O "el nido del cuco", si te gusta más.

No son las 1000 mejores canciones de la historia, ni los 500 mejores poemas, ni los 100 mejores libros, ni tan siquiera las 10 mejores películas, ni los mejores sabores, olores o sensaciones. Son lo que se me ha pegado y sigue pegándose en la piel a lo largo de las décadas que he tenido la suerte de presenciar. Algo que a modo de Jukebox virtual, en el que pueda tener a mano la música, pinturas, fotográfias, etc. que se encuentran desparramadas a lo largo del camino.
Lo que silbo al caminar.
No es nostalgia y por supuesto que, cualquier tiempo pasado tan solo fue, anterior.
Escríbeme un comentario si en algo coincidimos.
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viernes, 18 de marzo de 2011

Venganza, culpa y locura



"Vivo sin vivir en mí,
y tan alta vida espero,
que muero porque no muero."

Santa Teresa de Ávila




"S'io no miro non moro,
Non mirando non vivo;
Pur morto io son, nè son di vita privo,
O miracol d'amore, ahí, strana sorte,
Che'l viver non fia vita, e'l morir morte."
"Si no miro no muero;
no mirando, no vivo;
por lo tanto muerto estoy, pero no de vida privado.
Oh milagro de amor,
ah, extraña suerte,
que el vivir no da la vida y el morir no da la muerte".







Carlo Gesualdo, príncipe de Venosa y conde de Conza (Venosa, 8 de marzo de 1566 - Avellino, 8 de septiembre de 1613) fue un compositor italiano, una de las figuras más significativas del Renacimiento.
Era el segundo hijo de Fabrizio Gesualdo, nacido en el seno de una familia aristocrática estrechamente relacionada con la Iglesia, era sobrino del arzobispo de Nápoles Alfonso Gesualdo y de San Carlo Borromeo, también era sobrino nieto del Papa Pío IV. Cuando murió su hermano mayor heredó los títulos y derechos dinásticos de la familia, a la que pertenecía el principado de Venosa desde 1560. Comenzó sus estudios musicales en la academia fundada por su padre y frecuentada por importantes músicos. Recibió a muy temprana edad clases de laúd y composición, probablemente su maestro fue Pomponio Nenna.
En 1586 se casó con su hermosa prima María de Avalos, hija del duque de Pescara, pero fue sorprendida cometiendo adulterio y Gesualdo la asesinó junto a su amante en octubre de 1590. El ensañamiento y salvajismo con el que cometió el crimen convulsionó a la sociedad de la época. Este acto hizo que se retirara a su mansión en la ciudad de Gesualdo para escapar de las iras de las familias de los asesinados. En 1593 con la ayuda de su tío el arzobispo, contrajo matrimonio con Eleonora de Este, hija del duque de Ferrara pero debido a las infidelidades del compositor el matrimonio fracasó. Tuvo dos hijos, uno por matrimonio, que murieron a muy temprana edad; la muerte del primero por sofocamiento, fue imputada a Gesualdo y la muerte del segundo en 1600 le afectó notablemente, esto podría ser el punto de partida de la particular penitencia que se administró.
Consideró la muerte de sus hijos como castigo de la justicia divina y vivió atormentado hasta el día de su muerte. Para expiar sus culpas se sometió a prácticas masoquistas con escenas de flagelación con muchachos, para según él, expulsar a los demonios. Después de una de estas sesiones se encontró a Carlo Gesualdo muerto y desnudo el 8 de septiembre de 1613. Según algunas fuentes su muerte fue voluntaria pero otras indican que pudiera ser asesinado por alguno de los jóvenes con los que se flagelaba.

Adulterio y venganza

El año 1586 se casa con su prima Maria de Avalos, nieta de Carlo, conde de Montesarchio, y de Sveva Gesualdo. El matrimonio se celebra en Nápoles el 28 de mayo de 1586 con dispensa del Papa Sisto V, en la iglesia de San Domingo Mayor, que estaba situada cerca al palacio donde habitaba la familia Gesualdo. Carlo tenía veinte años y María veinticuatro; de su matrimonio nacería Emanuele.
Un día María conoce al duque de Andria y conde de Ruvo Fabrizio Carafa de quien se enamora, a pesar de que él ya estuviese casado con María Carafa. Ambos se sintieron incapaces de escapar a la mera condición de meros amantes pero estaban decididos a superar todos los obstáculos para encontrarse juntos. De esta manera, debido al malentendido sentido del honor y del castigo que poseía Gesualdo, era evidente que los amantes estaban arriesgando sus vidas.
Mientras los amantes seguían frecuentándose, Gesualdo, que había detectado las mentiras de su mujer, permaneció en casa, en espera del momento propicio para una venganza que ya había sido ideada y planificada por el príncipe. Ahora bien, el 16 de octubre de 1590 el príncipe le dice a María que, si acaso fuera a necesitarlo, está partiendo hacia la casa del bosque de los Astroni y volverá dos días después. Era este el broche definitivo y el punto de inicio de un plan que estaba preparado al mínimo detalle.
En la noche del martes y miércoles del 17 de octubre de 1590 los dos amantes fueron atrapados en flagrante adulterio en la cámara del lecho de María y fueron bárbaramente ajusticiados y descuartizados.
De la violencia homicida cometida, Carlo fue libre de responsabilidad. Las circunstancias lo justificaban desde el punto de vista del Derecho y las costumbres de ese tiempo; tanto esto es así que el preboste Miranda, a quien Gesualdo acudió inmediatamente para dar noticia de lo acaecido, le exhortó a irse de Nápoles no para escapar de la ley, sino para no exacerbar con su presencia el resentimiento de los familiares de los muertos. Entendiendo esto, la partida de Carlo desde Nápoles hacia su inexpugnable castillo-fortaleza de Gesualdo fue más bien un acto de cortesía y respeto que de miedo a las autoridades. El proceso fue archivado al día siguiente de su apertura, "por orden del preboste por cuanto la notoriedad de la causa justa de la cual fue afrentado don Carlo Gesualdo Principe de Venosa para castigar a su mujer y al duque de Andria".

Fuente: Wikipedia.


Moro, lasso, al mio duolo


¡Ay, pena, penita pena!
Carlos Cano



martes, 11 de enero de 2011

Paseo por las tabernas

"... que miran, callan y piensan
que saben, porque no beben
el vino de las tabernas".
Antonio Machado


Una noche
Kostantine Cavafy

La habitación pobre y vulgar,
escondida en los altos de la taberna equívoca.
Desde la ventana la calleja,
estrecha y sucia. Y las voces abajo
de unos cuantos obreros
distrayendo su tiempo con las cartas.

Y allí, sobre aquel lecho ordinario y humilde,
el cuerpo tuve del amor, los labios
voluptuosos de la embriaguez, purpúreos
de tal embriaguez que cuando ahora,
después de tantos años, esto escribo
en mi casa vacía me embriago de nuevo.



In taberna quando sumus
(Carmina Burana)
Arany Zoltán

Cuando estamos en la taberna
nos despreocupamos del mundo,
nos entregamos al juego
y por él siempre sudamos.
La cuestión es ésta: que se pregunte
qué se hace en la taberna
donde el dinero es camarero,
escúchese lo que digo.


Unos juegan, otros beben,
otros de forma indiscreta viven.
Pero de los que se dedican a jugar
unos allí pierden su ropa,
otros consiguen vestirse,
otros se visten con saco.
Nadie allí teme a la muerte
y por Baco tientan la suerte.


Monedas para la primera copa de vino,
de ella bebe el libertino,
beben la segunda por los cautivos,
despues de éstas la tercera por los vivos,
la cuarta por todos los cristianos,
la quinta por los fieles difuntos,
la sexta por las monjas casquivanas,
la septima por los soldados silvanos,


la octava por los frailes perversos,
la novena por los monjes dispersos,
la décima por los navegantes,
la undécima por los discordantes,
La duodécima por los penitentes,
la decimotercera por los los caminantes.
Tanto por el papa como por el rey
beben ya todos sin ley.


Beben la dueña y el dueño,
bebe el soldado, bebe el religioso,
bebe el hombre, bebe la mujer,
bebe el siervo con la criada,
bebe el rápido y el lento,
bebe el blanco, bebe el negro
bebe el constante, bebe el vago,
bebe el campesino, bebe el mago.


Bebe el pobre y el doliente,
bebe el desterrado y el ignorado,
bebe el joven, bebe el viejo,
beben el prelado y el decano.
Bebe la herrmana, bebe el hermano,
bebe la vieja, bebe la madre,
bebe ella, bebe él,
beben ciento, beben mil.


Poco duran seiscientas monedas
cuando se bebe sin moderación.
Beben todos sin final, aunque
beban con mente alegre.
Así nos fastidian todas las gentes
y así seremos pobres.
Que los que nos fastidian se vean
confundidos y no sean tenidos por justos.



G. Garneri - En la taberna



La rebétika como la copla, el tango, el fado o el blues nació en sitios nada recomendables, en bares y tabernas de los puertos de mar, donde truhanes, putas y canallas de toda índole son la clientela habitual. Música de rebetis (ρεμπέτης) para outsiders, con versos que cantan su amores trágicos, a la droga, la cárcel, peleas y crímenes.

Roza Eskenazi que vivió a caballo entre el siglo XIX y el XX fue una de esas "chicas" que si tan solo hubiera sido buena habría ido al cielo pero, como fue mala,  fue "a todas partes". 
Cuando murió el 2 de diciembre de 1980 fue enterrada en una tumba sin nombre en la aldea de Stomyo en Korynthia. En 2008, el Comité Cultural de la aldea recaudó dinero suficiente para erigir una lápida sencilla, con la inscripción: "Roza Eskenazi, Artista."

Ime Prezakias
Roza Eskenazi

Soy adicta

Del ocaso al amanecer
le doy al vicio con placer,
el mundo pasa a mi poder
cuando respiro el polvo blanco.
El mundo todo es de mi propiedad
si pillo merca y me la trago
y si me ve por ahí la autoridad,
echo tinta y me abro.


Con el colocón,
vaya vacilón,
te vuelves un rey, un dictador, un dios, un déspota.
Pruébalo y verás:
alucinarás
y verás el mundo todo de color de rosa.


La patria a mi nombre está
y risa da su adversidad,
tan sólo un pie le queda ya
para jugárnoslo a los dados.
Si un día llego a dictador,
reduciré el mundo a cenizas:
uno que sepa prender el narguilé
y otro que apague la cachimba.


Con el colocón,
vaya vacilón,
te vuelves un rey, un dictador, un dios, un déspota.
Pruébalo y verás:
alucinarás
y verás el mundo todo de color de rosa.


Otros dos que se bebieron la vida a tragos: Ocaña y Lord Byron

Romance a Ocaña
Carlos Cano



Thomas Phillips - Lord Byron in Albanian dress
So, we'll go no more a roving...
George Gordon Byron (Lod Byron)

Así es, no volveremos a vagar
Tan tarde en la noche,
Aunque el corazón siga amando
Y la luna conserve el mismo brillo.


Pues la espada gasta su vaina,
Y el alma desgasta el pecho,
Y el corazón debe detenerse a respirar,
Y aún el amor debe descansar.


Aunque la noche fue hecha para amar,
Y demasiado pronto vuelven los días,
Aún así no volveremos a vagar
A la luz de la luna.

Ramón Unzueta - La despedida del marinero y la puta


El lado más bestia de la vida
Albert Pla

Permanece una imagen
Kostantine Cavafy

Sería la una de la noche
o la una y media acaso

En un rincón de la taberna,
tras el tabique de madera.
Los dos tan sólo en el lugar vacío.
Una lámpara de petróleo vagamente lo iluminaba.
Dormía el sirviente a la puerta la fatiga de la vigilia.

Nadie podría vernos. Aunque ahora
la pasión era tan intensa
que la prudencia desbordaba.

Entreabrimos nuestros vestidos, ya muy escasos en el ardor
de un divino mes de julio.

Cuerpo gozado en la levedad
de las ropas entreabiertas.
Desnudez breve de la carne, cuya imagen ha atravesado
veintiséis años y ahora acude
y permanece en el poema.

---


Y como empecé, termino. ¿Hace un "chato"?


La Taberna del Buda
Café Quijano


lunes, 10 de enero de 2011

Aquellos cafés

José Gutierrez Solana-Café Cantante

Café Cantante
Federico García Lorca

Lámparas de cristal
y espejos verdes.
Sobre el tablado oscuro,
la Parrala sostiene
una conversación
con la muerte.
La llama,
no viene,
y la vuelve a llamar.
Las gentes
aspiran los sollozos.
Y en los espejos verdes,
largas colas de seda
se mueven.




George Apperley - Gitana desnuda


La Parrala
Carlos Cano



Poema del Cante Jondo
(En el Café de Chinitas)
Ballet Flamenco de Andalucia (Cristina Hoyos)
Jardines del Generalife de Granada




¡Ay, amor,
que se fue y no vino!
Federico García Lorca



miércoles, 29 de diciembre de 2010

Vieja foto sepia


Ausencia
Jorge Luis Borges

Habré de levantar la vasta vida
que aún ahora es tu espejo:
cada mañana habré de reconstruirla.
Desde que te alejaste,
cuántos lugares se han tornado vanos
y sin sentido, iguales
a luces en el día.
Tardes que fueron nichos de tu imagen,
músicas en que siempre me aguardabas;
palabras de aquel tiempo,
yo tendré que quebrarlas con mis manos.
¿En qué hondonada esconderé mi alma
para que no vea tu ausencia
que como un sol terrible, sin ocaso,
brilla definitiva y despiadada?
Tu ausencia me rodea
como la cuerda a la garganta,
el mar al que se hunde.




Rembrandt - Mujer bañándose -¿Hendrickje Stoffels?


Que desespero
Carlos Cano



martes, 24 de noviembre de 2009

Lola

A finales de los años 70, años en los que tuve la suerte de vivir 14 meses en Barcelona, las Ramblas de la Ciudad Condal eran una fiesta. El Bar La Rivolta, la Discoteca Karma, los conciertos en Zeleste, las provocaciones a las gentes "de bien" de la Ocaña, el Nazario, y Mariscal, la revista El Víbora, etc... Después vino la tontería, los progres, los nazionalistas, ¡El seny! ...

El desierto.

¡Joder, que bien!
Romance a Ocaña
Carlos Cano







Ventura Pons "Ocaña: un retrato intermitente"





Lola

La conocí en un club del viejo Soho
donde se bebe champagne que sabe a Coca Cola
ce-o ce-a cola
caminó hacia mí y me invitó a bailar
le pregunté su nombre y una voz grave dijo: Lola
ele-o-ele-a, Lola
bueno, no es que sea el tipo más atlético del mundo
pero cuando ella me apretó, casi me rompe la columna
oh mi Lola
bueno, no es que sea tonto, pero no puedo entender
por qué camina como mujer y habla como hombre
oh mi Lola

Tomamos champagne y bailamos toda la noche
bajo la luz de los candelabros
me sentó en sus rodillas
y me dijo, niño, por qué no vienes a mi casa

Bueno, no es que sea el tipo más apasionado del mundo
pero cuando la vi a los ojos, casi me desmayo por mi Lola

La hice a un lado
caminé hacia la puerta
me caí en el piso
me arrodillé
luego, la miré, y ella a mí

Bueno, así es como lo quiero decir
y siempre quiero que sea así con mi Lola
las muchachas serán muchachos y los muchachos serán muchachas
es un mundo volteado y sucio, excepto por mi Lola

Dejé mi casa hace una semana
sin haber besado a una mujer
pero Lola sonrió, me tomó de la mano
y dijo: niño, yo te voy a hacer hombre

Bueno, no es que sea el tipo más masculino del mundo
pero sé lo que soy, y estoy satisfecho de ser hombre
y así es Lola.


Gustaaf Sorel - Twee figuren: travesties uit de Lapin Agile


Por eso no levanto mi voz, viejo Walt Whítman,
contra el niño que escribe
nombre de niña en su almohada,
ni contra el muchacho que se viste de novia
en la oscuridad del ropero,
ni contra los solitarios de los casinos
que beben con asco el agua de la prostitución,
ni contra los hombres de mirada verde
que aman al hombre y queman sus labios en silencio.
Pero sí contra vosotros, maricas de las ciudades,
de carne tumefacta y pensamiento inmundo,
madres de lodo, arpías, enemigos sin sueño
del Amor que reparte coronas de alegría.

Oda a Walt Whitman
Fragmento
Federico García Lorca

jueves, 1 de octubre de 2009

Femme Fatal

Agamenón: No es propio de mujer buscar la lucha
Clitemnestra: También es bueno que el dichoso ceda
Agamenón: ¿Tanto estimas vencer en esta pugna?
Clitemnestra: Aunque eres vencedor, cede a mis ruegos.


“Agamenon”
Esquilo


Pierre Narcisse Guérin - Clitemnestra y Egisto a punto de matar a Agamenón





"Cuando soy buena, soy buena; pero cuando soy mala, soy mucho mejor"
Mae West


Mujeres
Gabriel D'annunzio

Han existido mujeres serenas de ojos claros,
infinitas y silenciosas como esa llanura
que atraviesa un río de agua pura.

Han existido mujeres con visos de oro,
rivales del estío y del fuego, semejantes a
trigales lascivos que no hieren la hoz
con sus dientes pero arden por dentro
con fuego sideral ante el cielo despojado.

Han existido mujeres tan leves
que una sola palabra, una sola,
las convirtió en esclavas. Y existieron otras,
de manos rojizas, que al tocar una frente
suavemente disiparon ideas terribles.

Y otras cuyas manos exangües y elásticas,
con giros lentos aparentaban insinuarse
creando una urdimbre rara y fina
en que las venas simulaban
hilos de vibración ultramarina.

Mujeres pálidas, marchitas, devastadas,
ardidas en el fuego amoroso
hasta lo más profundo de sí mismas,
consumido el rostro ardiente,
con la nariz agitada por el impulso
de inquietas aletas, con los labios abiertos
como yendo hacia las palabras pronunciadas,
con los párpados lívidos
como las corolas de las violetas.

Y todavía han existido otras y,
maravillosamente, yo las he conocido.



Hermosa, de una hermosura dominadora, atrayente y sugestiva, esta mujer ha jugado a la vida como otros hombres juegan al monte o al bacarrat, se ha burlado de todo de todo se ha reído, jamás tomó nada en serio, ni el matrimonio...
“Cantaores andaluces, historias y tragedias”
Guillermo Núñez de Prado

Julio Romero de Torres - Cante "Jondo"

La Parrala
Carlos Cano


Mata Hari
Al Di Meola



Marilyn Moroe en Niágara
Henry Hathaway


Femme Fatale
The Velvet Underground & Nico


Mujer Fatal

Aquí viene, mejor ándate con cuidado
Va a partirte el corazón en dos
Es verdad, no es difícil darse cuenta
Sólo mírale a esos ojos de color falso
Te pondrá por las nubes sólo para echarte por tierra
Vaya payasa

Porque todo el mundo lo sabe... Es una mujer fatal
Las cosas que hace para agradar, es sólo una provocativa
Mira cómo anda, oye cómo habla

Estás en su lista, eres el número 37, mira
Va a sonreír para hacerte fruncir el ceño, qué payasa
Chico, es de la calle
Antes de empezar ya has perdido
Te va a tratar como a un tonto
Sí, es verdad

Porque todo el mundo lo sabe... Es una mujer fatal
Las cosas que hace para agradar, es sólo una provocativa
Mira cómo anda, oye cómo habla
Intentará rebajarte, la tía más dura que hay

Porque todo el mundo lo sabe... Es una mujer fatal
Las cosas que hace para agradar, es sólo una provocativa
Es una mujer fatal.


Que hace una chica como tu en un sitio como este
Burning

sábado, 22 de agosto de 2009

Alacena de las monjas










Ayer por tarde, sin aparente razón (o quizá sea por gula, el pecado que más engorda), al pasar por el convento de las monjas Clarisas (Franciscanas y de clausura) he entrado en el torno después de varias décadas y he comprado unas docenas de dulces. Todo normal, si no hubiera sido porque al despedirme con un:

- Gracias, madre. Quede con Dios.

Una voz oculta tras el torno me ha respondido:

- Que Él te acompañe Max.

La sorpresa casi hace rodar por los suelo los manjares que acababa de comprar. Me he dirigido al torno y sin salir de mi asombro, con un hilo de voz he preguntado:

- ¿Madre C...?

-Si, soy yo ¿Que tal tu familia?

Durante media hora he informado a Sor C... de todas las vicisitudes familiares poniéndole al día de muertes, partos, estudios, bodas, nacimientos, etc. Aunque me malicio de que no eran novedades para ella.
Lo increíble es que Sor. C... fue la primera maestra de mi niñez y que cuando yo era a penas un bebé ella ya me parecía una anciana. ¡Debe pasar de los 100 años!

Me he alegrado de volver a oír una voz salida de mi infancia y que creía perdida. Al despedirme con la promesa de volver más a menudo (el negocio es el negocio, es broma) me ha entregado un paquetito.

-Toma, "rubito" espero te sigan gustando.

Al llegar a casa he abierto el regalo. En un sobre con membrete del convento -Santa Clara en oración- dentro una estampita de San Francisco de Asís y, ¡Dios mio! ¡Los recortes sobrantes de las hostias que ellas hacen para la parroquia y que, como premio, nos daban a los niños! Hacía mil años que no saboreaba su textura. Hace mil años que no comulgo y juro que me han entrado ganas. A esto llamo yo saber hace las cosas bien. Aprende a hacer Iglesia, Benito XVI.

Dulce de Calabaza

Porciones / número de personas: 4
Tiempo de Preparación: 30 minutos
Tiempo de cocción: 20 minutos

Ingredientes:

600 gr de calabaza
8 cucharadas de azúcar
1 vaso de agua
la ralladura de 1 naranja y de 1/2 limón

Salsa de naranja:

el zumo de 2 naranjas
la ralladura de la piel de una naranja
1 vaso de nata líquida
3 cucharadas de azúcar
1 cucharada de maicena

Cocer el agua con el azúcar y las ralladuras 5 minutos para hacer un almíbar.

Cortar la pulpa de la calabaza en dados gruesos y cocerla en el almíbar 15 minutos.

Salsa de naranja

Disolver el azúcar en el zumo y cocerlo con la ralladura, añadir la maicena disuelta en unas cucharadas de agua fría y la nata líquida.

Dejar un hervor sin parar de mover y dejar enfriar sin que forme costra.

Servir los dados de calabaza con la crema de naranja por encima.


jueves, 11 de junio de 2009

Habaneras de Cádiz



Para celebrar que, por fin todo está solucionado, el día 1 de julio me iré de vacaciones y que será de nuevo a Cádiz, me pasé por el mercado, compré dos hermosos bogavantes dignos del destino para el cual iban a ser inmolados: La merienda de este mediodía y ¡por Baco que lo han sido!




Espero que me ayuden a mitigar la impaciencia de entrar de nuevo por Puerta Tierra, pasear por las calles de la Viña y Plaza del Mentidero, las puestas de sol en La Caleta... No será como comerlo en el Puerto ¡Pisha! pero tan poco era esa mi intención.






Arroz caldoso de bogavante

INGREDIENTES:
Arroz (Extra): 400 grs.
Tomate rallado: 200 grs.
Ajo picado fino: entre 30 y 50 grs.
Cebolla picada fina entre: 150 y 200 grs.
Brandy: 2 cucharadas soperas
Ñoras: 2 piezas
Perejil picado fino: al gusto
Caldo de Pescado: 1.650 ml.
Gambas peladas: 125 grs.
Bogavante: 3 piezas (400/500 grs./u)
Azafrán en hebra: un pellizco
Colorante alimentario: Al gusto



MODO DE PREPARACIÓN:

Cortar los bogavantes a trozos (el modo de cortarlos irá en función del tamaño- Si el bogavante es grande, lo cortaremos a rodajas y si es de tamaño mediano, lo cortaremos longitudinalmente de cabeza a cola y luego transversalmente por la unión del tórax con el abdomen, quedando así, cuatro trozos. Dejando, en ambos casos, las pinzas principales del animal, enteras).
Pondremos a calentar aceite de oliva, le marearemos una pequeña cayena durante un minuto. Transcurrido este minuto, retiraremos la cayena y pondremos a dorar los trozos de bogavante que, con el calor, irá poniéndose rojo su caparazón y de sus carnes irá desprendiéndose parte de su jugo.
Una vez el bogavante sofrito, lo retiramos y, en la misma cazuela agregamos la cebolla y el ajo, picados muy finos hasta que queden bien estofados y dorados. Cuando hayamos llegado a este punto, añadimos el tomate triturado (a poder ser, sin semillas o pepitas), o utilizaremos algún tipo de tomate tamizado de los que se comercializan en los establecimientos de alimentación y, conjuntamente con el tomate, la pulpa de las ñoras.
(Para extraer la pulpa de las ñoras, las habremos puesto durante un par de horas, cortadas, en remojo para que el Agua las reblandezca por dentro y por fuera. Una vez blanda la pulpa, la raspamos fácilmente con el filo de un cuchillo y la extraemos casi totalmente) .
Una vez tenemos ya agregado el tomate y la pulpa de las ñoras al sofrito, esperamos, removiendo de vez en cuando , hasta que observamos que el tomate empieza a tomar el color ocre del sofrito. Llegados a este punto, le añadimos el brandy, lo removemos y le acercamos una cerilla encendida para flambearlo. Debido a la poca cantidad de brandy y al estar mezclado con el resto de sofrito, el proceso de flambeado durará escasamente unos segundos.
Una vez terminada esta operación, le añadimos las gambas peladas y las removemos en el sofrito. Inmediatamente le agregamos el arroz y lo removemos, también, conjuntamente con el sofrito para que quede impregnado de este.
Inmediatamente añadimos el caldo de pescado (ya caliente) y un poco de colorante alimentario al gusto. Seguidamente vamos poniendo los trozos de bogavante en la cazuela.
Cuando haya arrancado el hervor le añadiremos las hebras de azafrán debidamente machacadas en un mortero y cinco minutos (aproximadamente) antes de terminar la cocción, lo espolvorearemos con perejil picado muy fino.
El tiempo de cocción depende del tipo de arroz pero podemos decir que por término medio, serian unos 20 minutos. Sin embargo, es importante que, más que regirse por el tiempo, se haga viendo el grado de cocción del grano de arroz
Este plato debe de consumirse sin demora una vez dada por terminada su cocción ya qué, como hemos dicho, es un arroz caldoso y aunque hayamos apagado el fuego, el arroz sigue absorbiendo agua, llegando a un punto que el grano se abriría y el caldo se absorbería, echándose a perder así, un exquisito plato.
Nota sobre el Caldo de Pescado, que puede hacerse tradicionalmente con pescado de roca y arena y algunos vegetales, puede sustituirse perfectamente por cualquier caldo de pescado de los que se comercializan en bricks de litro en todos los comercios de alimentación, ya que así se minimiza el paso previo de la elaboración del caldo y se logran unos resultados nada envidiables a los caldos caseros.
También hay que puntualizar sobre la relación entre cantidad de arroz y cantidad de caldo. Lo normal, para un arroz caldoso, seria la de tres partes de agua por cada parte de arroz. Sin embargo en esta receta la cantidad de caldo con relación al arroz, es más alta (pero esto no debe de preocupar en absoluto).
Nota sobre el arroz. No utilizar arroces de grano largo o arroces “vaporizados” con bajo contenido en almidón ya que tienen muy poco poder de absorción de líquidos. Debe utilizarse arroz común, Calidad Extra.

martes, 2 de junio de 2009

María la Portuguesa




¡QUÉ TRISTEZA DE OLOR A JAZMÍN!
Juan Ramón Jiménez

¡Qué tristeza de olor de jazmín! El verano
torna a encender las calles y a oscurecer las casas,
y, en las noches, regueros descendidos de estrellas
pesan sobre los ojos cargados de nostalgia.

En los balcones, a las altas horas, siguen
blancas mujeres mudas, que parecen fantasmas;
el río manda, a veces, una cansada brisa,
el ocaso, una música imposible y romántica.

La penumbra reluce de suspiros; el mundo
se viene, en un olvido mágico, a flor de alma;
y se cogen libélulas con las manos caídas,
y, entre constelaciones, la alta luna se estanca.

¡Qué tristeza de olor de jazmín! Los pianos
están abiertos; hay en todas partes miradas
calientes... Por el fondo de cada sombra azul,
se esfuma una visión apasionada y lánguida.

martes, 21 de abril de 2009

A París

París, avenue Motte Picquet, llueve y es primavera. Todo es igual pero, en la segunda mesa del bar, junto a la ventana no estás tú.
He subido por rue Cambronne y por un momento he creído divisar tu cabello negro peinado a lo garçon bajo un paraguas... no, no eras tú.