O "el nido del cuco", si te gusta más.

No son las 1000 mejores canciones de la historia, ni los 500 mejores poemas, ni los 100 mejores libros, ni tan siquiera las 10 mejores películas, ni los mejores sabores, olores o sensaciones. Son lo que se me ha pegado y sigue pegándose en la piel a lo largo de las décadas que he tenido la suerte de presenciar. Algo que a modo de Jukebox virtual, en el que pueda tener a mano la música, pinturas, fotográfias, etc. que se encuentran desparramadas a lo largo del camino.
Lo que silbo al caminar.
No es nostalgia y por supuesto que, cualquier tiempo pasado tan solo fue, anterior.
Escríbeme un comentario si en algo coincidimos.

viernes, 17 de abril de 2009

Ella

Lorenzo Bringheli


Entre colgadores de trajes y bañadores, mirando el precio en la etiqueta de un famélico maniquí, sujetando con una mano una niña de gesto gruñón y una bolsa de El Corte Inglés, ayer, te vi.
Tras de mi, reflejada en el espejo a las espaldas de una cajera maquillada como si fuera Noche Vieja y que se esforzaba en que el regalo de cumpleaños para mi mujer cupiera sin delatar el contenido en una caja de color verde, vi los rasgos inconfundibles de tu cara. Aquellos que, hace tanto tiempo, tanto amé.
Le dije a la muchacha que me guardase la compra que volvería a recogerlo en unos instantes y, cuando tras de ti, a penas a un metro iba a pronunciar tu nombre, otra voz lo hizo.
L..., ya está bien, coño, que vamos a llegar tarde.
Ya, ya voy. - dijiste.
Y la silueta de aquel cuerpo que tanto desee, tras rozar mi brazo y sin levantar la cabeza para mirarme, se perdió entre montones de ropa siguiendo a aquel desconocido...

Recogí el paquete y salí a la calle silbando nuestra canción.