O "el nido del cuco", si te gusta más.

No son las 1000 mejores canciones de la historia, ni los 500 mejores poemas, ni los 100 mejores libros, ni tan siquiera las 10 mejores películas, ni los mejores sabores, olores o sensaciones. Son lo que se me ha pegado y sigue pegándose en la piel a lo largo de las décadas que he tenido la suerte de presenciar. Algo que a modo de Jukebox virtual, en el que pueda tener a mano la música, pinturas, fotográfias, etc. que se encuentran desparramadas a lo largo del camino.
Lo que silbo al caminar.
No es nostalgia y por supuesto que, cualquier tiempo pasado tan solo fue, anterior.
Escríbeme un comentario si en algo coincidimos.
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jueves, 16 de septiembre de 2010

Esperando

Esperando a los bárbaros
Konstantinos Kavafis

¿Qué esperamos agrupados en la plaza?

Hoy llegan los bárbaros.

¿Por qué inactivo está el Senado
e inmóviles los senadores no legislan?

Porque hoy llegan los bárbaros.

¿Qué leyes votarán los senadores?

Cuando los bárbaros lleguen darán la ley.

¿Por qué nuestro emperador dejó su lecho al alba,
y en la puerta mayor espera ahora sentado
en su alto trono, coronado y solemne?

Porque hoy llegan los bárbaros.
Nuestro emperador aguarda para recibir
a su jefe. Al que hará entrega
de un largo pergamino. En él
escritas hay muchas dignidades y títulos.

¿Por qué nuestros dos cónsules y los pretores visten
sus rojas togas, de finos brocados;
y lucen brazaletes de amatistas,
y refulgentes anillos de esmeraldas espléndidas?
¿Por qué ostentan bastones maravillosamente cincelados
en oro y plata, signos de su poder?

Porque hoy llegan los bárbaros;
y todas esas cosas deslumbran a los bárbaros.

¿Por qué no acuden como siempre nuestros ilustres oradores
a brindarnos el chorro feliz de su elocuencia?

Porque hoy llegan los bárbaros
que odian la retórica y los largos discursos.

¿Por qué de pronto esa inquietud
y movimiento? (Cuánta gravedad en los rostros.)
¿Por qué vacía la multitud calles y plazas,
y sombría regresa a sus moradas?

Porque la noche cae y no llegan los bárbaros.
Y gente venida desde la frontera
afirma que ya no hay bárbaros.

¿Y qué será ahora de nosotros sin bárbaros?
Quizá ellos fueran una solución después de todo.



Helplessly Hoping
Crosby, Stills, Nash and Young








Esperanza desesperanzada
(más o menos)
Su arlequín ronda cerca, anhelante y abandonado
esperando una palabra
Abre la boca asombrado al vislumbrar un aire tierno y genuino
Corre pensando que ojalá pudiera volar.
sólo para viajar al son del adiós

Sin palabras observa, y espera junto a la ventana
Y se maravilla por el espacio vacío de dentro
Se hace un hueco, descorazonado, en sus pesadillas
Se preocupa, ¿oyó un adiós?
¿quizá un hola?

Son una sola persona
Son dos por separado
Son tres cuando están juntos

Son el uno para el otro.
Quédate junto a la escalera, verás algo
verdadero que decirte, la confusión tiene un precio
El amor no es mentir, es algo licencioso en una dama
que remolonea diciendo que está perdida
y que se atraganta al decir hola.

Son una sola persona
Son dos por separado
Son tres cuando están juntos
Son el uno para el otro


Waiting for Godot
(Esperando a Godot)
Samuel Beckett


ESTRAGÓN.- Espera, tenemos mi cinturón.
VLADIMIRO.- Es demasiado corto.
ESTRAGÓN.- Tú me tiras de las piernas.
VLADIMIRO.- ¿Y quién tira de las mías?
ESTRAGÓN.- Es verdad.
VLADIMIRO.- De todas formas, déjame ver. (ESTRAGÓN se desata la cuerda que sujeta su pantalón. Este, demasiado ancho, se le cae hasta los tobillos. Miran la cuerda.) Yo creo que puede servir. Pero ¿será fuerte? ESTRAGÓN.- Vamos a ver. Toma. (Cada uno agarra un extremo de la cuerda, y tiran. La cuerda se rompe. Están a punto de caer.)
VLADIMIRO.- No vale.(Silencio.)
ESTRAGÓN.- ¿Dices que tenemos que volver mañana?
VLADIMIRO.- Si.
ESTRAGÓN.- Entonces nos traeremos una buena cuerda.
VLADIMIRO.- Eso es.( Silencio.)
ESTRAGÓN.- Didi.
VLADIMIRO.- ¿Qué?
ESTRAGÓN.- No puedo continuar así.
VLADIMIRO.- Eso se dice fácilmente.
ESTRAGÓN. ¿Y si nos separásemos? Quizá nos fuera mejor.
VLADIMIRO.- Mañana nos ahorcaremos. (Pausa.) A no ser que venga Godot.
ESTRAGÓN.- ¿Y si viene?
VLADIMIRO.- Estaremos salvados. (VLADIMIRO se quita su sombrero -el de LUCKY-, mira en el interior, pasa la mano, lo sacude y se lo vuelve a poner.)
ESTRAGÓN.- Entonces, ¿nos vamos?
VLADIMIRO.- Súbete los pantalones.
ESTRAGÓN.- ¿Qué?
VLADIMIRO.- Súbete los pantalones.
ESTRAGÓN.- ¿Que me arremangue los pantalones?
VLADIMIRO.- ¡Que te los subas!
ESTRAGÓN.- Es verdad. (Se sube los pantalones. Silencio.)
VLADIMIRO.- Entonces, ¿nos vamos?
ESTRAGÓN.- Vámonos. (No se mueven.)























martes, 13 de abril de 2010

No perdamos el tiempo

Así...
José Agustín Goytisolo

Algunas veces llego
presuroso, rodeo
tus rodillas, toco
tu pelo. ¡Ay Dios, quisiera
decirte tantas cosas!
Te compraré un pañuelo,
seré buen chico, haremos
un viaje....No sé,
no sé lo que me pasa.

Quiero morir así,
así en tus brazos.






Vámonos rápido
Kaolin

La, la, la, la…

Venga, baila, baila, ven a mis brazos.
Venga, gira, gira, quédate conmigo.
Venga, vámonos rápido, si quieres, al amanecer.
El sol brilla muy alto, ¿sabes?,
pero me gusta, te esperaba
Venga, vámonos rápido, si quieres,
sin vuelta…

Ríe más alto y háblame
de nuestros proyectos, de nuestros sueños, de todo eso.
Dame la mano, bésame, amor mío,
El tiempo como amigo, lo acepto con gusto
pero los amigos vienen y van.
Vámonos pues rápido a quemar el día y la noche.

Evidentemente, le sigues queriendo.
Lo veo claro, ¿sabes? ¿Y qué?
Pero de momento cierra los ojos,
pasa tu mano por mi pelo.

La, la, la, la…

Quiero escuchar latir tu corazón.
¿Sabes?, creo que canta para mí
Pero con cuidado, así muy bajo,
como un sordo.

Mi corazón se embala, vuela alto,
quizás un poco demasiado alto para mí
pero me da igual, estoy vivo,
de verdad.

Venga, baila, baila, mírame.
Venga, gira, gira, no te detengas.
Venga, vámonos rápido, si quieres, al amanecer.
El sol brilla, aprovechémoslo.
Te esperaré, te quiero tanto.
Vete pues rápido, si quieres,
sin vuelta…

Evidentemente, le sigues queriendo.
Salta a la vista, dios mío,
le sigues queriendo.
Pero de momento cierra los ojos
pasa tu mano por mi pelo.

La, la, la, la…

¡Venga, baila amor mío!
¡Venga, baila!
¡Hagamos de nuestros hijos derechos!
¡Haz girar el mundo, amor mío,
haz girar el mundo! ¡Venga!

Venga, baila, baila, date la vuelta.
Venga, gira, gira, no te detengas.
Venga, vámonos rápido, si quieres, al amanecer.
Me faltó el aire. Lo recuerdo.
Todos esos años sin ti sin nada,
hasta mis canciones se paseaban con el corazón dolorido

Evidentemente, le sigues queriendo,
Salta a la vista, dios mío,
Salta a la vista, dios mío,
dios mío…

La, la, la, la…


En fin, nada nuevo, ya lo que decían Crosby, Stills, Nash & Young: Si no puedes amar a quien quieres ama a quien esté contigo, que no es mal consejo.

Love the one you're with
Crosby Stills Nash & Young

viernes, 4 de septiembre de 2009

Hojas de hierba


Cathedral
Crosby Stills Nash & Young






Esta mañana al despuntar el día en el lago, tendido en una roca, con los pies en el agua y leyendo Hojas de Hierba del viejo de la barba llena de mariposas, me ha invadido la misma sensación que el estar bajo el crucero de una catedral, mirando los nervios de las bóvedas como briznas de juncia dobladas por el peso, rodeado de vidrieras que rompen en mil colores la luz del sol como los rayos del sol al chocar con el agua en la superficie. He corrido para subir esto en un intento vano de capturar el instante.



Catedral de León


CANTO DE MÍ MISMO
Walt Whitman

Yo me celebro y yo me canto,
Y todo cuanto es mío también es tuyo,
Porque no hay un átomo de mi cuerpo que no te pertenezca..
Me entrego al ocio y agasajo a mi alma;
Me tiendo a mis anchas a observar un tallo de hierba veraniega.
Mi lengua, todos los átomos de mi sangre, formados de esta tierra y de este aire,
Nacido aquí de padres que nacieron aquí, lo mismo que sus padres:
A los treinta y siete años de edad, con la salud perfecta, empiezo,
Y espero no cesar hasta la muerte.
Dejo a las sectas y a las escuelas en suspenso,
Me retiro un momento, satisfecho de lo que son, pero no las olvido,
Soy puerto para el bien y para el mal, les permito hablar a todos, arrostrando todos los peligros,
Naturaleza sin freno, con energía primigenia.









Oda a Walt Whitman
Patxi Andión




Oda a Walt Whitman
Federico García Lorca

Por el East River y el Bronx
los muchachos cantaban enseñando sus cinturas,
con la rueda, el aceite, el cuero y el martillo.
Noventa mil mineros sacaban la plata de las rocas
y los niños dibujaban escaleras y perspectivas.

Pero ninguno se dormía,
ninguno quería ser el río,
ninguno amaba las hojas grandes,
ninguno la lengua azul de la playa.

Por el East River y el Queensborough
los muchachos luchaban con la industria,
y los judíos vendían al fauno del río
la rosa de la circuncisión
y el cielo desembocaba por los puentes y los tejados
manadas de bisontes empujadas por el viento.

Pero ninguno se detenía,
ninguno quería ser nube,
ninguno buscaba los helechos
ni la rueda amarilla del tamboril.

Cuando la luna salga
las poleas rodarán para tumbar el cielo;
un límite de agujas cercará la memoria
y los ataúdes se llevarán a los que no trabajan.

Nueva York de cieno,
Nueva York de alambres y de muerte.
¿Qué ángel llevas oculto en la mejilla?
¿Qué voz perfecta dirá las verdades del trigo?
¿Quién el sueño terrible de sus anémonas manchadas?

Ni un solo momento, viejo hermoso Walt Whitman,
he dejado de ver tu barba llena de mariposas,
ni tus hombros de pana gastados por la luna,
ni tus muslos de Apolo virginal,
ni tu voz como una columna de ceniza;
anciano hermoso como la niebla
que gemías igual que un pájaro
con el sexo atravesado por una aguja,
enemigo del sátiro,
enemigo de la vid
y amante de los cuerpos bajo la burda tela.
Ni un solo momento, hermosura viril
que en montes de carbón, anuncios y ferrocarriles,
soñabas ser un río y dormir como un río
con aquel camarada que pondría en tu pecho
un pequeño dolor de ignorante leopardo.

Ni un sólo momento, Adán de sangre, macho,
hombre solo en el mar, viejo hermoso Walt Whitman,
porque por las azoteas,
agrupados en los bares,
saliendo en racimos de las alcantarillas,
temblando entre las piernas de los chauffeurs
o girando en las plataformas del ajenjo,
los maricas, Walt Whitman, te soñaban.

¡También ese! ¡También! Y se despeñan
sobre tu barba luminosa y casta,
rubios del norte, negros de la arena,
muchedumbres de gritos y ademanes,
como gatos y como las serpientes,
los maricas, Walt Whitman, los maricas
turbios de lágrimas, carne para fusta,
bota o mordisco de los domadores.

¡También ése! ¡También! Dedos teñidos
apuntan a la orilla de tu sueño
cuando el amigo come tu manzana
con un leve sabor de gasolina
y el sol canta por los ombligos
de los muchachos que juegan bajo los puentes.

Pero tú no buscabas los ojos arañados,
ni el pantano oscurísimo donde sumergen a los niños,
ni la saliva helada,
ni las curvas heridas como panza de sapo
que llevan los maricas en coches y terrazas
mientras la luna los azota por las esquinas del terror.

Tú buscabas un desnudo que fuera como un río,
toro y sueño que junte la rueda con el alga,
padre de tu agonía, camelia de tu muerte,
y gimiera en las llamas de tu ecuador oculto.

Porque es justo que el hombre no busque su deleite
en la selva de sangre de la mañana próxima.
El cielo tiene playas donde evitar la vida
y hay cuerpos que no deben repetirse en la aurora.

Agonía, agonía, sueño, fermento y sueño.
Éste es el mundo, amigo, agonía, agonía.
Los muertos se descomponen bajo el reloj de las ciudades,
la guerra pasa llorando con un millón de ratas grises,
los ricos dan a sus queridas
pequeños moribundos iluminados,
y la vida no es noble, ni buena, ni sagrada.

Puede el hombre, si quiere, conducir su deseo
por vena de coral o celeste desnudo.
Mañana los amores serán rocas y el Tiempo
una brisa que viene dormida por las ramas.

Por eso no levanto mi voz, viejo Walt Whítman,
contra el niño que escribe
nombre de niña en su almohada,
ni contra el muchacho que se viste de novia
en la oscuridad del ropero,
ni contra los solitarios de los casinos
que beben con asco el agua de la prostitución,
ni contra los hombres de mirada verde
que aman al hombre y queman sus labios en silencio.
Pero sí contra vosotros, maricas de las ciudades,
de carne tumefacta y pensamiento inmundo,
madres de lodo, arpías, enemigos sin sueño
del Amor que reparte coronas de alegría.

Contra vosotros siempre, que dais a los muchachos
gotas de sucia muerte con amargo veneno.
Contra vosotros siempre,
Faeries de Norteamérica,
Pájaros de la Habana,
Jotos de Méjico,
Sarasas de Cádiz,
Ápios de Sevilla,
Cancos de Madrid,
Floras de Alicante,
Adelaidas de Portugal.

¡Maricas de todo el mundo, asesinos de palomas!
Esclavos de la mujer, perras de sus tocadores,
abiertos en las plazas con fiebre de abanico
o emboscadas en yertos paisajes de cicuta.

¡No haya cuartel! La muerte
mana de vuestros ojos
y agrupa flores grises en la orilla del cieno.
¡No haya cuartel! ¡Alerta!
Que los confundidos, los puros,
los clásicos, los señalados, los suplicantes
os cierren las puertas de la bacanal.

Y tú, bello Walt Whitman, duerme a orillas del Hudson
con la barba hacia el polo y las manos abiertas.
Arcilla blanda o nieve, tu lengua está llamando
camaradas que velen tu gacela sin cuerpo.
Duerme, no queda nada.
Una danza de muros agita las praderas
y América se anega de máquinas y llanto.
Quiero que el aire fuerte de la noche más honda
quite flores y letras del arco donde duermes
y un niño negro anuncie a los blancos del oro
la llegada del reino de la espiga.

miércoles, 4 de marzo de 2009

Esperas

De "perfecta" enamorada:



Un bel di vedremo...

"Un bello dia veremos levantarse un hilo de humo en el extremo confín del mar. Y después aparece la nave. Y después la nave es blanca. Entra en el puerto, truena su saludo. ¿Ves? ¡Ha venido! Yo no voy a buscarlo, yo no. Me pongo ahí, en lo alto de la colina y espero, espero mucho tiempo. Y no me importa la larga espera. Y, salido de entre la multitud de la ciudad, un hombre, un pequeño punto, sube por la colina. ¿Quién será?, ¿quién será? Y cuando esté aquí, ¿qué dirá?, ¿qué dirá? Llamará: - Butterfly- desde lo lejos; yo sin responder. Estaré escondida. Un poco por bromear, y un poco por no morir al primer encuentro. Y él, un poco ansioso, llamará, llamará; “Pequeñita, mi pequeña esposa, perfume de verbena”, los nombres que solía llamarme. Todo esto sucederá, te lo prometo. Guárdate tus temores, ¡yo con segura fe lo espero!"

Canalla:



Demodé:



Enfermiza:



Sin esperanza o (Eros y Psique):




Helplessly Hoping
("Esperanza desesperanzada"- más o menos-)

Su arlequín ronda cerca, anhelante y abandonado
esperando una palabra-
Abre la boca asombrado al vislumbrar un aire tierno y genuino
Corre pensando que ojalá pudiera volar.
sólo para viajar al son del adiós

Sin palabras observa, y espera junto a la ventana
Y se maravilla por el espacio vacío de dentro
Se hace un hueco, descorazonado, en sus pesadillas
Se preocupa, ¿oyó un adiós?
¿quizá un hola?

Son una sola persona
Son dos por separado
Son tres cuando están juntos

Son el uno para el otro.
Quédate junto a la escalera, verás algo
verdadero que decirte, la confusión tiene un precio
El amor no es mentir, es algo licencioso en una dama
que remolonea diciendo que está perdida
y que se atraganta al decir hola.

Son una sola persona
Son dos por separado
Son tres cuando están juntos
Son el uno para el otro


domingo, 15 de febrero de 2009

Teach your children well

Si tuviéramos que pagar los derechos de autor, por las veces que hemos cantado esta canción a sus autores durante los años 70, mi generación estaría más endeudada que las actuales con sus hipotecas.
No obstante los consejos que cantan siguen siendo validos.