O "el nido del cuco", si te gusta más.

No son las 1000 mejores canciones de la historia, ni los 500 mejores poemas, ni los 100 mejores libros, ni tan siquiera las 10 mejores películas, ni los mejores sabores, olores o sensaciones. Son lo que se me ha pegado y sigue pegándose en la piel a lo largo de las décadas que he tenido la suerte de presenciar. Algo que a modo de Jukebox virtual, en el que pueda tener a mano la música, pinturas, fotográfias, etc. que se encuentran desparramadas a lo largo del camino.
Lo que silbo al caminar.
No es nostalgia y por supuesto que, cualquier tiempo pasado tan solo fue, anterior.
Escríbeme un comentario si en algo coincidimos.

lunes, 4 de octubre de 2010

Nervios a flor de piel



Debe ser la lluvia de otoño o tal vez el viento, el caso es que estamos tensos, eléctricos, prestos a saltar (tanto "la que ilumina como yo") con malos modos y frases gruesas al más nimio de los comentarios.

Y me temo que hoy será como ayer.

Paciencia e intentaremos pasar el día lo mejor que podamos.

Hay días que deberían tener solo doce horas...


Bouquet de Nerfs
Noir Désir

Manojo de nervios


Día de luna llena
en la cima de la duna
acariciando de lejos a tu perro

Te olvidas o no te olvidas
las sombras de opalinas
en la cita siguiente, espero
al fondo de otra limusina
que no es más cara
que este manojo de nervios

Rozando la parca
las extensiones salinas
hasta donde abarca la vista uno se imagina en China

Engaña a la muerte y cállate
tres vueltecitas y luego se va
opero tus amígdalas
laberínticas, nada
ya nada me da igual
sé que no he ofrecido más que manojos de nervios

Rubís de Sade y de jade, ya digo que no
diamante, es eterno
las flores, finales de cielo inmenso

La lista de perfumes embriagadores
capitalistas está muy bien
pero olfacultativo
lista furiosa, en la basura
finalmente he ofrecido algunos manojos de nervios

Agendas, dadme
vuestras fechas a condenar
todos los budas del mundo
y la Guadalupe

Si sucede que un inglés
viene a visitarme
en la transmigración

Yo sabré recibirle, puedo hacerle ver la serenidad
e incluso dejarle un cierto sabor a hierro

y este manojo de nervios.