O "el nido del cuco", si te gusta más.

No son las 1000 mejores canciones de la historia, ni los 500 mejores poemas, ni los 100 mejores libros, ni tan siquiera las 10 mejores películas, ni los mejores sabores, olores o sensaciones. Son lo que se me ha pegado y sigue pegándose en la piel a lo largo de las décadas que he tenido la suerte de presenciar. Algo que a modo de Jukebox virtual, en el que pueda tener a mano la música, pinturas, fotográfias, etc. que se encuentran desparramadas a lo largo del camino.
Lo que silbo al caminar.
No es nostalgia y por supuesto que, cualquier tiempo pasado tan solo fue, anterior.
Escríbeme un comentario si en algo coincidimos.

jueves, 5 de agosto de 2010

Compás vs Compás



Rosen aus dem Süden
Johann Strauss



Rima LVI
Gustavo Adolfo Bécquer

Hoy como ayer, mañana como hoy,
¡y siempre igual!
Un cielo gris, un horizonte eterno
y andar... andar.
Moviéndose a compás como una estúpida
máquina el corazón:
la torpe inteligencia del cerebro
dormida en un rincón.
El alma, que ambiciona un paraíso,
buscándole sin fe;
fatiga sin objeto, ola que rueda
ignorando por qué.
Voz que incesante con el mismo tono
canta el mismo cantar,
gota de agua monótona que cae,
y cae sin cesar.
Así van deslizándose los días
unos de otros en pos,
hoy lo mismo que ayer... y todos ellos
sin gozo ni dolor.
¡Ay! ¡a veces me acuerdo suspirando
del antiguo sufrir!
¡Amargo es el dolor; pero siquiera
padecer es vivir!


Ferdinand von Reznicek - Dance-hall Waltzers



Egon Schiele - Lovers-Man and Woman I

Right in time
Lucinda Williams



N
o hay un día en el que no piense en ti.
Dejaste una huella imborrable en mi,
como un tatuaje que atraviesa la piel y fluye a través de mi sangre.
Ay cariño,
tu forma de moverte es justo la apropiada.

Te mueves justo a tiempo.
Al mismo tiempo que yo.
Vigilo sobre la estufa de la cocina,
miro el agua hervir
y escucho que se apaga la televisión.

Ay cariño,
tu forma de moverte es justo la apropiada.
Te mueves justo a tiempo.
Al mismo tiempo que yo.

A solas, me quito los pendientes y el reloj,
las pulseras y todo lo demás.
Tumbada de espaldas y gimo al techo.
Ay cariño, pienso en ti y en ese largo camino.
Me muerdo las uñas y se marchita mi interior.
Alargo la mano y apago la luz.

Ay cariño,
tu forma de moverte es justo la apropiada.
Te mueves justo a tiempo.
Al mismo tiempo que yo.