O "el nido del cuco", si te gusta más.

No son las 1000 mejores canciones de la historia, ni los 500 mejores poemas, ni los 100 mejores libros, ni tan siquiera las 10 mejores películas, ni los mejores sabores, olores o sensaciones. Son lo que se me ha pegado y sigue pegándose en la piel a lo largo de las décadas que he tenido la suerte de presenciar. Algo que a modo de Jukebox virtual, en el que pueda tener a mano la música, pinturas, fotográfias, etc. que se encuentran desparramadas a lo largo del camino.
Lo que silbo al caminar.
No es nostalgia y por supuesto que, cualquier tiempo pasado tan solo fue, anterior.
Escríbeme un comentario si en algo coincidimos.
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viernes, 1 de enero de 2010

1 de enero / 3,00 AM

¿Te acuerdas? Una madrugada como esta, hace ya mil años y justo en esta hora, se cruzaron tus ojos negros con los míos y el mundo se detuvo durante 1500 días.



Canción Vieja
Patxi Andión









¿Qué haces? Quieres llenarte los ojos de ella, reconócelo. Quieres tener las dimensiones de su elástico cuerpo..., contemplar su sonrisa y su modo de bajar los párpados..., seguir las yemas de sus dedos teñidas con alheña. ¿Adónde va a parar todo esto? Nada de eso te había pasado nunca con las que la superaban en hermosura, en belleza y en renombre... Esto es doloroso, y más doloroso aún el que tú la quieras... No te mientas a ti mismo; tú la quieres hasta morir.
Palacio del deseo (Fragmento)
Naguib Mahfuz

Si me llamaras
Pedro Salinas

¡Si me llamaras, sí;
si me llamaras!
Lo dejaría todo,
todo lo tiraría:
los precios, los catálogos,
el azul del océano en los mapas,
los días y sus noches,
los telegramas viejos
y un amor.
Tú, que no eres mi amor,
¡si me llamaras!
Y aún espero tu voz:
telescopios abajo,
desde la estrella,
por espejos, por túneles,
por los años bisiestos
puede venir. No sé por dónde.
Desde el prodigio, siempre.
Porque si tú me llamas
-¡si me llamaras, sí, si me llamaras!-
será desde un milagro,
incógnito, sin verlo.
Nunca desde los labios que te beso,
nunca
desde la voz que dice: "No te vayas".



miércoles, 30 de diciembre de 2009

Soneto 70


Soneto 70
Félix Lope de Vega y Carpio

“A una dama que consultaba astrólogos”

Quiero escribir, y el llanto no me deja;
pruebo a llorar, y no descanso tanto;
vuelvo a tomar la pluma, y vuelve el llanto:
todo me impide el bien, todo me aqueja.
Si el llanto dura, el alma se me queja;
si el escribir, mis ojos; y si en tanto
por muerte o por consuelo me levanto,
de entrambos la esperanza se me aleja.
Ve blanco al fin, papel, y a quien penetra
el centro deste pecho que enciende
le di (si en tanto bien pudieres verte)
que haga de mis lágrimas la letra,
pues ya que no lo siente, bien entiende:
que cuanto escribo y lloro, todo es muerte”

Brian M. Brooks - Bed

Soneto 70
Patxi Andion







lunes, 21 de septiembre de 2009

El Rastro

La noche del sábado en Madrid fue toda una experiencia. Desconociéndolo me hallé con una extrardinaria sorpresa: se celebraba "La Noche en Blanco" y fue una suerte, la ciudad era una fiesta. Resulta extraño y a la vez estimulante tal cantidad música, teatro, museos abiertos, exposiciones, etc; todo en la calle y de madrugada.

El domingo, como siempre que voy por Madrid y si es posible, me doy una vuelta por El Rastro. Aunque se que ya no es fácil encontrar "joya" alguna pero, esta vez, también he tenido algo de suerte, tres Cds. de Giuseppe Di Stefano. No está mal. Aunque es una recopilación perteneciente a alguna de esas colecciones que editan las discográficas con sus fondos y con no muy buen sonido, pero ¿que más se puede pedir por 4€ y 15 minutos de reconfortante regateo?

Una, dos y tres
Patxi Andión



Nessun dorma
Turandot - Giacomo Puccini
Giuseppe Di Stefano



¡Nadie duerma! ¡Nadie duerma!
tú tampoco, oh princesa,
en tu fría habitación
mira las estrellas
que tiemblan de amor
y de esperanza.

¡El misterio está dentro de mí,
mi nombre nadie sabrá!
¡No, no, junto a tu boca lo diré
cuando brille la luz!

Y mi beso derritirá el silencio
que te hará mía.

¡Disipate, oh noche!
¡Tramontad, estrellas!
¡Tramontad, estrellas!
¡Al alba venceré,
¡Venceré, venceré!
¡Venceré!


Después, la parte más agradable, un vermouth con habas fritas en una taberna de la Cava Baja en los alrededores del Arco de Cuchilleros y esta vez he tenido suerte de nuevo, pues mientras lo tomaba, me ha sorprendido un torrente de música procedente de la calle. Unos 10 o 12 miembros de no se que orquesta rumana, a la que su manager a timado y los ha quedado en la calle y sin dinero (eso decían en un folio escrito a mano y con rotulador rojo) tocaban a modo de músicos callejeros, solo que esta vez era el torrente de notas del viejo monje pelirrojo lo que sonaba y por la fluidez con la que caían las monedas en la funda de una viola observo que sus violines siguen teniendo el favor de las gentes. He dejado caer en la funda un billete de 5€, y una sonrisa de agradecimiento a una violinista de los que habían ejecutado el solo. A continuación un paseo hasta la plaza de Neptuno y caminata por el Paseo del Prado para abrir el apetito. Total 12€. ¿Alguien da más por menos? Luego dicen que Madrid es caro.

Concerto Op. 3 No. 8 'Con due Violini obligati', RV 522 -Allegro-
Antonio Vivaldi




viernes, 4 de septiembre de 2009

Hojas de hierba


Cathedral
Crosby Stills Nash & Young






Esta mañana al despuntar el día en el lago, tendido en una roca, con los pies en el agua y leyendo Hojas de Hierba del viejo de la barba llena de mariposas, me ha invadido la misma sensación que el estar bajo el crucero de una catedral, mirando los nervios de las bóvedas como briznas de juncia dobladas por el peso, rodeado de vidrieras que rompen en mil colores la luz del sol como los rayos del sol al chocar con el agua en la superficie. He corrido para subir esto en un intento vano de capturar el instante.



Catedral de León


CANTO DE MÍ MISMO
Walt Whitman

Yo me celebro y yo me canto,
Y todo cuanto es mío también es tuyo,
Porque no hay un átomo de mi cuerpo que no te pertenezca..
Me entrego al ocio y agasajo a mi alma;
Me tiendo a mis anchas a observar un tallo de hierba veraniega.
Mi lengua, todos los átomos de mi sangre, formados de esta tierra y de este aire,
Nacido aquí de padres que nacieron aquí, lo mismo que sus padres:
A los treinta y siete años de edad, con la salud perfecta, empiezo,
Y espero no cesar hasta la muerte.
Dejo a las sectas y a las escuelas en suspenso,
Me retiro un momento, satisfecho de lo que son, pero no las olvido,
Soy puerto para el bien y para el mal, les permito hablar a todos, arrostrando todos los peligros,
Naturaleza sin freno, con energía primigenia.









Oda a Walt Whitman
Patxi Andión




Oda a Walt Whitman
Federico García Lorca

Por el East River y el Bronx
los muchachos cantaban enseñando sus cinturas,
con la rueda, el aceite, el cuero y el martillo.
Noventa mil mineros sacaban la plata de las rocas
y los niños dibujaban escaleras y perspectivas.

Pero ninguno se dormía,
ninguno quería ser el río,
ninguno amaba las hojas grandes,
ninguno la lengua azul de la playa.

Por el East River y el Queensborough
los muchachos luchaban con la industria,
y los judíos vendían al fauno del río
la rosa de la circuncisión
y el cielo desembocaba por los puentes y los tejados
manadas de bisontes empujadas por el viento.

Pero ninguno se detenía,
ninguno quería ser nube,
ninguno buscaba los helechos
ni la rueda amarilla del tamboril.

Cuando la luna salga
las poleas rodarán para tumbar el cielo;
un límite de agujas cercará la memoria
y los ataúdes se llevarán a los que no trabajan.

Nueva York de cieno,
Nueva York de alambres y de muerte.
¿Qué ángel llevas oculto en la mejilla?
¿Qué voz perfecta dirá las verdades del trigo?
¿Quién el sueño terrible de sus anémonas manchadas?

Ni un solo momento, viejo hermoso Walt Whitman,
he dejado de ver tu barba llena de mariposas,
ni tus hombros de pana gastados por la luna,
ni tus muslos de Apolo virginal,
ni tu voz como una columna de ceniza;
anciano hermoso como la niebla
que gemías igual que un pájaro
con el sexo atravesado por una aguja,
enemigo del sátiro,
enemigo de la vid
y amante de los cuerpos bajo la burda tela.
Ni un solo momento, hermosura viril
que en montes de carbón, anuncios y ferrocarriles,
soñabas ser un río y dormir como un río
con aquel camarada que pondría en tu pecho
un pequeño dolor de ignorante leopardo.

Ni un sólo momento, Adán de sangre, macho,
hombre solo en el mar, viejo hermoso Walt Whitman,
porque por las azoteas,
agrupados en los bares,
saliendo en racimos de las alcantarillas,
temblando entre las piernas de los chauffeurs
o girando en las plataformas del ajenjo,
los maricas, Walt Whitman, te soñaban.

¡También ese! ¡También! Y se despeñan
sobre tu barba luminosa y casta,
rubios del norte, negros de la arena,
muchedumbres de gritos y ademanes,
como gatos y como las serpientes,
los maricas, Walt Whitman, los maricas
turbios de lágrimas, carne para fusta,
bota o mordisco de los domadores.

¡También ése! ¡También! Dedos teñidos
apuntan a la orilla de tu sueño
cuando el amigo come tu manzana
con un leve sabor de gasolina
y el sol canta por los ombligos
de los muchachos que juegan bajo los puentes.

Pero tú no buscabas los ojos arañados,
ni el pantano oscurísimo donde sumergen a los niños,
ni la saliva helada,
ni las curvas heridas como panza de sapo
que llevan los maricas en coches y terrazas
mientras la luna los azota por las esquinas del terror.

Tú buscabas un desnudo que fuera como un río,
toro y sueño que junte la rueda con el alga,
padre de tu agonía, camelia de tu muerte,
y gimiera en las llamas de tu ecuador oculto.

Porque es justo que el hombre no busque su deleite
en la selva de sangre de la mañana próxima.
El cielo tiene playas donde evitar la vida
y hay cuerpos que no deben repetirse en la aurora.

Agonía, agonía, sueño, fermento y sueño.
Éste es el mundo, amigo, agonía, agonía.
Los muertos se descomponen bajo el reloj de las ciudades,
la guerra pasa llorando con un millón de ratas grises,
los ricos dan a sus queridas
pequeños moribundos iluminados,
y la vida no es noble, ni buena, ni sagrada.

Puede el hombre, si quiere, conducir su deseo
por vena de coral o celeste desnudo.
Mañana los amores serán rocas y el Tiempo
una brisa que viene dormida por las ramas.

Por eso no levanto mi voz, viejo Walt Whítman,
contra el niño que escribe
nombre de niña en su almohada,
ni contra el muchacho que se viste de novia
en la oscuridad del ropero,
ni contra los solitarios de los casinos
que beben con asco el agua de la prostitución,
ni contra los hombres de mirada verde
que aman al hombre y queman sus labios en silencio.
Pero sí contra vosotros, maricas de las ciudades,
de carne tumefacta y pensamiento inmundo,
madres de lodo, arpías, enemigos sin sueño
del Amor que reparte coronas de alegría.

Contra vosotros siempre, que dais a los muchachos
gotas de sucia muerte con amargo veneno.
Contra vosotros siempre,
Faeries de Norteamérica,
Pájaros de la Habana,
Jotos de Méjico,
Sarasas de Cádiz,
Ápios de Sevilla,
Cancos de Madrid,
Floras de Alicante,
Adelaidas de Portugal.

¡Maricas de todo el mundo, asesinos de palomas!
Esclavos de la mujer, perras de sus tocadores,
abiertos en las plazas con fiebre de abanico
o emboscadas en yertos paisajes de cicuta.

¡No haya cuartel! La muerte
mana de vuestros ojos
y agrupa flores grises en la orilla del cieno.
¡No haya cuartel! ¡Alerta!
Que los confundidos, los puros,
los clásicos, los señalados, los suplicantes
os cierren las puertas de la bacanal.

Y tú, bello Walt Whitman, duerme a orillas del Hudson
con la barba hacia el polo y las manos abiertas.
Arcilla blanda o nieve, tu lengua está llamando
camaradas que velen tu gacela sin cuerpo.
Duerme, no queda nada.
Una danza de muros agita las praderas
y América se anega de máquinas y llanto.
Quiero que el aire fuerte de la noche más honda
quite flores y letras del arco donde duermes
y un niño negro anuncie a los blancos del oro
la llegada del reino de la espiga.

miércoles, 22 de abril de 2009

Como Marzo

Andreas Heumann


Lupe

La niña de nombre con sabor a hinojo. La primera, el primero, el primer todo...




Yo estaré aquí

Jacobo Biarnes



domingo, 12 de abril de 2009

Amor primero

Dino Valls - MYSTERIUM CONIUNCTIONIS
(Tríptico cerrado)

Dino Vall - MYSTERIUM+CONIUNCTIONIS
(Tríptico abierto)



domingo, 15 de febrero de 2009

Si la ves

Carolina with long hair - Jacob Collins

Una de esas buenas canciones del amigo Patxi que, a veces, sin saber el porqué, te levantas cantándola por la mañana al cepillarte los dientes y ya no te abandona durante todo el día.
A pesar de todo, si la ves, hazme tú el favor...