O "el nido del cuco", si te gusta más.

No son las 1000 mejores canciones de la historia, ni los 500 mejores poemas, ni los 100 mejores libros, ni tan siquiera las 10 mejores películas, ni los mejores sabores, olores o sensaciones. Son lo que se me ha pegado y sigue pegándose en la piel a lo largo de las décadas que he tenido la suerte de presenciar. Algo que a modo de Jukebox virtual, en el que pueda tener a mano la música, pinturas, fotográfias, etc. que se encuentran desparramadas a lo largo del camino.
Lo que silbo al caminar.
No es nostalgia y por supuesto que, cualquier tiempo pasado tan solo fue, anterior.
Escríbeme un comentario si en algo coincidimos.

domingo, 26 de julio de 2009

L'animale






El Animal

Vivir
no es muy complicado
si puedes renacer
después y cambiar varias cosas,
las frivolidades y tanta estupidez.

Mientes,
tú mientes bien.
Cuando te tengo junto a mí
tú me das la razón
y a veces quisiera decirte
que prefiero estar sólo,

Y el animal que yo llevo dentro
no me ha dejado nunca ser feliz.
Me roba todo, hasta el café.
Me vuelve esclavo de mis pasiones,
sin desistir jamás, y nunca espera.
Y el animal que yo llevo dentro te ama a ti.

Dentro
de mí chispas de fuego
y el agua que lo apagará.
Si quieres ver como arde
espárcelo en el aire
o déjalo en la tierra.

Y el animal que yo llevo dentro
no me ha dejado nunca ser feliz.
Me roba todo, hasta el café.
Me vuelve esclavo de mis pasiones,
sin desistir jamás, y nunca espera.
Y el animal que yo llevo dentro te ama a ti.





Y antes de desabrocharle
el vestido
y bajarle las bragas
para completar
su desnudez, antes
de penetrarla y abrasarnos
para abandonarnos
más allá de la memoria,
antes había tenido
un hijo que ahora llora
en algún rincón
de la casa, detrás
de alguna puerta
o más lejos, más
allá de algún sitio.
O no llora. Está muerto.
Y yo le desabrocho
el vestido
que cae al suelo
con las bragas
y los sostenes
y tal vez los guantes
o el pintalabios,
y caemos nosotros
y gemimos
para no oir el llanto
de todo lo que antes
estuvo vivo
y es ahora un recuerdo
que nada podrá aplacar.
Nada ni nadie.
(La memoria sin tregua)
Juan Antonio Masoliver Ródenas