O "el nido del cuco", si te gusta más.

No son las 1000 mejores canciones de la historia, ni los 500 mejores poemas, ni los 100 mejores libros, ni tan siquiera las 10 mejores películas, ni los mejores sabores, olores o sensaciones. Son lo que se me ha pegado y sigue pegándose en la piel a lo largo de las décadas que he tenido la suerte de presenciar. Algo que a modo de Jukebox virtual, en el que pueda tener a mano la música, pinturas, fotográfias, etc. que se encuentran desparramadas a lo largo del camino.
Lo que silbo al caminar.
No es nostalgia y por supuesto que, cualquier tiempo pasado tan solo fue, anterior.
Escríbeme un comentario si en algo coincidimos.

lunes, 19 de octubre de 2009

La siesta




Perlas de sudor brillando sobre el labio.
Motas de polvo bailando en un rayo de sol.
Olor a pasado bajo el tejado recalentado.
Sin brújula ni manual exploramos un reino ignoto.
Descubrimos colinas y grutas, bosques y praderas,
lugares hasta entonces vedados.

Mientras, el globo terráqueo dejaba de girar
sobre la alfombra de damasquinados.





Yesterday
The Beatles





Ayer
Todos mis problemas parecían tan lejanos
Ahora parece como si estuvieran aquí para siempre
Oh, creo en el ayer

De repente
No soy ni la mitad del hombre que era antes
Hay una sombra que se cierne sobre mí
Oh, de pronto llegó el ayer

¿Por qué tuvo que irse ella?, no lo sé
No me lo quiso decir
Yo dije algo que no debía
Ahora anhelo el ayer

Ayer
El amor era como un juego fácil
Ahora necesito un lugar donde esconderme
Oh, creo en el ayer

¿Por qué tuvo que irse ella?, no lo sé
No me lo quiso decir
Yo dije algo que no debía
Ahora anhelo el ayer

Ayer
El amor era como un juego fácil
Ahora necesito un lugar donde esconderme
Oh, creo en el ayer




Te Acuerdas
Juan Ramón Jiménez

¿Te acuerdas? Fue en el cuarto de los niños. La tarde
de estío alzaba, limpia, por entre la arboleda
suavemente mecida, últimas glorias puras,
tristes en el cristal de la ventana abierta.

El maniquí de mimbre y las telas cortadas,
eran los confidentes de mil cosas secretas,
una majia ideal de deshojadas rosas
que el amor renovaba con audacia perversa...

¡Oh, qué encanto de ojos, de besos, de rubores;
qué desarreglo rápido, qué confianza ciega,
mientras, en la suave soledad, desde el suelo,
miraban, asustadas, nuestro amor las muñecas!



3 comentarios:

CANTACLARO dijo...

.

Bellos poemas, bellas canciones. Deliciosas evocaciones.

Siempre vengo a disfrutar a plenitud.

Besos,

Ana Lucía

Max Lucero dijo...

Muy amable, Ana Lucía, tu comentario. Es reconfortante observar que, desde este anónimo rincón donde lanzo imprudentemente retazos de mi, sirven para algo.

Un beso.
Max

CANTACLARO dijo...

Si hablas de tu imprudencia... entonces yo, además de imprudente me llamaré "la sin recato". Pues soy también anónima y lanzo a los cuatro vientos intimidades.

Besos,

Ana Lucía