
Debía tener a penas 10 u 11 años cuando escuche por primera vez esta canción y aún recuerdo el terror que me produjo haciéndome pasar toda la noche en vela. Todavía hoy, esa niña a la que todos llaman golondrina, tan pequeña que aún no tiene plumas, perdida y sin que nadie quiera ir a buscar me sigue produciendo desasosiego pero, la imagen del abuelo al calor del hogar que habla y sonríe con maldad, me aterroriza...
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