O "el nido del cuco", si te gusta más.

No son las 1000 mejores canciones de la historia, ni los 500 mejores poemas, ni los 100 mejores libros, ni tan siquiera las 10 mejores películas, ni los mejores sabores, olores o sensaciones. Son lo que se me ha pegado y sigue pegándose en la piel a lo largo de las décadas que he tenido la suerte de presenciar. Algo que a modo de Jukebox virtual, en el que pueda tener a mano la música, pinturas, fotográfias, etc. que se encuentran desparramadas a lo largo del camino.
Lo que silbo al caminar.
No es nostalgia y por supuesto que, cualquier tiempo pasado tan solo fue, anterior.
Escríbeme un comentario si en algo coincidimos.

jueves, 27 de enero de 2011

Feliz fin de semana



"El amor es deseo de belleza"
(Alonso Quijano)
Miguel de Cervantes Saavedra



Partita No. 4 en R Mayor, BWV 828: V. Sarabande
(Johann Sebastian Bach)
Glenn Goudl


Unos buenos amigos tienen la amabilidad de invitarnos durante el fin semana a su casa. Como se que adora a Bach y la ternera, me voy (os dejo con Bach y Glenn Goud), al huerto a por las verduras después al Mercado de Calatrava a por la ternera y los pimientos. He impreso la receta que he encontrado en la red y el vino me lo pensaré mientras hago la compra. Así que cierro la puerta y ¡hasta la vuelta! 

Sed felices
-----
----
---
--


Carrileras de Ternera con pimientos de piquillo confitados

Ingredientes:
. 2 kg. de carrillera de ternera
. 2 tomates rojos
. 1 cebolla
. 2 cebolletas
. 1 puerro
. 1 zanahoria
. 1 cabeza de ajos
. 10 chalotas
. 200 ml. de brandy
. 1 botella de vino tinto
. 1 pizca de pimienta negra recién molida
. 1 ramita de tomillo
. 1 ramita de romero
. 10 clavos de olor
. 1 cucharada de granos de pimienta negra
. 1 rama de canela
. aceite de oliva y sal

Para los piquillos confitados;
. 16 piquillos
. 4 dientes de ajo
. 1 cucharada de azúcar
. aceite de oliva y sal

Limpiamos las carrilleras de huesos y nervios. Doramos en aceite con sal y pimienta. Escurrimos y reservamos.
Limpiamos las verduras, lavamos y troceamos. Sofreímos en el mismo aceite de las carrilleras, limpio de impurezas. Dejamos que sofrían hasta que se doren, y añadimos las carrilleras, la pimienta, los clavos, la camela y las hierbas aromáticas.
Rehogamos todo junto y regamos con el brandy, flambeamos y añadimos el vino tinto. Dejamos hervir a fuego lento hasta que las carrilleras estén tiernas.
Retiramos las carrilleras. Colamos la salsa por el chino y apretamos fuerte. Reducimos e introducimos de nuevo en la salsa las carrilleras cortadas en trozos grandes. Dejamos que hierba unos minutos más. Dejamos reposar el guiso hasta el día siguiente, para que se integren bien los sabores.
Ponemos en una sartén ancha los ajos laminados con un poco de aceite, freímos unos segundos sin que cojan color, agregamos los piquillos escurridos y ponemos a fuego lento. Dejamos que se frían muy despacio por ambos lados.
Echamos el azúcar, la sal y el jugo de los pimientos. Cocemos a fuego lento hasta que estén confitados.
Calentamos las carrilleras en su propio jugo. Servimos en los platos acompañadas de los piquillos. Cortamos las cebolletas en juliana y esparcimos por encima.

Velazquez- El almuezo

La música de Bach mueve cortinas
en la mañana triste, y un viento con amores
se desliza en las calles y en los corazones.
Nadie sabe por qué pero se alegran
las sombras y los hombres
como si Dios hubiese descendido a fecundarlos
y en el asfalto espigas de oro florecieran.
En el día de hoy el sol se ablanda
y mansa luz como un aceite unta
a los cansados y a los tristes.

Un canto para sordos se desprende de las cosas
y esa terrible dulzura que es Dios insoportable
contagia la salud de un pecho a otro.
Es la hora interminable, la inasible,
la eternidad que dura un abrir y cerrar de ojos.
(Mientras esto he dicho, el día se ha partido en
dos como una granada madura.)

Jaime Sabines