento y de los pajarillos,
¿cuándo vosotros, rabiosos deseos, caeréis dormidos?

Ah, en la áurea distancia, con alas soñadas,
¿cuándo dejará mi espíritu de aventurarse?
¿cuándo, en las estrellas eternamente distantes,
mi mirada ansiosa dejará de posarse?
Entonces el viento y los pajarillos cantarán
la añoranza de mis anhelos, al tiempo que de mi vida.



José Luis Muñoz Luque- Othelo y Desdémona


Las gastadas palabras de siempre
Francisco Hernández

Déjame recordarte las gastadas palabras de siempre,
los armarios que encierran la humedad de los puertos
y el sabor a betel que dejas en mis labios
cuando desapareces en el aire.
Déjame tender tu cabello a la sombra
para que la penumbra madure como el día.
Déjame ser una ciudad inmensa, un bote de cerveza
o el fruto desollado ante la espiga.
Déjame recordarte dónde me ahogué de niño
y por qué hace brillar mi sangre la tristeza.
O déjame tirado en la banqueta, cubierto de periódicos,
mientras la nave de los locos zarpa
hacia las islas griegas.


Jose Luis Munoz Luque - Hamlet y Ofelia



Concierto para piano y orquesta Nº. 1 en mi Menor Op.11.
(2º mov. Romance. Larghetto)
de Frédéric Chopin
Rafał Blechacz