O "el nido del cuco", si te gusta más.

No son las 1000 mejores canciones de la historia, ni los 500 mejores poemas, ni los 100 mejores libros, ni tan siquiera las 10 mejores películas, ni los mejores sabores, olores o sensaciones. Son lo que se me ha pegado y sigue pegándose en la piel a lo largo de las décadas que he tenido la suerte de presenciar. Algo que a modo de Jukebox virtual, en el que pueda tener a mano la música, pinturas, fotográfias, etc. que se encuentran desparramadas a lo largo del camino.
Lo que silbo al caminar.
No es nostalgia y por supuesto que, cualquier tiempo pasado tan solo fue, anterior.
Escríbeme un comentario si en algo coincidimos.

domingo, 2 de agosto de 2009

Felicidades

Señora de los ojos brunos:





Nuestra Señora de los Ángeles
(Azulejo plano pintado, década de 1930)
Fachada del Convento de las Hermanas de la Cruz
Calle Sor Ángela de la Cruz. Ronda. Málaga.


La Porciúncula
Basílica de Santa María de los Ángeles,
en la frazione de Santa Maria degli Angeli (municipio de Asís)





¿Eres ahora feliz?
Me pregunto,

¿te preguntarás
que si me importa?



Me casó mi madre
(folklore castellano)
Nuestro Pequeño Mundo





John William Waterhouse - Decamerón

La Bella mal maridada
-obra del compositor y vihuelista granadino Luys de Narváez-
(ca. 1500 - 1550/60)




La bella mal maridada
(romancero y cancionero anonimo hasta el siglo xv)
-La bella mal maridada,
de las lindas que yo vi,
véote tan triste enojada;
la verdad dila tú a mí.
Si has de tomar amores
por otro, no dejes a mí,
que a tu marido, señora,
con otras dueñas lo vi,
besando y retozando:
mucho mal dice de ti;
juraba y perjuraba
que te había de ferir. -
Allí habló la señora,
allí habló, y dijo así:
-Sácame tú, el caballero,
tú sacásesme de aquí;
por las tierras donde fueres
bien te sabría yo servir:
yo te haría bien la cama
en que hayamos de dormir,
yo te guisaré la cena
como a caballero gentil,
de gallinas y capones
y otras cosas más de mil;
que a éste mi marido
ya no le puedo sufrir,
que me da muy mala vida
cual vos bien podéis oir. -
Ellos en aquesto estando
su marido hélo aquí:
-¿Qué hacéis mala traidora?
¡Hoy habedes de morir!
-¿Y por qué, señor, por qué?
Que nunca os lo merecí.
Nunca besé a hombre,
mas hombre besó a mí;
las penas que él merecía,
señor, daldas vos amí;
con riendas de tu caballo,
señor, azotes amí;
con cordones de oro y sirgo
viva ahorques a mí.
En la huerta de los naranjos
viva entierres a mí,
en sepoltura de oro
y labrada de marfil;
y pongas encima un mote,
señor, que diga así:
«Aquí está la flor de las flores,
por amores murió aquí;
cualquier que muere de amores
mándese enterrar aquí.
que así hice yo, mezquina,
que por amar me perdí.-»



Decamerón,
Giovanni Boccaccio




Y termino mi felicitación como empecé más arriba, con Ángeles y María. Final de la película El Decamerón de Pasolini, (Cine Trajano, mediados de los '70 ¿Te acuerdas?). Al concluir el mural y el film, Giotto/Pasolini, exclamaba en un suspiro -que sonaba como un orgásmo- uno de los pensamientos más bellos nunca dichos:

¿Por qué realizar una obra cuando es tan bello sólo soñarla?





Pues lo dicho...

Essere felice se si può essere.