O "el nido del cuco", si te gusta más.

No son las 1000 mejores canciones de la historia, ni los 500 mejores poemas, ni los 100 mejores libros, ni tan siquiera las 10 mejores películas, ni los mejores sabores, olores o sensaciones. Son lo que se me ha pegado y sigue pegándose en la piel a lo largo de las décadas que he tenido la suerte de presenciar. Algo que a modo de Jukebox virtual, en el que pueda tener a mano la música, pinturas, fotográfias, etc. que se encuentran desparramadas a lo largo del camino.
Lo que silbo al caminar.
No es nostalgia y por supuesto que, cualquier tiempo pasado tan solo fue, anterior.
Escríbeme un comentario si en algo coincidimos.

martes, 9 de noviembre de 2010

Frío


Enfermedades de invierno
(poema de Jesús López Pacheco)
Luis Pastor


Recuerdo el frío del amanecer, los círculos de los insectos sobre las
tazas inmóviles, la posibilidad de un abismo lleno de luz bajo las
ventanas abiertas para la ventilación de la enfermedad, el olor triste
de la sosa cáustica.


Pájaros. Atraviesan lluvias y países en el error de los imanes y los
vientos, pájaros que volaban entre la ira y la luz.
Vuelven incomprensibles bajo leyes de vértigo y olvido.


No tengo miedo ni esperanza. Desde un hotel exterior al destino, veo
una playa negra y, lejanos, los grandes párpados de una ciudad cuyo
dolor no me concierne.


Vengo del metileno y el amor; tuve frío bajo los tubos de la muerte.
Ahora contemplo el mar. No tengo miedo ni esperanza.


Eres sabio y cobarde, estás herido en las mujeres húmedas, tu
pensamiento es sólo recuerdo de la ira.


Ves la rosas temibles.
Ah caminante, ah confusión de párpados.
Hay una hierba cuyo nombre no se sabe; así ha sido mi vida.


Vuelvo a casa atravesando el invierno: olvido y luz sobre las ropas
húmedas. Los espejos están vacíos y en los platos ciega la soledad.
Ah la pureza de los cuchillos abandonados.


Amé todas las pérdidas.


Aún retumba el ruiseñor en el jardín invisible.

Antonio Gamoneda






Alice
Tom Waits

Es un clima de ensoñación en donde estamos
Alzas tu deformada varita mágica
Junto a un helado estanque con la luna congelada
He visto un crimen de sombra que alardea
Y hay lágrimas en mi rostro
Y en el estanque las estacas
Deletrean Alice


Desaparezco en tu nombre
Pero es preciso que me esperes
En algún sitio al otro lado del mar
Donde los restos de un navío
Tu pelo entre las olas parece el césped
de la pradera
Y las gotas de lluvia en mi ventana
Y el hielo en mi vaso
Cielo, en lo único que pienso es en tu nombre.


Matemáticas metonímicas,
Retrasa las manecillas del reloj.
¿Cómo estremece el océano a la embarcación?
¿Cómo encontró la navaja mi cuello?
Las únicas cuerdas que me mantienen aquí
Están enredadas alrededor del muelle.


Y también un beso secreto
Que trae locura entre su dicha
Trataré de recordarlo
Cuando esté muerto en mi tumba
Déjame a la deriva para pederme
Porque debo estar loco
Para patinar en tu nombre
Y trazarlo dos veces


Me caigo en su frío: Alice
Solo en Alice.


Sir Henry Raeburn -  Rev. Robert Walker Skating on Duddingston Loch