O "el nido del cuco", si te gusta más.

No son las 1000 mejores canciones de la historia, ni los 500 mejores poemas, ni los 100 mejores libros, ni tan siquiera las 10 mejores películas, ni los mejores sabores, olores o sensaciones. Son lo que se me ha pegado y sigue pegándose en la piel a lo largo de las décadas que he tenido la suerte de presenciar. Algo que a modo de Jukebox virtual, en el que pueda tener a mano la música, pinturas, fotográfias, etc. que se encuentran desparramadas a lo largo del camino.
Lo que silbo al caminar.
No es nostalgia y por supuesto que, cualquier tiempo pasado tan solo fue, anterior.
Escríbeme un comentario si en algo coincidimos.
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martes, 28 de septiembre de 2010

Claro como...


Je te promets
Zaho

Te prometo
Zaho

Te gustaría que te dijese
que te amaré toda mi vida.
Te gustaría que te prometiese
todas mis noches hasta el infinito.
Te gustaría que te siguiera
por siempre sin hacer ruido
y que me diese cuenta de todo esto
sin que tú dijeses nada.

Estribillo:

Y no podría decirte
lo que no sé
y no podría darte
lo que no tengo
y no podría huir de ti
incluso cuando todo nos separa.
Todo lo que te prometo
es un nuevo comienzo

Me gustaría que el tiempo
se parase cuando hablamos
y que aparecieran en pleno día
en el cielo un millón de estrellas
para pedir un deseo
sin que mi sol se oculte
y que pudiéramos ser de nuevo
dos sin hacernos este daño

[Estribillo]

Y me gustaría esconderme
bajo tus párpados
para que pudieses verme
cuando haces tus oraciones
y me gustaría romper
todas esas luces
que te impiden ver
un poco más claro
Lala lala lalala lalala

[Estribillo]


Libre te quiero
Poema de Agustin García Calvo
Amancio Prada


Deseada
Luis Alberto de Cuenca

Era su turno. Cuidadosamente
dobló la gabardina sobre el brazo.
Se echó el pelo hacia atrás, y su mirada
se cruzó con la mía. Con los ojos
le devolví la calma. Se marchaba,
pero regresaría, y todo aquello
terminaría bien. Cerró la puerta.
Yo me quedé sentado, acariciando,
tembloroso, su ropa interior verde
.


Antonio López - -El Beso

Como el agua
Camarón









miércoles, 15 de septiembre de 2010

Ella/Todas

Voy a escribir un libro
Luis Alberto de Cuenca

Voy a escribir un libro que hable de las (poquísimas)
mujeres de mi vida. De mi primera novia,
me enseñó el amor y las puertas secretas
del cielo y del infierno; de Isabel, que se fue
al país de los sueños con el pequeño Nemo,
porque aquí lo pasaba fatal; de Margarita,
recordando unos jeans blancos y unos lunares
estratégicamente dispuestos; de Ginebra,
que le dejó a Lanzarote plantado por mi culpa
y fundó una familia respetable a mi costa;
de Susana, que sigue tan guapa como entonces;
de Macarena, un dulce que me amargó la vida
dos veranos enteros; de Carmen, que era bruja
y veía el futuro con ojos de muchacho;
de la red que guardaba los cabellos de Paula
cuando me enamoré de su melancolía;
de Arancha, de Paloma, de Marta y de Teresa;
de sus besos, que izaron la bandera del triunfo
sobre la negra muerte, y también de su helado
desdén, que recluyó tantas veces mi espíritu
en la triste mazmorra de la desesperanza.
Voy a escribir un libro que hable de las mujeres
que han escrito mi vida.




Tangos de la Repompa
Las Migas




El olvido
Luis Alberto de Cuenca


La olvidé. Por completo. Para siempre
(o eso creía entonces). Me cruzaba
con ella por la calle y no era ella
quien se paraba ante un escaparate
de ropa deportiva, no era ella
quien compraba el periódico en un quiosco
y se perdía entre la muchedumbre.
Como si hubiera muerto. No era ella.
Su nombre era el de todas las mujeres.