O "el nido del cuco", si te gusta más.

No son las 1000 mejores canciones de la historia, ni los 500 mejores poemas, ni los 100 mejores libros, ni tan siquiera las 10 mejores películas, ni los mejores sabores, olores o sensaciones. Son lo que se me ha pegado y sigue pegándose en la piel a lo largo de las décadas que he tenido la suerte de presenciar. Algo que a modo de Jukebox virtual, en el que pueda tener a mano la música, pinturas, fotográfias, etc. que se encuentran desparramadas a lo largo del camino.
Lo que silbo al caminar.
No es nostalgia y por supuesto que, cualquier tiempo pasado tan solo fue, anterior.
Escríbeme un comentario si en algo coincidimos.
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martes, 18 de enero de 2011

Liebestod



Herido de amor
(F. G. Lorca)
Joan Manuel Serrat




Gustave Doré - Un duel à la "navaja del santolio"

Cruz de Navajas
Mecano



Muerto de Amor
F.G. Lorca
¿Qué es aquello que reluce
por los altos corredores?
Cierra la puerta, hijo mío,
acaban de dar las once.
En mis ojos, sin querer,
relumbran cuatro faroles.
Será que la gente aquélla
estará fregando el cobre.

Ajo de agónica plata
la luna menguante, pone
cabelleras amarillas
a las amarillas torres.
La noche llama temblando
al cristal de los balcones,
perseguida por los mil
perros que no la conocen,
y un olor de vino y ámbar
viene de los corredores.

Brisas de caña mojada
y rumor de viejas voces,
resonaban por el arco
roto de la media noche.
Bueyes y rosas dormían.
Solo por los corredores
las cuatro luces clamaban
con el fulgor de San Jorge.
Tristes mujeres del valle
bajaban su sangre de hombre,
tranquila de flor cortada
y amarga de muslo joven.
Viejas mujeres del río
lloraban al pie del monte,
un minuto intransitable
de cabelleras y nombres.
Fachadas de cal, ponían
cuadrada y blanca la noche.
Serafines y gitanos
tocaban acordeones.
Madre, cuando yo me muera,
que se enteren los señores.
Pon telegramas azules
que vayan del Sur al Norte.
Siete gritos, siete sangres,
siete adormideras dobles,
quebraron opacas lunas
en los oscuros salones.
Lleno de manos cortadas
y coronitas de flores,
el mar de los juramentos
resonaba, no sé dónde.
Y el cielo daba portazos
al brusco rumor del bosque,
mientras clamaban las luces
en los altos corredores.


Rogelio de Egusquiza Barrena - Tristán e Isolda (La muerte)

Liebestod
(Muerte de amor)
Tristán e Isolda
(Richard Wagner)
Waltraud Meier bajo la dirección de Daniel Baremboin
Apertura de la Scala Milan 7/12/2007


Cuan dulce y suave
sonríe,
como se entreabren
sus ojos tiernamente
¿Le veis, amigos?
¿No le veis...?
¡Cómo resplandece
con luz creciente!
Cómo se alza
rodeado de estrellas.
¿No le veis?
¡Cuán valiente y enchido,
lleno y sublime,
se le inflama el corazón
en el pecho!
Y de sus labios
deleitosos y suaves
fluye un hálito dulce y puro:
¡Amigos, mirad!
¿No le percibís? ¿No le veis?
¿Tan sólo oigo yo esa melodía,
que tan maravillosa y quedamente,
suena desde su interior
en delicioso lamento
que todo lo revela,
en tierno consuelo, gentil reconciliación,
penetrando en mí, elevándose,
en dulces ecos
que resuenan en mí?
Esa clara resonancia que me circunda
¿es la ondulación de delicadas brisas?
¿Son olas de aromas embriagadores?
¡Cómo se dilatan y me envuelven!
¿Debo aspirarlas?
¿Debo percibirlas?
¿Debo beber o sumergirme?
¿O fundirme en sus dulces fragancias?
En el fluctuante torrente,
en la resonancia armoniosa,
en el infinito hálito
del alma universal,
en el gran Todo...
perderse, sumergirse...
sin conciencia...
¡supremo deleite!

lunes, 10 de enero de 2011

Aquellos cafés

José Gutierrez Solana-Café Cantante

Café Cantante
Federico García Lorca

Lámparas de cristal
y espejos verdes.
Sobre el tablado oscuro,
la Parrala sostiene
una conversación
con la muerte.
La llama,
no viene,
y la vuelve a llamar.
Las gentes
aspiran los sollozos.
Y en los espejos verdes,
largas colas de seda
se mueven.




George Apperley - Gitana desnuda


La Parrala
Carlos Cano



Poema del Cante Jondo
(En el Café de Chinitas)
Ballet Flamenco de Andalucia (Cristina Hoyos)
Jardines del Generalife de Granada




¡Ay, amor,
que se fue y no vino!
Federico García Lorca



jueves, 16 de diciembre de 2010

Pena






Romance de la pena negra
Federico García Lorca

Las piquetas de los gallos
cavan buscando la aurora,
cuando por el monte oscuro
baja Soledad Montoya.
Cobre amarillo, su carne
huele a caballo y a sombra.
Yunques ahumados sus pechos,
gimen canciones redondas.
-Soledad, ¿Por quien preguntas
sin compañía y a estas horas?
-Pregunte por quien pregunte,
dime: ¿a ti qué se te importa?
Vengo a buscar lo que busco,
mi alegría y mi persona.
-Soledad de mis pesares,
caballo que se desboca
al fin encuentra la mar
y se lo tragan las olas.
-No me recuerdes el mar
que la pena negra brota
en las tierras de la aceituna
bajo el rumor de las hojas.
-¡Soledad, qué pena tienes!
¡Qué pena tan lastimosa!
Lloras zumo de limón
agrio de espera y de boca.
-¡Qué pena tan grande! Corro
mi casa como una loca,
mis dos trenzas por el suelo,
de la cocina a la alcoba.
¡Qué pena! Me estoy poniendo
de azabache carne y roja.
¡Ay, mis camisas de hilo!
¡Ay, mis muslos de amapola!
-Soledad, lava tu cuerpo
con agua de alondras,
y deja tu corazón
en paz, Soledad Montoya.

Por abajo canta el río:
volante de cielo y hojas.
Con flores de calabaza
la nueva luz se corona.
¡Oh! pena de los gitanos!
Pena limpia y siempre sola.
¡Oh! pena de cauce oculto
y madrugada remota!


viernes, 1 de octubre de 2010

Emoción


Anoche volví a ver por enésima vez "Manhattan".

Final de la película. Pimeros planos de Woody Allen y Mariel Hemingway.

Ella le dice: "Not everybody gets corrupted. You have to have a little faith in people".

Las miradas entre los dos. Skyline de Manhattan y créditos con Rhapsody in Blue sonando al fondo.

Impagable.





Rhapsody In Blue
George Gershwin
(B.S.O. "Manhattan"- Filarmónica de Nueva York dirigida por Zubin Mehta)



La aurora de Nueva York
Federico García Lorca

La aurora de Nueva York tiene
cuatro columnas de cieno
y un huracán de negras palomas
que chapotean las aguas podridas.

La aurora de Nueva York gime
por las inmensas escaleras
buscando entre las aristas
nardos de angustia dibujada.

La aurora llega y nadie la recibe en su boca
porque allí no hay mañana ni esperanza posible:
a veces las monedas en enjambres furiosos
taladran y devoran abandonados niños.

Los primeros que salen comprenden con sus huesos
que no habrá paraísos ni amores deshojados;
saben que van al cieno de números y leyes,
a los juegos sin arte, a sudores sin fruto.

La luz es sepultada por cadenas y ruidos
en impúdico reto de ciencia sin raíces.
por los barrios hay gentes que vacilan insomnes
como recién salidas de un naufragio de sangre.


miércoles, 23 de junio de 2010

Cada cosa en su sitio


Vestida con mantos negros
Piensa que el mundo es chiquito
Y el corazón es inmenso...

La Soleá
F. G. Lorca


Pamela Andersonn en el programa Dancing With The Stars (más o menos lo que en España es ¡Más que baile!, anteriormente ¡Mira quién baila!) recibiendo unas clases de baile ¿flamenco?, tiene de profesora a Charo, una guitarrista murciana que goza de éxito en los EEUU, una freaky que vive con Manolo, un toro como animal de compañía y sabe vender lo que por esas tierras se entiende por flamenco.


En este otro vídeo, un ser humano llamado Benise, que es un guitarrista que hace una actuación completa, bien producida y mejor realizada que se vende como de "flamenco" en el mismo programa y debe ser muy atractiva la mezcla de lo flamenco, lo latino, rock y unas gotas del "más difícil todavía" de los circos ya que ocupó un excelente puesto en el "prime time" en la televisión estadounidense.

Ambas cosas me parecen estupendas, pero no es flamenco.



Yo "ni quito ni pongo rey" tan solo digo que el flamenco es otra cosa, que me gusta y que también existe para quien quiera y pueda apreciarlo.

Flamenco
Carlos Saura (1995)



miércoles, 12 de mayo de 2010

Bulerías de lo imposible




"Todo es posible a condición de ser lo suficientemente insensato".

Orson Welles




Marc Chagall - Los amantes de la luna




Romance de la luna
F. G. Lorca

La luna vino a la fragua
con su polisón de nardos.
El niño la mira mira.
El niño la está mirando.

En el aire conmovido
mueve la luna sus brazos
y enseña, lúbrica y pura,
sus senos de duro estaño.

Huye luna, luna, luna.
Si vinieran los gitanos,
harían con tu corazón
collares y anillos blancos.

Niño déjame que baile.
Cuando vengan los gitanos,
te encontrarán sobre el yunque
con los ojillos cerrados.

Huye luna, luna, luna,
que ya siento sus caballos.
Niño déjame, no pises,
mi blancor almidonado.

El jinete se acercaba
tocando el tambor del llano.
Dentro de la fragua el niño,
tiene los ojos cerrados.

Por el olivar venían,
bronce y sueño, los gitanos.
Las cabezas levantadas
y los ojos entornados.

¡Cómo canta la zumaya,
ay como canta en el árbol!
Por el cielo va la luna
con el niño de la mano.

Dentro de la fragua lloran,
dando gritos, los gitanos.
El aire la vela, vela.
el aire la está velando.


En un charco de agua clara
Render 3D / 9 de mayo 2010

Bulerías de la luna
Lole y Manuel

La luna
J. L. Borges

Cuenta la historia que en aquel pasado
Tiempo en que sucedieron tantas cosas
Reales, imaginarias y dudosas,
Un hombre concibió el desmesurado

Proyecto de cifrar el universo
En un libro y con ímpetu infinito
Erigió el alto y arduo manuscrito
Y limó y declamó el último verso.

Gracias iba a rendir a la fortuna
Cuando al alzar los ojos vio un bruñido
Disco en el aire y comprendió, aturdido,
Que se había olvidado de la luna.

La historia que he narrado aunque fingida,
Bien puede figurar el maleficio
De cuantos ejercemos el oficio
De cambiar en palabras nuestra vida.

Siempre se pierde lo esencial. Es una
Ley de toda palabra sobre el numen.
No la sabrá eludir este resumen
De mi largo comercio con la luna.

No sé dónde la vi por vez primera,
Si en el cielo anterior de la doctrina
Del griego o en la tarde que declina
Sobre el patio del pozo y de la higuera.

Según se sabe, esta mudable vida
Puede, entre tantas cosas, ser muy bella
Y hubo así alguna tarde en que con ella
Te miramos, oh luna compartida.

Más que las lunas de las noches puedo
Recordar las del verso: la hechizada
Dragon moon que da horror a la halada
Y la luna sangrienta de Quevedo.

De otra luna de sangre y de escarlata
Habló Juan en su libro de feroces
Prodigios y de júbilos atroces;
Otras más claras lunas hay de plata.

Pitágoras con sangre (narra una
Tradición) escribía en un espejo
Y los hombres leían el reflejo
En aquel otro espejo que es la luna.

De hierro hay una selva donde mora
El alto lobo cuya extraña suerte
Es derribar la luna y darle muerte
Cuando enrojezca el mar la última aurora.

(Esto el Norte profético lo sabe
Y tan bien que ese día los abiertos
Mares del mundo infestará la nave
Que se hace con las uñas de los muertos.)

Cuando, en Ginebra o Zürich, la fortuna
Quiso que yo también fuera poeta,
Me impuse. como todos, la secreta
Obligación de definir la luna.

Con una suerte de estudiosa pena
Agotaba modestas variaciones,
Bajo el vivo temor de que Lugones
Ya hubiera usado el ámbar o la arena,

De lejano marfil, de humo, de fría
Nieve fueron las lunas que alumbraron
Versos que ciertamente no lograron
El arduo honor de la tipografía.

Pensaba que el poeta es aquel hombre
Que, como el rojo Adán del Paraíso,
Impone a cada cosa su preciso
Y verdadero y no sabido nombre,

Ariosto me enseñó que en la dudosa
Luna moran los sueños, lo inasible,
El tiempo que se pierde, lo posible
O lo imposible, que es la misma cosa.

De la Diana triforme Apolodoro
Me dejo divisar la sombra mágica;
Hugo me dio una hoz que era de oro,
Y un irlandés, su negra luna trágica.

Y, mientras yo sondeaba aquella mina
De las lunas de la mitología,
Ahí estaba, a la vuelta de la esquina,
La luna celestial de cada día

Sé que entre todas las palabras, una
Hay para recordarla o figurarla.
El secreto, a mi ver, está en usarla
Con humildad. Es la palabra luna.

Ya no me atrevo a macular su pura
Aparición con una imagen vana;
La veo indescifrable y cotidiana
Y más allá de mi literatura.

Sé que la luna o la palabra luna
Es una letra que fue creada para
La compleja escritura de esa rara
Cosa que somos, numerosa y una.

Es uno de los símbolos que al hombre
Da el hado o el azar para que un día
De exaltación gloriosa o de agonía
Pueda escribir su verdadero nombre.






"Yo hago lo imposible, porque lo posible lo hace cualquiera".

Pablo Picasso





lunes, 10 de mayo de 2010

El silencio











Fernando Zóbel - Paisaje sordo











Canción sin palabras
Op.30 no.3 in Mi Mayor
Mendelssohn















Fernando Zóbel - Paisaje

















Oye, hijo mío, el silencio.
Es un silencio ondulado,
un silencio,
donde resbalan valles y ecos
y que inclina las frentes
hacia el suelo.


Poema de la seguiriya gitana
El silencio
F. G. Lorca










Y otra vez vuelve a llover...
















viernes, 5 de marzo de 2010

Déjà vu

Penas de amores
Madrigal
Anónimo medieval

Aquel caballero, madre,
que de mi se enamoró...
Pena él y muero yo.
Madre, aquel caballero que va herido de amores...
También siento sus dolores
porque dellos mismos muero.




El trovador - Chiclana de la Frontera (Cádiz)

Más vale trocar
(Juan del Encina)
Jordi Savall









M
ás vale trocar
placer por dolores,
que estar sin amores.

Donde es gradecido
es dulce morir;
vivir en olvido
aquél no es vivir;
mejor es sufrir
pasión y dolores,
que estar sin amores.

Es vida perdida
vivir sin amar,
y más es que vida
saberla emplear:
mejor es penar
sufriendo dolores,
que estar sin amores.

La muerte es vitoria
do vive afición;
que espera haber gloria
quien sufre pasión:
más vale presión
de tales dolores,
que estar sin amores.

El que es más penado
más goza de amor;
que el mucho cuidado
le quita el temor:
así que es mejor
amar con dolores,
que estar sin amores.

No teme tormento
quien ama con fe,
si su pensamiento
sin causa no fué;
habiendo por qué
más valen dolores,
que estar sin amores.


Amor que no pena
no pida placer,
pues ya le condena
su poco querer;
mejor es perder
placer por dolores,
que estar sin amores.

Juan de Encina




El último trago
José Alfredo Jiménez








Poema XX
Pablo Neruda

Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
Escribir, por ejemplo: "La noche está estrellada,
y tiritan, azules, los astros, a lo lejos."
El viento de la noche gira en el cielo y canta.
Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
Yo la quise, y a veces ella también me quiso.
En las noches como esta la tuve entre mis brazos.
La besé tantas veces bajo el cielo infinito.
Ella me quiso, a veces yo también la quería.
Cómo no haber amado sus grandes ojos fijos.
Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
Pensar que no la tengo. Sentir que la he perdido.
Oir la noche inmensa, más inmensa sin ella.
Y el verso cae al alma como al pasto el rocío.
Qué importa que mi amor no pudiera guardarla.
La noche esta estrellada y ella no está conmigo.
Eso es todo. A lo lejos alguien canta. A lo lejos.
Mi alma no se contenta con haberla perdido.
Como para acercarla mi mirada la busca.
Mi corazón la busca, y ella no está conmigo.
La misma noche que hace blanquear los mismos árboles.
Nosotros, los de entonces, ya no somos los mismos.
Ya no la quiero, es cierto, pero cuánto la quise.
Mi voz buscaba el viento para tocar su oído.
De otro. Será de otro. Como antes de mis besos.
Su voz, su cuerpo claro. Sus ojos infinitos.
Ya no la quiero, es cierto, pero tal vez la quiero.
Es tan corto el amor, y es tan largo el olvido.
Porque en noches como esta la tuve entre mis brazos,
mi alma no se contenta con haberla perdido.
Aunque este sea el ultimo dolor que ella me causa,
y estos sean los ultimos versos que yo le escribo.




Tristeza de amor
Hilario Camacho










Es verdad
F.G.Lorca

¡Ay qué trabajo me cuesta
quererte como te quiero!

Por tu amor me duele el aire,
el corazón
y el sombrero.

¿Quién me compraría a mí
este cintillo que tengo
y esta tristeza de hilo
blanco, para hacer pañuelos?

¡Ay qué trabajo me cuesta
quererte como te quiero!




Sufre como yo
Albert Plá











Donde habite el olvido
Luis Cernuda

Donde habite el olvido,
En los vastos jardines sin aurora;
Donde yo sólo sea
Memoria de una piedra sepultada entre ortigas
Sobre la cual el viento escapa a sus insomnios.

Donde mi nombre deje
Al cuerpo que designa en brazos de los siglos,
Donde el deseo no exista.

En esa gran región donde el amor, ángel terrible,
No esconda como acero
En mi pecho su ala,
Sonriendo lleno de gracia aérea mientras crece el tormento.

Allí donde termine este afán que exige un dueño a imagen suya,
Sometiendo a otra vida su vida,
Sin más horizonte que otros ojos frente a frente.

Donde penas y dichas no sean más que nombres,
Cielo y tierra nativos en torno de un recuerdo;
Donde al fin quede libre sin saberlo yo mismo,
Disuelto en niebla, ausencia,
Ausencia leve como carne de niño.

Allá, allá lejos;
Donde habite el olvido


Llegó con tres heridas
Miguel Hernández - J.M. Serrat







martes, 9 de febrero de 2010

No es nada, solo estoy sangrando



Encuentro
Federico García Loca


Ni tú ni yo estamos
en disposición
de encontrarnos.
Tú... por lo que ya sabes.
¡Yo la he querido tanto!
Sigue esa veredita.
En las manos
tengo los agujeros
de los clavos.
¿No ves cómo me estoy
desangrando?
No mires nunca atrás,
vete despacio
y reza como yo
a San Cayetano,
que ni tu ni yo estamos
en disposición
de encontrarnos.



El último trago
José Alfredo Jiménez







Sorpresa
Federico García Lorca


Muerto se quedó en la calle
con un puñal en el pecho.
No lo conocía nadie.

¡Cómo temblaba el farol!
Madre.
¡Cómo temblaba el farolito
de la calle!

Era madrugada. Nadie
pudo asomarse a sus ojos
abiertos al duro aire.

Que muerto se quedó en la calle
que con un puñal en el pecho
y que no lo conocía nadie.


Santiago García - Puñalada

domingo, 7 de febrero de 2010

Corazón Nuevo
Federico García Lorca

Mi corazón, como una sierpe,
se ha desprendido de su piel,
y aquí la miro entre mis dedos
llena de heridas y de miel.

Los pensamiento que anidaron
en tus arrugas, ¿dónde están?
¿Dónde las rosas que aromaron
a Jesucristo y a Satán?

¡Pobre envoltura que ha oprimido
a mi fantástico lucero!
Gris pergamino dolorido
de lo que quise y ya no quiero.

Yo veo en ti fetos de ciencias,
momias de versos y esqueletos
de mis antiguas inocencias
y mis románticos secretos.

¿Te colgaré sobre los muros
de mi museo sentimental,
junto a los gélidos y oscuros
lirios durmientes de mi mal?

¿O te pondré sobre los pinos,
-libro doliente de mi amor-
para que sepas de los trinos
que da a la aurora el ruiseñor?




En todo momento la calle
A Tout Moment La Rue
Eiffel


En cada uno de nuestros alientos,
en el menor susurro
de los bajos fondos,
flota en el aire la certeza
- como un canto que se ahoga -
que, con un adoquín de fortuna,
contra el pandemónium del dinero
en todo momento la calle
también puede decir no...
en todo momento la calle
también puede decir no...

Los labios apretados
y el miedo que gotea de una frente,
la fauna y la flora
nerviosas y en harapos
y el estallido
de nuestros corazones palpitantes
en la sombra de un martillo pilón
En todo momento la calle
también puede decir no.
En todo momento la calle
también puede decir no

No como un sí
a los árboles de larga cabellera
a todo lo que nos une
cuando la noche se mueve
a los astros y a las diosas
que pueblan nuestros sueños
y cuando el pueblo desfallece...
En todo momento la calle
También puede decir...

Y si algunos puntos negros
trajeados sazonan nuestro cielo
de ondas ocultas
en tubos largos y huecos,
si contamos bien a la gente,
es X veces más numerosa
que esas 300 familias
que son solventes
En todo momento
también puede decir no...

Como un sí
a los árboles de larga cabellera
a todo lo que nos une
cuando la noche se mueve
a los astros y a las diosas
que pueblan nuestros sueños
y cuando el pueblo sueña, le gusta
disponer de sí mismo (x2).

No como un sí
a los árboles de larga cabellera
a todas esas noches que nos unen
e incluso si han bebido demasiado
a los astros y a las diosas
que pueblan nuestros sueños
y cuando el pueblo desfallece...
en todo momento la calle
también puede decir...

En cada uno de nuestros alientos,
en el menor susurro
de los bajos fondos,
flota en el aire la certeza
- como un canto que se ahoga -
que con un adoquín de fortuna
contra el guirigay del dinero
en todo momento la calle
también puede decir no. (x 10)

viernes, 22 de enero de 2010

De locuras de Amor

¡El dulce sonido
me llena de su voz! ¡Ah, esa voz
desciende a mi corazón!



Rene Milot - Lucia Di Lammermoor


Lucia di Lammermoor
Aria de la locura
Il dolce suono
Gaetano Donizetti

Tercer Acto
Escena 1
Sala de banquetes del castillo



Lucía ha sido obligada por su hermano Enrico Ashton para casarse con lord Arturo Bucklaw, a pesar de haberle manifestado su amor y su compromiso con Edgardo. Lucía pierde la razón y apuñala a su marido en la cámara nupcial. Raimondo se precipita a la sala donde se festeja la boda y anuncia la tragedia a los invitados.

15 .-Los invitados se horrorizan al conocer este acto espantoso. Raimondo anuncia, entonces, que Lucía esta a punto de entrar en la sala. La consternación se adueña de los invitados a la vista de su comportamiento desordenado y de su horrible palidez, como si acabase de salir de su tumba.

16.- Es evidente que Lucía ha perdido la razón. Cree oír la voz de Edgardo y se imagina que él está sentado cerca de ella, cerca de la fuente. Ve aparecer al fantasma de la fuente, que amenaza a los amantes, que no encontrarán refugio si no es ocultándose al pie del altar, donde pronto van a ser unidos en matrimonio. Lucía cree asistir a los preparativos de su boda y a la llegada del sacerdote que oficiará la ceremonia. Los invitados, al oír los desvaríos de Lucía, no pueden más que apiadarse de ella. Enrico es atormentado por los remordimientos. Lucía revive la fatal ceremonia de sus esponsales con Arturo y jura que permanecerá siempre fiel a Edgardo.

17.- Mientras delira, Lucía exhorta a Edgardo a llorarla mientras él siga vivo en la Tierra, proclamando que ella no será feliz en el cielo mientras él no vaya a reunirse con ella. Se desvanece y pierde el conocimiento.

Natalie Dessay

Diana Damrau
MET de New York -3 de octubre de 2009-
La interpretación de la Damrau, particularmente
me gusta más. En ambas se utiliza la "glass harmonica"
como Donizeti compuso en principio la obra
cambiando después por la flauta (decisión acertada
para mi gusto, pero eso es otra historia)
a causa de los problemas para encontrar interpretes
que no estuvieran afectados de locura por su uso.
(mirar este post)




Evert Jan Boks - Going into the World

Penelope
J.M.Serrat





De cartón piedra
J.M. Serrat



F. Pradilla Ortiz - Doña Juana la Loca


Elegía a Doña Juana La Loca
Federico García Lorca

A Melchor Fernández Almagro

Princesa enamorada sin ser correspondida.
Clavel rojo en un valle profundo y desolado.
La tumba que te guarda rezuma tu tristeza
a través de los ojos que ha abierto sobre el mármol.

Eras una paloma con alma gigantesca
cuyo nido fue sangre del suelo castellano,
derramaste tu fuego sobre un cáliz de nieve
y al querer alentarlo tus alas se troncharon.

Soñabas que tu amor fuera como el infante
que te sigue sumiso recogiendo tu manto.
Y en vez de flores, versos y collares de perlas,
te dio la Muerte rosas marchitas en un ramo.

Tenías en el pecho la formidable aurora
de Isabel de Segura. Melibea. Tu canto,
como alondra que mira quebrarse el horizonte,
se torna de repente monótono y amargo.

Y tu grito estremece los cimientos de Burgos.
Y oprime la salmodia del coro cartujano.
Y choca con los ecos de las lentas campanas
perdiéndose en la sombra tembloroso y rasgado.

Tenías la pasión que da el cielo de España.
La pasión del puñal, de la ojera y el llanto.
¡Oh princesa divina de crepúsculo rojo,
con la rueca de hierro y de acero lo hilado!

Nunca tuviste el nido, ni el madrigal doliente,
ni el laúd juglaresco que solloza lejano.
Tu juglar fue un mancebo con escamas de plata
y un eco de trompeta su acento enamorado.

Y, sin embargo, estabas para el amor formada,
hecha para el suspiro, el mimo y el desmayo,
para llorar tristeza sobre el pecho querido
deshojando una rosa de olor entre los labios.

Para mirar la luna bordada sobre el río
y sentir la nostalgia que en sí lleva el rebaño
y mirar los eternos jardines de la sombra,
¡oh princesa morena que duermes bajo el mármol!

¿Tienes los ojos negros abiertos a la luz?
O se enredan serpientes a tus senos exhaustos...
¿Dónde fueron tus besos lanzados a los vientos?
¿Dónde fue la tristeza de tu amor desgraciado?

En el cofre de plomo, dentro de tu esqueleto,
tendrás el corazón partido en mil pedazos.
Y Granada te guarda como santa reliquia,
¡oh princesa morena que duermes bajo el mármol!

Eloisa y Julieta fueron dos margaritas,
pero tú fuiste un rojo clavel ensangrentado
que vino de la tierra dorada de Castilla
a dormir entre nieve y ciprerales castos.

Granada era tu lecho de muerte, Doña Juana,
los cipreses, tus cirios; la sierra, tu retablo.
Un retablo de nieve que mitigue tus ansias,
¡con el agua que pasa junto a ti! ¡La del Dauro!

Granada era tu lecho de muerte, Doña Juana,
la de las torres viejas y del jardín callado,
la de la yedra muerta sobre los muros rojos,
la de la niebla azul y el arrayán romántico.

Princesa enamorada y mal correspondida.
Clavel rojo en un valle profundo y desolado.
La tumba que te guarda rezuma tu tristeza
a través de los ojos que ha abierto sobre el mármol.



Juana la Loca
Vicente Aranda





.........
.......
.....
...
.
Etc, etc, etc...





Y bien, por mi parte, cierro por unos días pues,
"La que ilumina" y yo de vez en cuando
necesitamos aire fresco y unas pizcas
de locura, nos escapamos.
¡Sed Felices!


Locura
Elbicho

lunes, 2 de noviembre de 2009

As tears go by




Como las lágrimas caen

Atardece,
me siento y miro a los niños jugar..
puedo ver caras sonrientes,
pero no por mi.
Me siento y miro
como las lágrimas caen.
Mi riqueza no puede comprarlo todo
Quiero escuchar a los niños cantar
y todo lo que escucho es el sonido
de la lluvia cayendo en el suelo..
me siento y miro
como las lágrimas caen.
Atardece,
me siento y miro como los niños juegan,
haciendo las cosas que yo hacia
ellos piensan que son nuevas..
me siento y miro
como las lágrimas caen.




Edvard Munch - Atardecer en el Paseo Karl Johan


Casida del llanto
F.G. Lorca

He cerrado mi balcón
porque no quiero oír el llanto
pero por detrás de los grises muros
no se oye otra cosa que el llanto.

Hay muy pocos ángeles que canten,
hay muy pocos perros que ladren,
mil violines caben en la palma de mi mano.
Pero el llanto es un perro inmenso,
el llanto es un ángel inmenso,
el llanto es un violín inmenso,
las lágrimas amordazan al viento
y no se oye otra cosa que el llanto.


viernes, 25 de septiembre de 2009

El Principito


Fantasía.
(Del lat. phantasĭa, y este del gr. φαντασία).
1. f. Facultad que tiene el ánimo de reproducir por medio de imágenes las cosas pasadas o lejanas, de representar las ideales en forma sensible o de idealizar las reales.






El patio de mi casa




Salen los niños alegres
de la escuela,
poniendo en el aire tibio
del abril canciones nuevas.
¡Qué alegría tiene el hondo
silencio de la calleja!
Un silencio hecho pedazos
por risas de plata nueva.
Canción primaveral
Federico García Lorca






Snake in the grass
Bob Fosse
en la película:
The Little Prince
Stanley Donen (1974)

¿Vería Michael Jackson esta película siendo niño?





Canción tonta
Federico García Lorca

Mamá.
Yo quiero ser de plata.
Hijo,
tendrás mucho frío.

Mamá.
Yo quiero ser de agua.
Hijo,
tendrás mucho frío.

Mamá.
Bórdame en tu almohada.
¡Eso sí!
¡Ahora mismo!


"Todas las personas mayores fueron al principio niños.
(Aunque pocas de ellas lo recuerdan.)"
Antoine de Saint-Exupéry