O "el nido del cuco", si te gusta más.

No son las 1000 mejores canciones de la historia, ni los 500 mejores poemas, ni los 100 mejores libros, ni tan siquiera las 10 mejores películas, ni los mejores sabores, olores o sensaciones. Son lo que se me ha pegado y sigue pegándose en la piel a lo largo de las décadas que he tenido la suerte de presenciar. Algo que a modo de Jukebox virtual, en el que pueda tener a mano la música, pinturas, fotográfias, etc. que se encuentran desparramadas a lo largo del camino.
Lo que silbo al caminar.
No es nostalgia y por supuesto que, cualquier tiempo pasado tan solo fue, anterior.
Escríbeme un comentario si en algo coincidimos.

domingo, 19 de abril de 2009

Conillet de bellut









CONEJITO DE TERCIOPELO

Era suave como el terciopelo,
y miedosa como un conejo pequeño.
Snoopy era su héroe
y le gustaba jugar como un chico
y de la mano
me llevaba arriba y abajo sin parar.

Como una cometa
dando volteretas por el cielo,
(es bonito el tiempo de amar),
y no fue aquel un tiempo perdido.
Conejito de terciopelo.

Pero el conejo fuera del nido
me engañaba con cualquier objetivo,
se me perdía en el agujero
de una Nikon o una Hassenlblad...

Había que escoger
o escaparse o hacer
un 'ménage à trois'.
Pero esto es inmoral
cuando se es un hombre como es debido,
ibérico, macho y cristiano,
y me quedé solo y jodido,
conejito de terciopelo.

El Elle, el Vogue y el Harpers Bazaar
te fusilan en cada ejemplar.
Dicen que te ha dado un sitio
Richard Avedon en New York.

No te puedes quejar.
Lo que soñabas ya lo tienes en la mano.
Te conoce la gente,
te ama un adolescente
y un abuelo te quiere adoptar.

¿Eres feliz con tu nuevo amante?
Conejito de terciopelo...

Pero hoy he visto el cielo abierto,
Dios, que es bueno y sabe lo que he sufrido,
me ha dejado sus consejos
en un escaparate de casa Castells,
y me he comprado
el libro "La fotografía es un arte".
Y antes de un mes
seré mejor que Pomés.

Ya sabes donde me encontrarás...
203 82 82
conejito miedoso.

Sin una excusa ni un recibo,
conejito de terciopelo.


Fotografías: Vlad Loktek