No son las 1000 mejores canciones de la historia, ni los 500 mejores poemas, ni los 100 mejores libros, ni tan siquiera las 10 mejores películas, ni los mejores sabores, olores o sensaciones. Son lo que se me ha pegado y sigue pegándose en la piel a lo largo de las décadas que he tenido la suerte de presenciar. Algo que a modo de Jukebox virtual, en el que pueda tener a mano la música, pinturas, fotográfias, etc. que se encuentran desparramadas a lo largo del camino.
Lo que silbo al caminar. No es nostalgia y por supuesto que, cualquier tiempo pasado tan solo fue, anterior. Escríbeme un comentario si en algo coincidimos.
Tu siéntate allí y llámame mentiroso y tramposo. Yo hubiera preferido que me atravesaras con una rosa. Ahora ya ni siquiera saldrás, ni sacarás tu arco.
Pero llorar ahora no es la solución. Llorar ahora, no te ayudará.
Así que tus poetas han dejado sus bolígrafos. Las únicas canciones que cantar, son aquellas que tantas veces cantamos. La soledad no te sienta nada bien, no, y ahora
Llorar ahora no te ayudará.
Llorar ahora, no te ayudará.
Yo como puedo continúo viviendo en este mal sueño. Aunque lo veamos todo de color negro,
tendremos que aprender a vivir con ello y sobrellevarlo de la mejor manera posible.
Llorar ahora no es la solución, llorar ahora no te ayudará.
Defender la alegría como una trinchera defenderla del escándalo y la rutina de la miseria y los miserables de las ausencias transitorias y las definitivas defender la alegría como un principio defenderla del pasmo y las pesadillas de los neutrales y de los neutrones de las dulces infamias y los graves diagnósticos
defender la alegría como una bandera defenderla del rayo y la melancolía de los ingenuos y de los canallas de la retórica y los paros cardiacos de las endemias y las academias
defender la alegía como un destino defenderla del fuego y de los bomberos de los suicidas y los homicidas de las vacaciones y del agobio de la obligación de estar alegres
defender la alegría como una certeza defenderla del óxido y de la roña de la famosa pátina del tiempo del relente y del oportunismo de los proxenetas de la risa
defender la alegría como un derecho defenderla de dios y del invierno de las mayúsculas y de la muerte de los apellidos y las lástimas del azar y también de la alegría.