O "el nido del cuco", si te gusta más.

No son las 1000 mejores canciones de la historia, ni los 500 mejores poemas, ni los 100 mejores libros, ni tan siquiera las 10 mejores películas, ni los mejores sabores, olores o sensaciones. Son lo que se me ha pegado y sigue pegándose en la piel a lo largo de las décadas que he tenido la suerte de presenciar. Algo que a modo de Jukebox virtual, en el que pueda tener a mano la música, pinturas, fotográfias, etc. que se encuentran desparramadas a lo largo del camino.
Lo que silbo al caminar.
No es nostalgia y por supuesto que, cualquier tiempo pasado tan solo fue, anterior.
Escríbeme un comentario si en algo coincidimos.

miércoles, 3 de marzo de 2010

Yo hubiera preferido que me atravesaras con una rosa

Pablo Picasso - Mujer llorando



Crying won´t help you now
Ben Harper



Tu siéntate allí y llámame mentiroso y tramposo.
Yo hubiera preferido que me atravesaras con una rosa.
Ahora ya ni siquiera saldrás, ni sacarás tu arco.

Pero llorar ahora no es la solución.
Llorar ahora, no te ayudará.

Así que tus poetas han dejado sus bolígrafos.
Las únicas canciones que cantar, son aquellas que tantas veces cantamos.
La soledad no te sienta nada bien, no, y ahora

Llorar ahora no te ayudará.
Llorar ahora, no te ayudará.

Yo como puedo continúo viviendo en este mal sueño.
Aunque lo veamos todo de color negro,
tendremos que aprender a vivir con ello y sobrellevarlo de la mejor manera posible.

Llorar ahora no es la solución,
llorar ahora no te ayudará.

¡Llorar ahora no te ayudará!



¡Llorad, llorad, ojos míos! ¡Caed, lágrimas tristes!

Pleurez, mes yeux
El Cid de Massenet
Maria Callas


Defensa de la alegría
Mario Benedetti
a trini




Defender la alegría como una trinchera
defenderla del escándalo y la rutina
de la miseria y los miserables
de las ausencias transitorias
y las definitivas
defender la alegría como un principio
defenderla del pasmo y las pesadillas
de los neutrales y de los neutrones
de las dulces infamias
y los graves diagnósticos

defender la alegría como una bandera
defenderla del rayo y la melancolía
de los ingenuos y de los canallas
de la retórica y los paros cardiacos
de las endemias y las academias

defender la alegía como un destino
defenderla del fuego y de los bomberos
de los suicidas y los homicidas
de las vacaciones y del agobio
de la obligación de estar alegres

defender la alegría como una certeza
defenderla del óxido y de la roña
de la famosa pátina del tiempo
del relente y del oportunismo
de los proxenetas de la risa

defender la alegría como un derecho
defenderla de dios y del invierno
de las mayúsculas y de la muerte
de los apellidos y las lástimas
del azar
y también de la alegría.