O "el nido del cuco", si te gusta más.

No son las 1000 mejores canciones de la historia, ni los 500 mejores poemas, ni los 100 mejores libros, ni tan siquiera las 10 mejores películas, ni los mejores sabores, olores o sensaciones. Son lo que se me ha pegado y sigue pegándose en la piel a lo largo de las décadas que he tenido la suerte de presenciar. Algo que a modo de Jukebox virtual, en el que pueda tener a mano la música, pinturas, fotográfias, etc. que se encuentran desparramadas a lo largo del camino.
Lo que silbo al caminar.
No es nostalgia y por supuesto que, cualquier tiempo pasado tan solo fue, anterior.
Escríbeme un comentario si en algo coincidimos.
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sábado, 3 de octubre de 2009

Claro de Luna


Claro de luna
(Suite Bergamasque)
Debussy







Anoche lucias orgullosa, plena.
Esta noche completarás la rueda.
Luna llena.


Y en el espejo del lago,
rielan
la luna,
las encinas,
y
las estrellas.


(Baile de extraña belleza.
Magia de una noche blanca,
de plata).


Piel pálida
en el lago blanco
y tu pelo
en la Vía Láctea
enredado.


Cornalvo.




Noche de luna llena
Miguel de Unamuno

Noche blanca en que el agua cristalina
duerme queda en su lecho de laguna,
sobre la cual redonda llena luna
que ejército de estrellas encamina.

Vela, y se espeja una redonda encina
en el espejo sin rizada alguna;
noche blanca en que el agua hace de cuna
de la más alta y más honda doctrina.

Es un rasgón del cielo que abrazado
tiene en sus brazos la Naturaleza;
es un rasgón del cielo que ha posado

y en el silencio de la noche reza
la oración del amante resignado
sólo al amor, que es su única riqueza.



Caspar David Friedrich - Two men contemplating the Moon


La Luna
Jaime Sabines

La luna se puede tomar a cucharadas
o como una cápsula cada dos horas.
Es buena como hipnótico y sedante
y también alivia
a los que se han intoxicado de filosofía.
Un pedazo de luna en el bolsillo
es mejor amuleto que la pata de conejo:
sirve para encontrar a quien se ama,
para ser rico sin que lo sepa nadie
y para alejar a los médicos y las clínicas.
Se puede dar de postre a los niños
cuando no se han dormido,
y unas gotas de luna en los ojos de los ancianos
ayudan a bien morir.

Pon una hoja tierna de la luna
debajo de tu almohada
y mirarás lo que quieras ver.
Lleva siempre un frasquito del aire de la luna
para cuando te ahogues,
y dale la llave de la luna
a los presos y a los desencantados.
Para los condenados a muerte
y para los condenados a vida
no hay mejor estimulante que la luna
en dosis precisas y controladas.




"Quasi una fantasia"
Claro de Luna
(1º mov. Adagio en Do sostenido menor - Sonata nº 14 Op.27/2)
Ludwig van Beethoven






"...este cambio ha sido promovido por una querida y encantadora joven a la que amo y ella me ama. Después de dos años, de nuevo gozo por unos pocos momentos de bienaventuranza y por primera vez siento que el matrimonio puede aportarme felicidad. Por desgracia, no pertenece a mi clase y por el momento no puedo casarme, todavía debo esperar bastente..."
Ludwig van Beethoven

Giulietta Guicciardi


Romance de la luna, luna
(F. G. Lorca)
Carmen París





El farolero y su novia
Rafael Alberti

Bien puedes amarme aquí,
que la luna yo encendí,
tú, por ti, sí, tú, por ti.
—Sí, por mí.
—Bien puedes besarme aquí,
faro, farol farolera,
la más álgida que vi.
—Bueno, sí.
—Bien puedes matarme aquí,
gélida novia lunera
del faro farolerí.
—Ten. ¿Te di?

Hijo de la Luna
Mecano





Objetivo la Luna



Me da miedo de la luna
Miguel Poveda

Luna
Muchachito Bombo Infierno





Cecilio Plá y Gallardo - Luna de Miel
(Inquietante, como poco ¿no?)

Hombre que mira la luna
Mario Benedetti

Es decir la miraba porque ella
se ocultó tras el biombo de nubes
y todo porque muchos amantes de este mundo
le dieron sutilmente el olivo

con su brillo reticente la luna
durante siglos consiguió transformar
el vientre amor en garufa cursilínea
la injusticia terrestre en dolor lapizlázuli

cuando los amantes ricos la miraban
desde sus tedios y sus pabellones
satelizaba de lo lindo y oía
que la luna era un fenómeno cultural

pero si los amantes pobres la contemplaban
desde su ansiedad o desde sus hambrunas
entonces la menguante entornaba los ojos
porque tanta miseria no era para ella

hasta que una noche casualmente de luna
con murciélagos suaves con fantasmas y todo
esos amantes pobres se miraron a dúo
dijeron no va más al carajo selene

se fueron a su cama de sábanas gastadas
con acre olor a sexo deslunado
su camanido de crujiente vaivén

y libres para siempre de la luna lunática
fornicaron al fin como dios manda
o mejor dicho como dios sugiere



Noches de boda
Joaquín Sabina - Chavela Vargas





sábado, 6 de junio de 2009

¡Que se callen!

Plauto decía, hace 2200 años: Lupus est homo homini, non homo, quom qualis sit non novit, lobo es el hombre para el hombre, y no hombre, cuando desconoce quién es el otro.

Hay días en los que me avergüenzo de ser humano. Hoy es uno de ellos.
Me despiertan noticias, todas en primera página, como estas:
En Perú, en México, en Colombia, en España, en Italia y así hasta el vómito.

Días en los cuales pongo en duda que los que nos gobiernan piensen en los gobernados. Del carácter fenicio de las compañías y que para ellos el beneficio está por encima de todo no me causa ninguna sorpresa pero, siempre me queda la esperanza en el instinto humano de los hombres (aunque solo sea por pura supervivencia) y una vez tras otra se encargan de arrancarme el hilo esperanzado que me une con mis semejantes.

Esperemos que, como decía Francis Bacon: Iustitiae debetur quod homo homini sit deus non lupus, a la justicia es debido que el hombre sea un dios para el hombre y no un lobo.

Hoy solo ruego que "ellos" no sean "todos" y que nosotros, los "salvajes", los "hombres de las praderas", los "seres humanos" algún día seamos más.

Si no fuera así, no hay esperanza.

Y tienen, para mañana, la poca vergüenza de pedirme el voto...


William Adolphe Bouguereau - Dante y Virgilio en el Infierno

Violin Sonata nº 5 in f Op. 24 - Adagio molto espressivo - Beethoven
Daniel Baremboim




Auschwitz
León Felipe

Estos poetas infernales,
Dante, Blake, Rimbaud
que hablen más bajo...
que toquen más bajo...
¡Que se callen!
Hoy
cualquier habitante de la tierra
sabe mucho más del infierno
que esos tres poetas juntos.
Ya sé que Dante toca muy bien el violín...
¡Oh, el gran virtuoso!
Pero que no pretenda ahora
con sus tercetos maravillosos
y sus endecasílabos perfectos
asustar a ese niño judío
que está ahí, desgajado de sus padres...
Y solo.
¡Solo!
aguardando su turno
en los hornos crematorios de Auschwitz.
Dante... tú bajaste a los infiernos
con Virgilio de la mano
(Virgilio, «gran cicerone»)
y aquello vuestro de la Divina Comedia
fue una aventura divertida
de música y turismo.
Esto es otra cosa... otra cosa...
¿Cómo te explicaré?
¡Si no tienes imaginación!
Tú... no tienes imaginación,
Acuérdate que en tu «Infierno»
no hay un niño siquiera...
Y ese que ves ahí...
está solo
¡Solo! Sin cicerone...
esperando que se abran las puertas de un infierno que tú, ¡pobre florentino!,
no pudiste siquiera imaginar.
Esto es otra cosa... ¿cómo te diré?
¡Mira! Éste es un lugar donde no se puede tocar el violín.
Aquí se rompen las cuerdas de todos los violines del mundo.
¿Me habéis entendido poetas infernales?
Virgilio, Dante, Blake, Rimbaud...
¡Hablad más bajo!
¡Tocad más bajo! ¡Chist!
¡¡Callaos!!
Yo también soy un gran violinista...
y he tocado en el infierno muchas veces...
Pero ahora, aquí...
rompo mi violín... y me call
o.