O "el nido del cuco", si te gusta más.

No son las 1000 mejores canciones de la historia, ni los 500 mejores poemas, ni los 100 mejores libros, ni tan siquiera las 10 mejores películas, ni los mejores sabores, olores o sensaciones. Son lo que se me ha pegado y sigue pegándose en la piel a lo largo de las décadas que he tenido la suerte de presenciar. Algo que a modo de Jukebox virtual, en el que pueda tener a mano la música, pinturas, fotográfias, etc. que se encuentran desparramadas a lo largo del camino.
Lo que silbo al caminar.
No es nostalgia y por supuesto que, cualquier tiempo pasado tan solo fue, anterior.
Escríbeme un comentario si en algo coincidimos.

lunes, 20 de abril de 2009

Helena

 Tamara de Lempicka - La Dormeuse

Gracias a Dios estás a mi lado y debes ser razonablemente feliz, ya que, en todo este tiempo, nunca has volado. Elena, mi amor, hoy también te quiero.




Helena

Hace días que asomado al balcón he perdido el jornal charlando con un gorrión más aburrido que yo. O mirando cómo se deshoja un encinar, oliendo romero. Cómo vuelven a florecer y se vuelven a deshojar. Hace días que no sé cuantos días hace. Hace días que me estoy diciendo... mañana y espero... y espero. Viviendo con nada. Trabajando por nada y un día como si nada morirme de nada. Adiós. Gracias. En el fondo de un bar tomándome un perfumado para calentarme el corazón mientras llega la muerte a jugar al subastado. Hace días que no sé cuantos días hace. Hace días que me estoy diciendo... mañana y espero... y espero... y espero... Asomado al balcón espero. Desnudando el horizonte espero. Espero por Navidad y por la Magdalena de día y de noche que vuelva Helena, que vuelva Helena... y es que cuando pasa por mi calle incluso los geranios le guiñan el ojo. El aire se vuelve tibio con su aliento y los adoquines miran hacia arriba, su piel morena. Cuando pasa Helena. Cuando ella mira sabes que la fuente cuando ella quiere, la da. Cuando ella llora, sabes qué es el luto. Cuando ella calla, todo yo tiemblo. Cuando ella quiere, el amor emprende el vuelo...
Y entre tejados se columpia el sol y los pajaritos de los cables de la luz miran celosos como se ríe y se mueve. Color de larga espera y perfume de luna llena mi Helena. Mi Helena... pero... Hace días que el estar de pie me hace daño, el reúma me rompe los dedos y ha huido el último gorrión.