No son las 1000 mejores canciones de la historia, ni los 500 mejores poemas, ni los 100 mejores libros, ni tan siquiera las 10 mejores películas, ni los mejores sabores, olores o sensaciones. Son lo que se me ha pegado y sigue pegándose en la piel a lo largo de las décadas que he tenido la suerte de presenciar. Algo que a modo de Jukebox virtual, en el que pueda tener a mano la música, pinturas, fotográfias, etc. que se encuentran desparramadas a lo largo del camino.
Lo que silbo al caminar. No es nostalgia y por supuesto que, cualquier tiempo pasado tan solo fue, anterior. Escríbeme un comentario si en algo coincidimos.
De madugada, cuando "Apriesa cantan los gallos é quieren quebrar albores", echo la llave y me voy a caminar.
Tarantella Siciliana
(Interpretado con scacciapensieri (marranzano)
Del 24 al 27 de mayo buscadme en Sicilia
Concerto BMW 974
(Transposición para clavecín del concierto para oboe de Alessandro Marcello)
Johann Sebastian Bach Glenn Goudl
Y hasta el día 5 de junio en Roma donde, ¡Dios mio!, veré la esposición del IV centenario del fallecimiento de Caravaggio en la Scuderie de Quirinale o en Florencia, (buscadme en ella el día que me pierda). -Venecia no será esta vez- (Siento parecer arrogante pero estoy más contento que un estupido niño malcriado con zapatos nuevos por volver a la bella Italia).
"Ciao, un bacio"
L'ultimo bacio Carmen Consoli Teatro Griego de Taormina (Sicilia)
Las copas falsas, el veneno y la calavera de los teatros.
García Lorca
Tiene el mar su mecánica como el amor sus símbolos. Con qué trajín se alza una cortina roja o en esta embocadura de escenario vacío suena un rumor de estatuas, hojas de lirio, alfanjes, palomas que descienden y suavemente pósanse. Componer con chalinas un ajedrez verdoso. El moho en mi mejilla recuerda el tiempo ido y una gota de plomo hierve en mi corazón. Llevé la mano al pecho, y el reloj corrobora la razón de las nubes y su velamen yerto. Asciende una marea, rosas equilibristas sobre el arco voltaico de la noche en Venecia aquel año de mi adolescencia perdida, mármol en la Dogana como observaba Pound y la masa de un féretro en los densos canales. Id más allá, muy lejos aún, hondo en la noche, sobre el tapiz del Dux, sombras entretejidas, príncipes o nereidas que el tiempo destruyó. Qué pureza un desnudo o adolescente muerto en las inmensas salas del recuerdo en penumbra. ¿Estuve aquí? ¿Habré de creer que éste he sido y éste fue el sufrimiento que punzaba mi piel? Qué frágil era entonces, y por qué. ¿Es más verdad, copos que os diferís en el parque nevado, el que hoy acoge así vuestro amor en el rostro o aquel que allá en Venecia de belleza murió? Las piedras vivas hablan de un recuerdo presente. Como la vena insiste sus conductos de sangre, va, viene y se remonta nuevamente al planeta y así la vida expande en batán silencioso, el pasado se afirma en mí a esta hora incierta. Tanto he escrito, y entonces tanto escribí. No sé si valía la pena o la vale. Tú, por quien es más cierta mi vida, y vosotros, que oís en mi verso otra esfera, sabréis su signo o arte. Dilo, pues, o decidlo, y dulcemente acaso mintáis a mi tristeza. Noche, noche en Venecia va para cinco años, ¿cómo tan lejos? Soy el que fui entonces, sé tensarme y ser herido por lapura belleza como entonces, violín que parte en dos el aire de una noche de estío cuando el mundo no puede soportar su ansiedad de ser bello. Lloraba yo, acodado al balcón como en un mal poema romántico, y el aire promovía disturbios de humo azul y alcanfor. Bogaba en las alcobas, bajo el granito húmedo, un arcángel o sauce o cisne o corcel de llama que las potencias últimas enviaban a mi sueño. Lloré, lloré, lloré. ¿Y cómo pudo ser tan hermoso y tan triste? Agua y frío rubí, transparencia diabólica grababan en mi carne un tatuaje de luz. Helada noche, ardiente noche, noche mía como si hoy la viviera! Es doloroso y dulce haber dejado atrás la Venecia en que todos para nuestro castigo fuimos adolescentes y perseguirnos hoy por las salas vacías en ronda de jinetes que disuelve un espejo negando, con su doble, la realidad de este poema.