O "el nido del cuco", si te gusta más.

No son las 1000 mejores canciones de la historia, ni los 500 mejores poemas, ni los 100 mejores libros, ni tan siquiera las 10 mejores películas, ni los mejores sabores, olores o sensaciones. Son lo que se me ha pegado y sigue pegándose en la piel a lo largo de las décadas que he tenido la suerte de presenciar. Algo que a modo de Jukebox virtual, en el que pueda tener a mano la música, pinturas, fotográfias, etc. que se encuentran desparramadas a lo largo del camino.
Lo que silbo al caminar.
No es nostalgia y por supuesto que, cualquier tiempo pasado tan solo fue, anterior.
Escríbeme un comentario si en algo coincidimos.
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sábado, 5 de febrero de 2011

De aguas que no has de beber...

"ya no hay hombre ni mujer que se puedan tocar,
pero quien se interponga entre ellos será juzgado".
The Gypsy’s Wife
Leonard Cohen

The gypsys'wife
Leonard Cohen

Sposa son disprezzata
(Bajazet)
Vivaldi
Cecilia Bartoli

Soy una esposa despreciada,
aunque fiel, soy ultrajada…
Cielos, ¿qué he hecho yo?
Y sin embargo él es mi corazón,
mi esposo, mi amor,
mi esperanza.


Lo amo pero me es infiel,
aguardo pero él es cruel…
¿Me dejará morir?
Oh, Dios, he perdido el valor,
el valor y la constancia.

Mi gitana
Duquende




Aunque no sea conmigo 
Enrique bunbury



domingo, 19 de diciembre de 2010

Rescoldos


Ya que curiosa ayer lo preguntaste...


Orgullosa Mari
Render 3D - 27 abril 2010



Celeste Aida forma divina,
mística corona de luz y flor,
de mi pensamiento eres la reina,
de mi vida eres esplendor.
Tu hermoso cielo
quisiera devolverte,
las suaves brisas del suelo patrio,
poner sobre tu cabeza
una corona real,
erigirte un trono
cercano al sol, ¡ah!

Aida
(Verdi)

Celeste Aida
Placido Domingo



No es nada de tu cuerpo
ni tu piel, ni tus ojos, ni tu vientre,
ni ese lugar secreto que los dos conocemos,
fosa de nuestra muerte, final de nuestro entierro.
No es tu boca -tu boca
que es igual que tu sexo-,
ni la reunión exacta de tus pechos,
ni tu espalda dulcísima y suave,
ni tu ombligo en que bebo.
Ni son tus muslos duros como el día,
ni tus rodillas de marfil al fuego,
ni tus pies diminutos y sangrantes,
ni tu olor, ni tu pelo.
No es tu mirada -¿qué es una mirada?-
triste luz descarriada, paz sin dueño,
ni el álbum de tu oído, ni tus voces,
ni las ojeras que te deja el sueño.
Ni es tu lengua de víbora tampoco,
flecha de avispas en el aire ciego,
ni la humedad caliente de tu asfixia
que sostiene tu beso.
No es nada de tu cuerpo,
ni una brizna, ni un pétalo,
ni una gota, ni un grano, ni un momento.

Es sólo este lugar donde estuviste,
estos mis brazos tercos.


Jaime Sabines


Frente a Frente
Enrique Bunbury y Miren Iza






viernes, 16 de julio de 2010

Cenizas

Jules-Joseph Lefebvre - La Cigale

Yesterday
The Beatles









Ayer....
Todos mis problemas parecían
tan lejanos
Ahora parece como si estuviera aquí
para siempre....
Oh, creo en el ayer
De pronto....
....no soy ni la mitad del hombre
Que era antes...
Hoy una sombra se cierne sobre mi...
Oh, de pronto llego el ayer
Porque ella tuvo que irse?
No lo se....
... Ella no me lo quiso decir.
Yo le dije algo que no debía....
....Ahora anhelo el ayer
Ayer
...El amor era un juego fácil de jugar
...Ahora necesito un lugar donde
Esconderme...
Oh, creo en el ayer.
Porque Ella tuvo que irse?
No lo se
....Ella no me lo quiso decir.
Yo le dije algo que no debía...
...Ahora anhelo el ayer
Ayer
...El amor era un juego fácil de jugar
...Ahora necesito un lugar donde
Esconderme.....
Oh, creo en el ayer.

Jules-Joseph Lefebvre - La Cigale

Nostalgia
Mario Benedetti

¿De qué se nutre la nostalgia?
Uno evoca dulzuras
cielos atormentados
tormentas celestiales
escándalos sin ruido
paciencias estiradas
árboles en el viento
oprobios prescindibles
bellezas del mercado
cánticos y alborotos
lloviznas como pena
escopetas de sueño
perdones bien ganados
pero con esos mínimos
no se arma la nostalgia
son meros simulacros
la válida la única
nostalgia es de tu piel


Dust In The Wind
Kansas








Jules-Joseph Lefebvre - La Cigale (variación)


Frente a Frente
Enrique Bunbury







viernes, 9 de julio de 2010

Hola/adios




Hola, M...

¡OH! Max ¡Que alegría verte!

¿Como te encuentras?

Bien, bien... muy bien. Voy a tomar un helado ¿Quieres acompañarme?

Gracias, tengo prisa. Me alegro de verte. Adios.




Me calaste hondo
Enrique Bunbury



Francine Van Hove - Le zèbre-papillon

Carta a Usted
José Ángel Buesa

Según dicen, ya usted tiene otro amante.
Lástima que la prisa nunca sea elegante.

Yo sé que no es frecuente que una mujer hermosa,
se resigne a ser viuda, sin haber sido esposa.

Y me parece injusto discutirle el derecho
de compartir sus penas sus goces y su lecho.

Pero el amor señora, cuando llega el olvido,
también tiene el derecho, de un final distinguido.

Perdón... Si es que la hiere mi reproche... Perdón
aunque sé que la herida no es en el corazón.

Y para perdonarme... Piense si hay más despecho
que en lo que yo le digo, que en lo que usted ha hecho.

Pues sepa que una dama, con la espalda desnuda
sin luto, en una fiesta, puede ser una viuda.

Pero no como tantas de un difunto señor,
sino para ella sola, viuda de un gran amor.

Y nuestro amor recuerdo, fue un amor diferente,
al menos al principio, ya no, naturalmente.

Usted será el crepúsculo a la orilla del mar,
que según quien lo mire será hermoso o vulgar.

Usted será la flor que según quien la corta,
es algo que no muere o algo que no importa.

O acaso cierta noche de amor y de locura
yo vivía un ensueño y... y usted una aventura.

Sí... usted juró cien veces, ser para siempre mía
yo besaba sus labios pero no lo creía.

Usted sabe y perdóneme, que en ese juramento,
influye demasiado la dirección del viento.

Por eso no me extraña que ya tenga otro amante,
a quien quizás, le jure lo mismo, en este instante.

Y como usted señora, ya aprendió a ser infiel,
a mí así de repente, me da pena por él.

Sí, es cierto... alguna noche su puerta estuvo abierta
y yo en otra ventana me olvidé de su puerta.

O una tarde de lluvia se iluminó mi vida,
mirándome en los ojos de una desconocida.

Y también es posible, que mi amor indolente
desdeñara su vaso bebiendo en la corriente.

Sin embargo señora... Yo con sed o sin sed,
nunca pensaba en otra... si la besaba a usted.

Perdóneme de nuevo si le digo estas cosas;
pero ni los rosales dan solamente rosas.

Y no digo estas cosas, por usted, ni por mí,
sino por... por los amores que terminan así.

Pero vea señora... que diferencia había;
entre usted que lloraba... y yo que sonreía.

Pues nuestro amor concluye con finales diversos
usted besando a otro... Yo escribiendo estos versos.


martes, 4 de agosto de 2009

De putas

Faro de Lisboa
Enrique Bunbury y Revolver


Las Prostitutas
José Juan Tablada

Las prostitutas
Ángeles de la Guarda
de las tímidas vírgenes;
ellas detienen la embestida
de los demonios y sobre el burdel
se levantan las casas de cristal
donde sueñan las niñas...


El 17 de febrero de 1922 en el prostíbulo “La Catalana”, ubicado en el puerto de San Julián (Santa Cruz), cinco meretrices se negaron a ofrecer sus servicios a los soldados que acababan de masacrar a cerca de 1.500 peones huelguistas a lo largo y ancho del sur argentino. Al grito de “¡Asesinos! ¡Con ustedes no nos acostamos!”, las mujeres expulsaron del lugar a los integrantes del ejercito.





Canción de la prostituta
Bertolt Brecht

1
Señores míos, con diecisiete años
llegué al mercado del amor
y mucho he aprendido.
Malo hubo mucho,
pero ése era el juego.
Aunque hubo Cosas que sí me molestaron
(al fin y al cabo también yo soy persona).
Gracias a Dios todo pasa deprisa,
la pena incluso; también el amor.
¿Dónde están las lágrimas de anoche?
¿Dónde la nieve del año pasado?

2
Claro que con los años una va
más ligera al mercado del amor
y los abraza por rebaños.
Pero los sentimientos
se vuelven sorprendentemente fríos
si se escatiman tanto
(al fin y al cabo no hay provisión que no se acabe).
Gracias a Dios todo pasa deprisa,
la pena incluso; también el amor.
¿Dónde están las lágrimas de anoche?
¿Dónde la nieve del año pasado?

3
Y aunque aprendas bien el trato
en la feria del amor,
transformar el placer en calderilla
nunca resulta fácil.
Pero, bien, se consigue.
Aunque también envejeces mientras tanto
(al fin y al cabo no siempre se tienen diecisiete.)
Gracias a Dios todo pasa deprisa,
la pena incluso; también el amor.
¿Dónde están las lágrimas de anoche?
¿Dónde la nieve del año pasado?



Así son
José Agustín Goytisolo

Su profesión se sabe es muy antigua
y ha perdurado hasta ahora sin variar
a través de los siglos y civilizaciones.

No conocen vergüenza ni reposo
se emperran en su oficio a pesar de las críticas
unas veces cantando
otras sufriendo el odio y la persecución
mas casi siempre bajo tolerancia.
Platón no les dio sitio en su República.

Creen en el amor

a pesar de sus muchas corrupciones y vicios

suelen mitificar bastante la niñez

y poseen medallones o retratos

que miran en silencio cuando se ponen tristes.

Ah curiosas personas que en ocasiones yacen

en lechos lujosísimos y enormes

pero que no desdeñan revolcarse

en los sucios jergones de la concupiscencia

sólo por un capricho.

Le piden a la vida más de lo que ésta ofrece.

Difícilmente llegan a reunir dinero

la previsión no es su característica

y se van marchitando poco a poco

de un modo algo ridículo

si antes no les dan muerte por quién sabe qué cosas.


Así son pues los poetas

las viejas prostitutas de la Historia.

miércoles, 11 de febrero de 2009

Al final

Siempre excesivo pero, cuando hace cosas como esta, todo se le puede perdonar.