O "el nido del cuco", si te gusta más.

No son las 1000 mejores canciones de la historia, ni los 500 mejores poemas, ni los 100 mejores libros, ni tan siquiera las 10 mejores películas, ni los mejores sabores, olores o sensaciones. Son lo que se me ha pegado y sigue pegándose en la piel a lo largo de las décadas que he tenido la suerte de presenciar. Algo que a modo de Jukebox virtual, en el que pueda tener a mano la música, pinturas, fotográfias, etc. que se encuentran desparramadas a lo largo del camino.
Lo que silbo al caminar.
No es nostalgia y por supuesto que, cualquier tiempo pasado tan solo fue, anterior.
Escríbeme un comentario si en algo coincidimos.

miércoles, 10 de marzo de 2010

El ocaso



"Después de Auschwitz no es posible escribir poesía"
T. Adorno


Ayer, tras visitar los destrozos que el tiempo causa en lo que un día se nos antojó eterno, las huellas y cicatrices que su paso, cruel e inexorable, deja en lo que amamos, me enroqué en mi atalaya y busqué de nuevo -como siempre hago- un sitio en la montura del caballero de la triste figura, o sea que me pertreché de las armas que desde siempre me han proporcionado un punto de apoyo, el centro di gravita que diría el amigo Franco Battiato: Un libro, música y un buen café.

Despojé a "Invisible", de Paul Auster, del papel de celofán que garantiza el ser el primero que toca sus páginas (soy un estúpido fetichista pero, me gusta que los libros que adquiero sean primera edición y vírgenes).
El café, mezcla de dos continentes, solo y cargado.
La musica, Vier letzte Lieder de Richard Strauss, no soy purista así que aunque no en la grabación de Jessye Norman que he encontrado en la red y cuelgo, tampoco es la de Elisabeth Schwarzkop (la tengo en vinilo y muy estropeado).

Esto último no fue una buena elección, no estaba la noche para echar leña al fuego.



Frühling
(Primavera)
Richard Strauss
Poema de Hermann Hesse

En el fondo de las peñas crepusculares
he soñado largamente
con tus árboles y aire azul,
con tus aromas y con tus cantos de pájaros.

Ahora te has desplegado
en esplendores y aderezos,
desbordando de luz,
como un milagro ante mí.

Tú me reconoces,
tú me atraes tiernamente,
un escalofrío cruza todos mis miembros,
tu bienaventurada presencia.






September
(Septiembre)
Richard Strauss
Poema de Hermann Hesse


El jardín está triste,
la fría lluvia pesa sobre las flores.
El verano tiembla
dulcemente hacia su fin.

Doradas, gota a gota, caen las hojas
de lo alto de la acacia.
El verano sonríe, sorprendido y cansado,
entre el sueño de los jardines que se mueren.

Largamente, entre las rosas
se detiene todavía, desea el reposo.
Lentamente cierra
sus ya cansados ojos.







Beim Schlafengehen
(Al irme a dormir)
Richard Strauss
Poema de Hermann Hesse


A
hora que el día se ha fatigado,
que mi nostálgico deseo
sea acogido por la noche estrellada
como un niño cansado.

Manos, abandonad toda acción.
Mente, olvida todo pensamiento.
Ahora todos mis sentidos
quieren caer en el sueño.

Y el alma sin más guardián
quiere volar, liberadas sus alas,
en el círculo mágico de la noche,
para vivir profundamente mil veces.







Im Abendrot
(En la puesta de sol)
Richard Strauss
Poema de Joseph von Eichendorff


Con penas y alegrías,
mano a mano, hemos caminado.
Reposemos ahora de nuestros viajes,
en la tranquila campiña.

A nuestro alrededor se inclinan los valles,
ya la brisa se ensombrece.
Sólo dos alondras alzan todavía el vuelo
soñando de nuevo en el oloroso aire.

Acércate y déjalas trinar,
pronto será hora de dormir,
para que no podamos perdernos
en esta soledad.

Oh, inmensa y dulce paz,
tan profunda en la puesta de sol,
qué fatigados estamos por haber caminado.
¿Será esta, entonces, la muerte?

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Cuando escucho las "Cuatro últimas canciones" (Vier letzte Lieder) casi perdono a Richard Strauss sus actos y pertenencias políticas en vida. Como no hacerlo con un hombre de 84 años, que ya escucha los pasos de la muerte acercandose y acepta su destino creando tanta belleza.

Soy incapaz de que el nudo en la garganta al final de "Beim Schlafengehen" no me impida tragar saliva o que las lágrimas no empañen mis ojos cuando escucho "Im Abendrot".


No perdono pero, si afirmo que,
Theodor Adorno estaba equivocado.


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Son das 3 de la madrugada, programo el post para mañana, me voy a dormir. Buenas noches.