O "el nido del cuco", si te gusta más.

No son las 1000 mejores canciones de la historia, ni los 500 mejores poemas, ni los 100 mejores libros, ni tan siquiera las 10 mejores películas, ni los mejores sabores, olores o sensaciones. Son lo que se me ha pegado y sigue pegándose en la piel a lo largo de las décadas que he tenido la suerte de presenciar. Algo que a modo de Jukebox virtual, en el que pueda tener a mano la música, pinturas, fotográfias, etc. que se encuentran desparramadas a lo largo del camino.
Lo que silbo al caminar.
No es nostalgia y por supuesto que, cualquier tiempo pasado tan solo fue, anterior.
Escríbeme un comentario si en algo coincidimos.

jueves, 4 de febrero de 2010

No fue fácil decirte adiós

Ya nada es ahora
Ángel González

Largo es el arte; la vida en cambio corta
como un cuchillo
Pero nada ya ahora
-ni siquiera la muerte, por su parte
inmensa-

podrá evitarlo:
exento, libre,

como la niebla que al romper el día
los hondos valles del invierno exhalan,

creciente en un espacio sin fronteras,

ese amor ya sin ti me amará siempre.


Darío Morales - Desnudo en mecedora











Farewell Angelina
Adiós Angelina

Adiós Angelina,
las campanas de la corona
están siendo robadas por bandidos,
debo seguir su sonido,
el triángulo se estremece,
la música suena lenta,
pero adiós Angelina,
la noche arde
y debo irme.

De nada sirve hablar
y no hay por qué culparse,
no hay nada que demostrar,
todo sigue igual,
una mesa permanece vacía
a orillas del mar,
adiós Angelina,
el cielo está cambiando los colores
y tengo que marcharme.

Los jotas y las reinas
han abandonado el patio,
cincuenta y dos gitanas
hacen cola detrás de los guardianes,
en el lugar donde una vez
corrieron libres el dos y es as,
adiós Angelina,
el cielo se pliega,
te veré dentro de poco.

Mira los piratas bizcos sentándose
encaramados en el sol,
disparando con una escopeta recortada
a botes de hojalata,
y los corteses y vecinos
aplauden y vitorean cada descarga,
pero adiós Angelina,
el cielo se estremece
y debo irme rápidamente.

King Kong y pequeños duendecillos
bailan en los tejados
tangos estilo Valentino,
mientras las limpias manos del héroe
cierran los ojos del muerto,
para que nadie turbe a nadie,
adiós Angelina,
el cielo se está inundando
y debo desaparecer.

Ametralladoras rugen,
marionetas lanzan rocas
a incomprendidas visiones
y a los rostros de los relojes
llámame lo que quieras,
nunca lo negaré,
pero adiós Angelina,
el cielo está en erupción,
y debo irme a donde esté tranquilo.