O "el nido del cuco", si te gusta más.

No son las 1000 mejores canciones de la historia, ni los 500 mejores poemas, ni los 100 mejores libros, ni tan siquiera las 10 mejores películas, ni los mejores sabores, olores o sensaciones. Son lo que se me ha pegado y sigue pegándose en la piel a lo largo de las décadas que he tenido la suerte de presenciar. Algo que a modo de Jukebox virtual, en el que pueda tener a mano la música, pinturas, fotográfias, etc. que se encuentran desparramadas a lo largo del camino.
Lo que silbo al caminar.
No es nostalgia y por supuesto que, cualquier tiempo pasado tan solo fue, anterior.
Escríbeme un comentario si en algo coincidimos.

sábado, 26 de septiembre de 2009

Del 28, bacalao y teología

“Todo lo que hace referencia al placer es gozosamente calificado de inmoral. Para los moralistas, sólo el sufrimiento es moral. En las religiones hay ayunos, cuaresmas y ramadanes. Estoy en contra de todas ellas -la católica, la islámica y la neoliberal- porque, al defender valores absolutos, acaban siendo totalitarias.”


...


“Un bacalao seco es como una momia, pero se mete en agua y se transforma en otra historia. Sólo a un genio se le ocurre remojar la momia, utilizar el agua del hervor, moverlo con un poco de aceite y ajos para convertirlo en bacalao al pil pil. De ahí sale todo un discurso teológico.”


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La Gula: Reflexiones de Robinsón ante un bacalao

Manuel Vázquez Montalbán






Si algo nos une a los lisboetas y extremeños es la devoción por el bacalao y como la saudade por Lisboa comienza a hacer su aparición cíclica ayer me fui -sin pensármelo dos veces- al mercado y compré medio kilo que puse a desalar y busqué la receta en la red para cocinarlo hoy sábado. Al menos el sabor de bacalau (aunque cocinado con una receta española- y un vino de carcavelos (antes que desaparezca enterrado bajo bloques de apartamentos) de aperitivo mientras lo preparo mitigará algo el no poder darme, de momento, un paseo en "el 28".

¡Salud!



Lisboa menina e moça
Carlos do Carmo




Buñuelos de bacalao


Ingredientes:


250 gr de bacalao salado
100 gr de harina
1 cucharita rasa de levadura en polvo
2 huevos
1 cucharita de ajo muy picado
2 cucharitas de cebollino picado
2 cebolletas picadas, también pude ser con cebolla
1 cucharadita de perejil picado
Aceite de oliva

Preparación:

Trocear el bacalao y ponerlo en remojo 24 horas, cambiándole el agua tres o cuatro veces. En una olla pondremos agua una hoja de laurel, un par de granos de pimienta, medio puerro y una gotita de aceite de oliva (No poner sal). Poner esta agua a fuego vivo hasta que rompa el hervor, una vez lo haya hecho, apagar el fuego y poner los trozos de bacalao y tejar el recipiente tapado durante unos 10 minutos.

Deslía la harina junto con la levadura en 3 o 4 cucharadas de agua templada, podéis usar la misma que utilizaste para cocer el pescado. Escurrir bien el pescado y picarlo con el cuchillo o aplastarlo con un tenedor.

Mezclar el pescado con el ajo, la cebolleta, el cebollino y el perejil. Añadir los huevos batidos y a esto la harina con la levadura. Si os gusta que estén más especiadas, en este punto podéis añadirle un poco de pimienta de Cayena, le da un toque especial. Dejarlo reposar unos 5 o 10 minutos. Si disponéis de un poco más de tiempo, una vez haya fermentado, romper esa fermentación moviendo con el tenedor y dejarlo fermentar de nuevo durante otros 5 o 10 minutos. De esta manera os quedarán más esponjosos.

Ahora formaremos bolas con la masa, si os ha quedado muy liquido, tendréis que usar la cuchara para echar la masa en la freidora. Pondremos aceite en una freidora, sartén o similar. Dejar que el aceite se caliente pero no en exceso. Añadir las bolas y dejar que se doren bien. Al sacarlas de la freidora hacerlo sobre una servilleta de papel o rollo de papel de celulosa.