O "el nido del cuco", si te gusta más.

No son las 1000 mejores canciones de la historia, ni los 500 mejores poemas, ni los 100 mejores libros, ni tan siquiera las 10 mejores películas, ni los mejores sabores, olores o sensaciones. Son lo que se me ha pegado y sigue pegándose en la piel a lo largo de las décadas que he tenido la suerte de presenciar. Algo que a modo de Jukebox virtual, en el que pueda tener a mano la música, pinturas, fotográfias, etc. que se encuentran desparramadas a lo largo del camino.
Lo que silbo al caminar.
No es nostalgia y por supuesto que, cualquier tiempo pasado tan solo fue, anterior.
Escríbeme un comentario si en algo coincidimos.

sábado, 6 de junio de 2009

¡Que se callen!

Plauto decía, hace 2200 años: Lupus est homo homini, non homo, quom qualis sit non novit, lobo es el hombre para el hombre, y no hombre, cuando desconoce quién es el otro.

Hay días en los que me avergüenzo de ser humano. Hoy es uno de ellos.
Me despiertan noticias, todas en primera página, como estas:
En Perú, en México, en Colombia, en España, en Italia y así hasta el vómito.

Días en los cuales pongo en duda que los que nos gobiernan piensen en los gobernados. Del carácter fenicio de las compañías y que para ellos el beneficio está por encima de todo no me causa ninguna sorpresa pero, siempre me queda la esperanza en el instinto humano de los hombres (aunque solo sea por pura supervivencia) y una vez tras otra se encargan de arrancarme el hilo esperanzado que me une con mis semejantes.

Esperemos que, como decía Francis Bacon: Iustitiae debetur quod homo homini sit deus non lupus, a la justicia es debido que el hombre sea un dios para el hombre y no un lobo.

Hoy solo ruego que "ellos" no sean "todos" y que nosotros, los "salvajes", los "hombres de las praderas", los "seres humanos" algún día seamos más.

Si no fuera así, no hay esperanza.

Y tienen, para mañana, la poca vergüenza de pedirme el voto...


William Adolphe Bouguereau - Dante y Virgilio en el Infierno

Violin Sonata nº 5 in f Op. 24 - Adagio molto espressivo - Beethoven
Daniel Baremboim




Auschwitz
León Felipe

Estos poetas infernales,
Dante, Blake, Rimbaud
que hablen más bajo...
que toquen más bajo...
¡Que se callen!
Hoy
cualquier habitante de la tierra
sabe mucho más del infierno
que esos tres poetas juntos.
Ya sé que Dante toca muy bien el violín...
¡Oh, el gran virtuoso!
Pero que no pretenda ahora
con sus tercetos maravillosos
y sus endecasílabos perfectos
asustar a ese niño judío
que está ahí, desgajado de sus padres...
Y solo.
¡Solo!
aguardando su turno
en los hornos crematorios de Auschwitz.
Dante... tú bajaste a los infiernos
con Virgilio de la mano
(Virgilio, «gran cicerone»)
y aquello vuestro de la Divina Comedia
fue una aventura divertida
de música y turismo.
Esto es otra cosa... otra cosa...
¿Cómo te explicaré?
¡Si no tienes imaginación!
Tú... no tienes imaginación,
Acuérdate que en tu «Infierno»
no hay un niño siquiera...
Y ese que ves ahí...
está solo
¡Solo! Sin cicerone...
esperando que se abran las puertas de un infierno que tú, ¡pobre florentino!,
no pudiste siquiera imaginar.
Esto es otra cosa... ¿cómo te diré?
¡Mira! Éste es un lugar donde no se puede tocar el violín.
Aquí se rompen las cuerdas de todos los violines del mundo.
¿Me habéis entendido poetas infernales?
Virgilio, Dante, Blake, Rimbaud...
¡Hablad más bajo!
¡Tocad más bajo! ¡Chist!
¡¡Callaos!!
Yo también soy un gran violinista...
y he tocado en el infierno muchas veces...
Pero ahora, aquí...
rompo mi violín... y me call
o.