No son las 1000 mejores canciones de la historia, ni los 500 mejores poemas, ni los 100 mejores libros, ni tan siquiera las 10 mejores películas, ni los mejores sabores, olores o sensaciones. Son lo que se me ha pegado y sigue pegándose en la piel a lo largo de las décadas que he tenido la suerte de presenciar. Algo que a modo de Jukebox virtual, en el que pueda tener a mano la música, pinturas, fotográfias, etc. que se encuentran desparramadas a lo largo del camino.
Lo que silbo al caminar. No es nostalgia y por supuesto que, cualquier tiempo pasado tan solo fue, anterior. Escríbeme un comentario si en algo coincidimos.
Por ejemplo esta madrugada. Cuando el aleteo de una golondrina y los trinos de su pareja en el nido que están construyendo en el alero de mi balcón (pura coincidencia, Bécker no tiene nada que ver) me desveló.
"¡Qué bella eres, amada mía, qué bella eres! Paloma son tus ojos a través de tu velo. Tu melena, como rebaño de cabras que ondulan por el monte de Galaad. Tus dientes, es un rebaño de ovejas esquiladas que salen de bañarse, Todas tienen mellizas y no hay entre ellas estériles. Tus labios, una cinta de escarlata, tu hablar, encantador. Tus mejillas, como corte de granada a través de tu velo. Tu cuello, la torre de David erigida para trofeos; mil escudos prenden de ellas, todos parecen de valientes. Tus dos pechos, como dos crías mellizas de gacela, que pasan entre lirios del campo".
Cantar de los Cantares (4:1-5)
Bartholomeus Spranger - Venus en la forja de Vulcano
Helena J. M. Serrat
Helena
Hace días que asomado al balcón he perdido el jornal charlando con un gorrión más aburrido que yo.
O mirando cómo se deshoja un encinar, oliendo romero. Cómo vuelven a florecer y se vuelven a deshojar.
Hace días que no sé cuantos días hace. Hace días que me estoy diciendo... mañana y espero... y espero.
Viviendo con nada. Trabajando por nada y un día como si nada morirme de nada. Adiós. Gracias.
En el fondo de un bar tomándome un perfumado para calentarme el corazón mientras llega la muerte a jugar al subastado.
Hace días que no sé cuantos días hace. Hace días que me estoy diciendo... mañana y espero... y espero... y espero...
Asomado al balcón espero. Desnudando el horizonte espero. Espero por Navidad y por la Magdalena de día y de noche que vuelva Helena, que vuelva Helena...
y es que cuando pasa por mi calle incluso los geranios le guiñan el ojo. El aire se vuelve tibio con su aliento y los adoquines miran hacia arriba, su piel morena.
Cuando pasa Helena. Cuando ella mira sabes que la fuente cuando ella quiere, la da.
Cuando ella llora, sabes qué es el luto. Cuando ella calla, todo yo tiemblo. Cuando ella quiere, el amor emprende el vuelo...
Y entre tejados se columpia el sol y los pajaritos de los cables de la luz miran celosos como se ríe y se mueve. Color de larga espera y perfume de luna llena mi Helena. Mi Helena... pero...
Hace días que el estar de pie me hace daño, el reuma me rompe los dedos y ha huido el último gorrión.
"Claro que no. Tú eres una diosa. Eres mucho mejor que ella. Pero Penélope es mi hogar, es mi vida"
La Odisea
Calipso "la que oculta"
Homero
Bruegel y DeClerck - Calipso
Calypso
Suzanne Vega
Calipso
Mi nombre es Calipso y he vivido sola he vivido en una isla y me he despertado con el amanecer hace much tiempo le ví luchando con el mar supe que se estaba ahogando y le traje hasta mí hoy llega la luz de la mañana, y él navega lejos después de una última noche le dejo marchar
Mi nombre de Calipso, mi jardín se desborda poblada, salvaje y ouculta es la dulzura que crece allá mi cabello vuela, largo, mientras canto al viento cuento las noches en que pude probar la sal de su piel la sal de las olas y de las lágrimas y mientras él se lo mantuve aquí durante años y ahora le dejo marchar
Mi nombre es Calipso, le he dejado marchar con el amanecer él navega lejos para irse por siempre jamás y las olas se lo llevarán de nuevo, pero él conoce su comportamiento ahora permaneceré en pie en la orilla con el corazón limpio y una canción en el viento, la arena puede picarme en los pies y el cielo arderá tengo por delante un tiempo solitario, no le pediré que vuelva le dejo marchar, le dejo marchar
Poema de Calipso
Jorge Urrutia
Batallas son de amor, también de sueño.
O son sueños de amor o, sólo en sueños,
amor. Batallas son
que libra con su cuerpo y con el cuerpo
de ti.
..........Con tus manos sujetas
su sueño, construyes
su amor, destruyes...
¿Qué destruyes si en tus manos es sueño
y si sueña tan sólo con tus manos?
Arnold Böcklin - Ulises y Calipso
Cuando me vaya
Joan Manuel Serrat
Sensación
Arthur Rimbaud
Iré, cuando la tarde cante, azul, en verano, herido por el trigo, a pisar la pradera; soñador, sentiré su frescor en mis plantas y dejaré que el viento me bañe la cabeza.
Sin hablar, sin pensar, iré por los senderos: pero el amor sin límites me crecerá en el alma. Me iré lejos, dichoso, como con una chica, por los campos , tan lejos como el gitano vaga.
Visto lo visto y tal como nos han dejado el patio, tomo partido.
Que os den.
Max Lucero
"Que es mi barco mi tesoro,
que es mi dios la libertad,
mi ley, la fuerza y el viento,
mi única patria, la mar".
Canción del pirata (fragmento)
José de Espronceda
Una de Piratas
J M. Serrat
"La rana o sapo fue sorprendido por la culebra cuando quería comerse alguna alimaña pequeña, pero lo culebra fue sorprendida cuando acababa de comerse al sapo. Y el cocodrilo fue cazado y muerto cuando acababa de tragarse a la culebra. Ahora el hombre era el último peldaño de aquella curiosa relación de fracasos y victorias. La tragedia de un ser era la victoria de otro. Así son todas las demás cosas del mundo -se decía Lope, con ánimo ligero- y hay que andar alerta y madrugar."
Ramón J. Sender
La aventura equinocial de Lope de Aguirre (fragmento)
La del pirata cojo
Joaquín Sabina
Español
León Felipe
Español del éxodo de ayer
y español del éxodo de hoy:
te salvarás como hombre,
pero no como español.
No tienes patria ni tribu. Si puedes,
hunde tus raíces y tus sueños
en la lluvia ecuménica del sol.
Y yérguete… ¡Yérguete!
Que tal vez el hombre de este tiempo…
es el hombre movible de la luz,
del éxodo y del viento.
A la plaza que un césped dibuja, ralo y pobre, y donde todo está correcto, flores, árboles, los burgueses jadeantes, que ahogan los calores, traen todos los jueves, de noche, su estulticia.
-La banda militar, en medio del jardín, con el vals de los pífanos el chacó balancea: -Se exhibe el lechuguino en las primeras filas y el notario es tan sólo los dijes que le cuelgan.
Rentistas con monóculo subrayan los errores: burócratas henchidos arrastran a sus damas a cuyo lado corren, fieles como cornacas, -mujeres con volantes que parecen anuncios.
Sentados en los bancos, tenderos retirados, a la par que la arena con su bastón atizan, con mucha dignidad discuten los tratados , aspiran rapé en plata , y siguen: «¡Pues, decíamos!...»
Aplastando en su banco un lomo orondo y fofo, un burgués con botones de plata y panza nórdica saborea su pipa, de la que cae una hebra de tabaco; -Ya saben, lo compro de estraperlo.
Y por el césped verde se ríen los golfantes, mientras, enamorados por el son del trombón, ingenuos, los turutas, husmeando una rosa acarician al niño pensando en la niñera...
Yo sigo, hecho un desastre, igual que un estudiante, bajo el castaño de indias, a las alegres chicas: lo saben y se vuelven, riéndose, hacia mí, con los ojos cuajados de ideas indiscretas.
Yo no digo ni mú, pero miro la carne de sus cuellos bordados, blancos, por bucles locos: y persigo la curva, bajo el justillo leve, de una espalda de diosa, tras el arco del hombro.
Pronto, como un lebrel, acecho botas, medias... -Reconstruyo los cuerpos y ardo en fiebres hermosas. Ellas me encuentran raro y van cuchicheando... -Mis deseos brutales se enganchan a sus labios...
Manuel Franquelo - Sin titulo
Sarabande Philippus Hacquart
Amor más poderoso que la vida
Jaime Gil de Biedma,
La misma calidad que el sol de tu país,
saliendo entre las nubes:
alegre y delicado matiz en unas hojas,
fulgor de un cristal, modulación
del apagado brillo de la lluvia.
La misma calidad que tu ciudad,
tu ciudad de cristal innumerable
idéntica y distinta, cambiada por el tiempo:
calles que desconozco y plaza antigua
de pájaros poblada,
la plaza en que una noche nos besamos.
La misma calidad que tu expresión,
al cabo de los años,
esta noche al mirarme:
la misma calidad que tu expresión
y la expresión herida de tus labios.
Amor que tiene calidad de vida,
amor sin exigencias de futuro,
presente del pasado,
amor más poderoso que la vida:
perdido y encontrado.
Encontrado, perdido...
Haiku
Jorge Luis Borges
Callan las cuerdas.
La música sabía
lo que yo siento.
Todas las mañanas de mundo (Tous les matins du monde) Alain Corneau (1991)
Dialogo final de un Monsieur de Sainte-Colombe ya anciano y sumido en una profunda melancolía por la muerte de su mujer y el todavía joven Marin Marais, que ama a su hija y a la vez está decidido a ser su discípulo para perfeccionar el uso de la viola, donde le enseña el significado profundo de la música que no es material, es para el alma.
Caravaggio - Descanso en la huida a Egipto (detalle)
Estoy desnudo ante el agua inmóvil. He dejado mi ropa en el silencio de las últimas ramas.
Esto era el destino:
llegar al borde y tener miedo de la quietud del agua.
Antonio Gamoneda
Como tú (León Felipe) Paco Ibañez
Caspar David Friedrich - Caminante ante un mar de niebla
Cuando me vaya J. M. Serrat
Anoche nos pusimos algo trascendentes, lo siento, pero cuando tengo el día tonto, mejor no preguntes.
En fin, cariño, esto es lo que hay y ahora me voy (solo a pasear, no temas).
Hasta luego. Nos vemos a las 12 en "El Benito" y nos tomarnos unas cañas. Te quiero.
Soulman Ben L'Oncle Soul
No tengo la mirada de Spike Lee No tengo el genio de De Vinci No tengo los pies en la Tierra, ni la paciencia de mi banquera. No, no tengo esas cosas.
No tengo la sabiduría de Gandhi, ni la seguridad de Mohammed Ali. No tengo el alma de un gangster, ni la bondad del Abate Pierre, ni el aura de Guevara.
Sólo soy un Soulman Escucha esto, Baby No soy un Superman, Lejos de ahí Simplemente yo, mis delirios, No tengo nada más que ofrecer Aunque sé que eso ya es algo.
No tengo el físico de las revistas, No tengo el humor de Charlie Chaplin No tengo la ciencia infusa ni el arte de Bocuse. No, no tengo esas cosas.
No tengo la suerte de Neil Armstrong No tengo la envergadura de King Kong ni cientos de recursos, ni el fervor de Rosa Parks ni el valor de Mandela.
Estribillo
A mí me hubiera gustado ser como ellos Ser alguien fuera de lo común Lo he intentado, He dado lo mejor de mí mismo pero haga lo que haga, al final…
Estribillo
Simplemente yo, mis delirios, Aunque sé que eso ya es algo.
Hace escasos minutos, cuando caminaba durante habitual paseo mañanero, me he encontrado en el suelo húmedo aún por la tormenta de anoche, como si estubiera durmiendo, un gorrión muerto y lo he fotografiado. No se porqué extrañas asociaciones en mi cereblo me he acordado de Dorothy (http://silbandoalcaminar.blogspot.com/2009/07/ruby-tuesday.html) y que ya hace más de un año que nos dejó.
Sparrow Simon and Garfunkel
Gorrión
¿Quién va a amar a un gorrión que ha venido de muy lejos y suspira por descansar? "Yo no -dice la encina- No quiero compartir mis ramas con ningun nido de gorrión, y mi cobijo de hojas no calentará su fría pechuga".
¿Quién va a amar a un gorrión y decirle una palabra cariñosa? "Yo no -dice el cisne- Me parece una ocurrencia totalmente absurda. Se reirían y burlarían de mí si llegase a oídos de los otros cisnes".
¿Quién va a encontrar un poco de piedad en su corazón y dará de comer a un gorrión hambriento? "Yo no -dice el dorado trigo- Me gustaría si pudiese, pero sé que no puedo. Necesito todo mi grano para extenderme y crecer".
¿Quién va a amar a un gorrión? ¿Nadie va a escribirle un epitafio? "Yo lo haré" -dice La Tierra- "porque todo lo que he creado vuelve a mí: del polvo fueron hechos, y en polvo se convertirán"
Será porque yo le escribí en una hoja de papel cuadriculado la letra de:
Como un gorrión J. M. Serrat
O tal vez porque ella me guió, en su vieja guitarra llena de pegatinas, como hacer para que sonara decentemente:
Free Bird Lynard Skynard
Pájaro libre
Si me fuera mañana, ¿me recordarías? Tengo que partir ahora porque hay muchos sitios que debo ver. Y si estuviera quí contigo, chica, las cosas no serían las mismas. Porque soy un pájaro libre y no me puedes cambiar El Señor lo sabe, no puedo cambiar.
Adiós, pequeña, ha sido un dulce amor, sí, Suplicarás y yo no puedo cambiar. Pero, por favor, no te lo tomes a mal. Porque el Señor sabe que no tengo la culpa. Pero si me quedara aquí contigo las cosas no sería igual. Porque ahora soy un pájaro libre y a este pájaro no lo puedes cambiar, oh! Y a este pájaro no lo puedes cambiar. El Señor lo sabe, no puedo cambiar. Señor, ayúdame. No puedo cambiar.
Señor, no puedo cambiar.
¿Volarás alto, pájaro libre?
Picasso - Gato devorando un pajaro
Hoy escribiré a tu marido y mandaré besos para tus hijos que han heredado tu sonrisa.
El Nano bien, me gustó. Pero hubiera sido mucho mejor si una entusiasta señora que, sentada tras de mi, se empeñaba en demostrar que todas y cada una de las canciones de su repertorio no guardaba secretos para ella -¡Vive Dios que era cierto!- y lo que es peor con la voz en grito y a escasos centímetros de mis oídos.
"La vida nunca puede ser exactamente como queremos que sea.
Podia estar satisfecho sabiendo que tú me amas".
Dedicated To The One I Love (Dedicado a quien amo) The Mamas & the Papas
José Manuel Oli- Existence
Y sin embargo J. Sabina y J. M. Serrat
Me tienes en tus manos...
Jaime Sabines
Me tienes en tus manos y me lees lo mismo que un libro. Sabes lo que yo ignoro y me dices las cosas que no me digo. Me aprendo en ti más que en mi mismo. Eres como un milagro de todas horas, como un dolor sin sitio. Si no fueras mujer fueras mi amigo. A veces quiero hablarte de mujeres que a un lado tuyo persigo. Eres como el perdón y yo soy como tu hijo. ¿Qué buenos ojos tienes cuando estás conmigo? ¡Qué distante te haces y qué ausente cuando a la soledad te sacrifico! Dulce como tu nombre, como un higo, me esperas en tu amor hasta que arribo. Tú eres como mi casa, eres como mi muerte, amor mío.
Ayer tú y yo, en un solo beso para la vida,
en el amor que nos conoció a los quince años
y yo pedaleando para un nunca llegar tarde a tu corazón.
Fuimos nosotros los que inventamos el beso en una bicicleta,
la edad de las miradas con un cuaderno en la mano.
Fuimos nosotros, los que sin respirar, nos cansamos de viajar;
y ayer, sólo ayer, las calles dicen: Allí van, son ellos!,
pero fue tan rápido que pedazo a pedazo nos despedimos.
Tú y yo, querida, ahora quizás dónde, dónde volveríamos a rodar,
dónde volveríamos a comandar dos ruedas como a un barco,
dónde volveríamos a conquistar los mundos con un sueño.
Eso no m importa, porque en mi memoria tengo un niño despierto,
llevo a ese revoltoso quinceañero en los dedos del alma,
tengo aún, esos años diminutos como zapatos de liceano.
Entonces, será a las siete, te pasaré a buscar como cochero,
subirás en mi caballo veloz con rayos de aluminio,
dispuesta a saltar a la gloria al besar cada calle,
recostándote en cada parada para retomar las fuerzas.
Entonces, será a las siete, cuando llegue a tu casa,
salgas a recibirme como ansiosa de la nueva carrera.
Entonces, son las siete y recuerdo tu mano en la mía,
riendo del pedaleo en mañana y tarde,
cuando nos amamos en una bicicleta sobre la vida,
cuando se me vienen los quince felices años,
ahora que son más, sin bicicletas ni sueños.
Yo sentí al descender los impasibles Ríos que ya no me sirgaban mis conductores rudos; de blanco a pieles-rojas chillones y bravíos sirvieron en los postes, clavados y desnudos.
Por las tripulaciones nunca tuve interés y cuando terminó la cruel algarabía, a mí, barco de trigo y de algodón inglés, me dejaron los Ríos ir adonde quería.
Bogué en un cabrilleante furor de marejadas más sordo e insensible que meollo de infantes y las viejas Penínsulas por el mar desgajadas no han sufrido vaivenes más recios y triunfantes.
La tempestad bendijo mi despertar marino. Diez noches he bailado más leve que un tapón sobre olas que a las víctimas abrían el camino, sin lamentar la necia mirada de un farón.
Cual para el niño poma modorra, regodeo fue para el agua verde este casco de pino; dispersando el timón y perdiendo el arpeo me lavó de inmundicias y de manchas de vino.
Desde entonces me baña el poema del mar lactascente, infundido de astros; muchas veces, devorando lo azul, en él se va pasar un pensativo ahogado de turbias palideces.
Algo tiñe la azul inmensidad y delira en ritmos lentos, bajo el diurno resplandor. Más fuerte que el alcohol, más vasta que una lira fermenta la amargura de las pecas de amor.
He visto las resacas, la tormenta sonora, las corrientes, las mangas -y de todo sé el nombre-; cual vuelo de palomas a la exaltada aurora, y alguna vez he visto lo que cree ver el hombre.
Yo he visto al sol manchado de místicos horrores, alumbrando cuajados violáceos sedimentos. Cual en dramas remotos los reflujos actores lanzaban en un vuelo sus estremecimientos.
Soñé en la noche verde de espuma y nieve ahita -en los ojos del mar, lentos besos de amor- y en la circulación de la savia inaudita que arrastra áureo y azul, al fósforo cantor.
Asaltando arrecifes, un mes tras otro mes, seguí a la marejada histérica y vesánica, sin creer que las Marías con sus fúlgidos pies cortaran el resuello a la jeta oceánica.
¡No sabéis... ! Dí con muchas increíbles Floridas, con ojos de panteras y con pieles humanas mezclábanse arcos-iris, tendidos como bridas, al rebaño marino de las verdosas lanas.
He visto fermentar las enormes lagunas en cuyas espadañas se pudre un Leviathán y he visto, con bonanza, desplomándose algunas cataratas remotas que a los abismos van...
Vi el sol de plata, el nácar del mar, el cielo ardiente, horrores encallados en las pardas bahías y mucha retorcida y gigante serpiente cayendo de los árboles, con fragancias sombrías.
Quisiera yo enseñar a un niño esas doradas de la onda azul. pescados cantores, rutilantes... Me bandijo la espuma al salir de las radas y el inefable viento me elevó por instantes...
Fui mártir de los polos y las zonas hastiado, el sollozo del mar dulcificó mi arfada; con flores amarillas ventosas fui obsequiado, y me quedé como una mujer arrodillada.
Igual que una península llevaba las disputas y el fimo de chillonas aves de ojos melados, y mientras yo bogaba, de entre jarcias enjutas bajaban a dormir, de espaldas, los ahogados.
Y yo, barco perdido entre la cabellera de ensenadas, al éter echado por la racha, no merecí el remolque de anseáticas veleras ni de los monitores, nave de agua borracha.
Humeante, libre, ornado de neblinas violetas segué el cielo rojizo con brío de segur llevando -almíbar grato a los buenos poetas- mis líquenes de sol y mis mocos de azur.
Las lúnulas eléctricas me fueron recubriendo, almadía, escoltada por negros hipocampos. Las ardientes canículas golpearon abatiendo en trombas, a los cielos de ultramarinos lampos.
Yo que temblé al oír a través latitudes el rugir de los Behemots y los Maelstroms en celo, eterno navegante de azuladas quietudes, por los muelles de Europa ahora estoy sin consuelo.
Yo vi los archipiélagos siderales que el hondo y delirante cielo abren al bogador. ¿Te recoges tú y duermes en las noches sin fondo, millón de aves de oro, venidero Vigor?
El acre amor me ha henchido de embriagador letargo. Lloré mucho. Las albas son siempre lacerantes. Toda luna es atroz y todo sol amargo. ¡Que se rompa mi quilla y vaya al mar cuanto antes!
Si yo ansío algún agua de Europa es la del charco negro y frío en el cual, al caer la tarde rosa, en cuclillas y triste, un niño suelta un barco endeble y delicado como una mariposa.
Ya nunca más podré, olas acariciantes, aventajar a otros transportes de algodón, ni cruzando el orgullo de banderas flameantes nadar junto a los ojos horribles de un pontón
Fratelli a un tempo stesso amore e morte Ingenerò la sorte; Cose quaggiù più belle Altre il mondo non ha, non han le stelle.
(Hermanos a un mismo tiempo engendró la suerte al amor y a la muerte: cosas aquí abajo más bellas, no las tienen ni el mundo ni las estrellas)
Giacomo Leopardi
Francisco de Goya
Si vis amari ama.
San Agustín de Hipona
“el mar siempre estará ahí, yo no”
Paseo por el Amor y la Muerte
John Huston (1969)
Vivamus mea Lesbia, atque amemus, rumoresque senum severiorum omnes unius aestimemus assis! soles occidere et redire possunt: nobis cum semel occidit brevis lux, nox est perpetua una dormienda. da mi basia mille, deinde centum, dein mille altera, dein secunda centum, deinde usque altera mille, deinde centum. dein, cum milia multa fecerimus, conturbabimus illa, ne sciamus, aut ne quis malus inuidere possit, cum tantum sciat esse basiorum.
Gaius Valerius Catullus
Vivamos, Lesbia mía, y amémonos y las habladurías de los viejos más severos nos importen todas un bledo. El sol puede ponerse y salir; tan pronto como se nos haya muerto esta breve luz, tenemos que dormir una noche eterna. Dame mil besos y luego ciento, después otros mil, luego de nuevo cien, después otros mil todavía, luego cien. Después, cuando nos hayamos dado muchos miles, los embrollaremos para no saberlos y para que ningún malvado pueda aojarnos cuando sepa que fueron tantos nuestros besos.
"Oimè, se quest'è amor, com'ei travaglia!"
(¡Ay de mí, si esto es amor, cómo atormenta!)
Giacomo Leopardi
Rogelio de Egusquiza - Tistan e Isolda
Liebestod
Kirsten Flagstad
Covent Garden (1936)
Liebestod
Muerte de amor
Cuan dulce y suave sonríe, como se entreabren sus ojos tiernamente ¿Le veis, amigos? ¿No le veis?... ¡Cómo resplandece con luz creciente! Cómo se alza rodeado de estrellas. ¿No le veis? ¡Cuán valiente y enchido, lleno y sublime, se le inflama el corazón en el pecho! Y de sus labios deleitosos y suaves fluye un hálito dulce y puro: ¡Amigos, mirad! ¿No le percibís? ¿No le veis? ¿Tan sólo oigo yo esa melodía, que tan maravillosa y quedamente, suena desde su interior en delicioso lamento que todo lo revela, en tierno consuelo, gentil reconciliación, penetrando en mí, elevándose, en dulces ecos que resuenan en mí? Esa clara resonancia que me circunda ¿es la ondulación de delicadas brisas? ¿Son olas de aromas embriagadores? ¡Cómo se dilatan y me envuelven! ¿Debo aspirarlas? ¿Debo percibirlas? ¿Debo beber o sumergirme? ¿O fundirme en sus dulces fragancias? En el fluctuante torrente, en la resonancia armoniosa, en el infinito hálito del alma universal, en el gran Todo... perderse, sumergirse... sin conciencia... ¡supremo deleite!