O "el nido del cuco", si te gusta más.

No son las 1000 mejores canciones de la historia, ni los 500 mejores poemas, ni los 100 mejores libros, ni tan siquiera las 10 mejores películas, ni los mejores sabores, olores o sensaciones. Son lo que se me ha pegado y sigue pegándose en la piel a lo largo de las décadas que he tenido la suerte de presenciar. Algo que a modo de Jukebox virtual, en el que pueda tener a mano la música, pinturas, fotográfias, etc. que se encuentran desparramadas a lo largo del camino.
Lo que silbo al caminar.
No es nostalgia y por supuesto que, cualquier tiempo pasado tan solo fue, anterior.
Escríbeme un comentario si en algo coincidimos.

lunes, 23 de marzo de 2009

Salomé

Salomé - Pierre Bonnaud


Oscar Wilde caracterizado como Salomé


 La Aparición - Gustave Moreau


Una noche de luna llena en el palacio de emperador, durante el reinado de Herodes Antipas y narra la historia de Salomé y Juan el Bautista.
Hastiada de la fiesta que se celebra en palacio la joven princesa de Judea, Salomé, pide ver al extraño prisionero que alojado en la cisterna proclama la llegada del Mesias. Es Iokanaan (Juan, el bautista).
Al contemplarlo, Salomé se enamora y le ruega que acceda a sus deseos carnales. El profeta la rechaza violentamente y la maldice. La joven jura venganza, es la primera vez que alguien no accede a sus caprichos.
El pervertido Herodes que gusta de su hijastra Salomé, le pide que baile a cambio de un deseo, cualquier deseo que tenga. Salomé le hace jurar que cumplirá su palabra, y a pesar de las protestas de su madre Herodías, la esposa de Herodes, baila la danza de los siete velos. Luego de bailar, Salomé pide su deseo: la cabeza del profeta en un bandeja de plata.
Herodes intenta desesperadamente satisfacerla con otras cosas para persuadirla de su insensatez. Pero ella está convencida de que lo único que desea es la cabeza del hombre. Finalmente Herodes accede.
La ejecución del Bautista es el punto álgido de la obra, no se ve en escena pero la orquesta es la encargada de registrar el momento.
Un guardia entrega la cabeza en la bandeja a Salome que enloquecida de placer hace el monólogo culminante de la ópera "Ah, no quisiste besarme, ahora yo te besaré".
Desquiciada, le declara su amor ante la mirada espantada de los presentes. En el momento en que la princesa besa la cabeza sangrante del profeta, Herodes ordena a los soldados que la liquiden.






"Ah, no quisiste besarme, ahora yo te besaré"


Salomé - Lovis Corinth


Salomé - Dhurmer