O "el nido del cuco", si te gusta más.

No son las 1000 mejores canciones de la historia, ni los 500 mejores poemas, ni los 100 mejores libros, ni tan siquiera las 10 mejores películas, ni los mejores sabores, olores o sensaciones. Son lo que se me ha pegado y sigue pegándose en la piel a lo largo de las décadas que he tenido la suerte de presenciar. Algo que a modo de Jukebox virtual, en el que pueda tener a mano la música, pinturas, fotográfias, etc. que se encuentran desparramadas a lo largo del camino.
Lo que silbo al caminar.
No es nostalgia y por supuesto que, cualquier tiempo pasado tan solo fue, anterior.
Escríbeme un comentario si en algo coincidimos.
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domingo, 26 de julio de 2009

Escupiré sobre vuestra tumba

Cuarenta grados a la sombra, en la calle solo los "intrepidos" turistas son tan imprudentes como para atreverse a salir aun a riesgo de fundirse como mantequilla. Es domingo, las tiendas cerradas y se han agotado las cervezas del frigorífico. Me encomendaría a Dios si fuera creyente, pero solo creo en Boris Vian.


Así que si no tenéis nada que leer y la crisis no os permite ir a la playa os recomiendo leáis esto:

-Salva un árbol, lee digital-, o si os gusta más el método tradicional, podéis imprimirlo -el bueno de Boris ya no necesita la pasta de derechos de autor- (Pinchad en More y después en Print), :



Y para quien la languidez y el sopor de la canícula le impida cualquier trabajo o movimiento, la adaptación radiofónica de uno de sus cuentos, uno de los mejores que he leído nunca:
El Amor es Ciego
(Boris Vian)

sábado, 20 de junio de 2009

Le déserteur






EL DESERTOR

Señor Presidente
Le escribo solo estas letras,
que a lo mejor hasta lee,
si tiene tiempo pa' ello.
Recibo en este momento
mis papeles militares
para irme a la guerra
Antes del miércoles tarde.
Señor Presidente,
Pero yo no quiero hacerla.
yo no estoy aquí en la Tierra
pa' matar a unos probes hombres.
Me da igual que usted se enfade
por lo que vengo a decirle.
Mi decisión es tomada,
ya que voy a desertar.

El día en que nací,
he visto a mi padre morir,
a mis hermanos marchar,
y vi a mis hijos llorar.
Cuando me metieron preso,
me robaron la mujer,
y me robaron la fe
con sus recuerdos queridos.
Y de haber sufrido tanto
mi madre se fue a la tumba
lo mismo le dan ya bombas
lo mismo le dan las larvas.
Mañana, de madrugada,
yo mi puerta cerraré
en narices de años muertos.
Y saldré por los caminos.

Y mendigaré mi vida
por los caminos de Francia,
desde Bretaña a Provenza,
y a la gente le diré :
"No debéis obedecer,
no debéis hacer la guerra,
y no cojáis el petate,
ni vayáis hacia el cuartel."
Si hubiera que dar la sangre,
vaya usted y de la suya
ya que buen apóstol es,
Señor Presidente.
Por si me quiere buscar,
dé este aviso a sus gendarmes
de que no llevaré armas
y que podrán disparar.