O "el nido del cuco", si te gusta más.

No son las 1000 mejores canciones de la historia, ni los 500 mejores poemas, ni los 100 mejores libros, ni tan siquiera las 10 mejores películas, ni los mejores sabores, olores o sensaciones. Son lo que se me ha pegado y sigue pegándose en la piel a lo largo de las décadas que he tenido la suerte de presenciar. Algo que a modo de Jukebox virtual, en el que pueda tener a mano la música, pinturas, fotográfias, etc. que se encuentran desparramadas a lo largo del camino.
Lo que silbo al caminar.
No es nostalgia y por supuesto que, cualquier tiempo pasado tan solo fue, anterior.
Escríbeme un comentario si en algo coincidimos.
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jueves, 19 de marzo de 2009

Ciclos



En 1974 se publico "Ciclos", disco sorprendente que me compré tras presenciar el concierto en el Teatro López de Ayala en Badajoz. Inspirado en las Cuatro Estaciones de Vivaldi pero en realidad es una mezcla de músicas que en un principio se podrían considerar incompatibles.

Estructurado, como las Cuatro Estaciones, en cuatro actos:

Paraíso Remoto (16:50)

(1) Génesis
(2) Prana
(3) Primera Visión de un Mundo Nuevo
(4) Himno a la Armonía Magistral del Universo
(5) Primeros Pasos en un Mundo Nuevo
(6) Metamorfosis Extravagante

Abismo Próximo (16:45)

(1) Narración Extravagante
(2) Primeras Preguntas en un Mundo Nuevo
(3) Canto al Niño Neurótico
(4) Himno Crítico a la Primera Adversidad
(5) Desfile Extravagante
(6) Proceso Alienatorio
(7) Serenata Extravagante

Ciudad Futura (17:47)

(1) Pequeño Concierto Extravagante
(2) Páginas de Plata de un Diario Intimo
(3) Anti-Himno a la Programación Cibernética
(4) Monasterios
(5) Proceso Cibernético
(6) Villancico Extravagante

El Eslabón Recobrado (21:53)

(1) Hibernus
(2) Crisis
(3) Ballet de las Sombras
(4) Himno a la Armonía Implacable del Fin
(5) Vanessa (el aliento de la osamenta)
(6) Nirvana Extravagante
(7) Diálogos a Alto Nivel
(8) Hiperdestrucción
(9) Apocalipsis

Cerezo en flor

Comienza la floración de los cerezos en el Valle del Jerte. Si ya es hermoso en cualquier época del año este valle privilegiado, ahora al comienzo de la primavera cuando estalla la floración de los cerezos, es uno de los espectáculos naturales más bellos que puedan contemplarse.



Así lo entendió hace más de cuatro siglos un poderoso Zar ruso, que quiso cambiar los fastos de la corte por un refugio donde retirarse del mundanal ruido. Cuando empezó a rondarle la idea por la cabeza, envió comisiones que recorrieran sus dominios, en busca de ese lugar soñado donde la vida discurriera con dulzura. De todas las comarcas posibles, nuestro Zar eligió La Vera, separada sólo por una cresta montañosa del Jerte. Pero existía un inconveniente, su amada esposa iba a anhelar las montañas de nieve de su residencia habitual, por lo que nuestro emperador buscó una solución de lo más original, natural, incluso mágica. Mandó plantar miles de cerezos de tal forma que desde la fortaleza construida se divisaban tal cantidad de árboles que al florecer daban la sensación de que todo el monte había sido cubierto por un manto blanco, similar al de las nevadas, este fenómeno sólo ocurre unos días al año, pero parece ser que su amada quedó tan impresionada con semejante espectáculo que compensó la espera…