No son las 1000 mejores canciones de la historia, ni los 500 mejores poemas, ni los 100 mejores libros, ni tan siquiera las 10 mejores películas, ni los mejores sabores, olores o sensaciones. Son lo que se me ha pegado y sigue pegándose en la piel a lo largo de las décadas que he tenido la suerte de presenciar. Algo que a modo de Jukebox virtual, en el que pueda tener a mano la música, pinturas, fotográfias, etc. que se encuentran desparramadas a lo largo del camino.
Lo que silbo al caminar. No es nostalgia y por supuesto que, cualquier tiempo pasado tan solo fue, anterior. Escríbeme un comentario si en algo coincidimos.
Otro terremoto, otra central nuclear dañada que expulsa gases radioactivos y en la que no habían detenido la producción de energía pese al desastre, otra vez por no querer dejar de tener beneficios, otra vez la misma piedra, otra vez la codicia.
25.000 años la tierra y sus criaturas contaminadas por un puñado de ¥ en nombre de los "mercados."
¿Quien detendrá esta locura?
¡Que los dioses tengan piedad!
Tengo ganas de rezar, pero me voy a caminar...
Fire and Rain
James Taylor
Fuego y lluvia
Y ayer por la mañana me dijeron que te habías ido Susanne los planes que habían hecho te pusieron un final salí para andar esta mañana y escribí esta canción sólo que no puedo recordar a quién enviársela.
He visto fuego y he visto lluvia he visto días soleados que pensé que nunca terminarían he visto tiempos solitarios cuando no podía encontrar un amigo pero siempre pensé que te vería de nuevo.
No me mires por desde encima, Jesús tienes que ayudarme a tomar una postura sólo tienes que calarme otro día mi cuerpo se queja, y mi momento es inminente y no lo haría de ninguna otra manera.
Oh, he visto fuego y he visto lluvia he visto días soleados que pensé que nunca terminarían he visto tiempos solitarios cuando no podía encontrar un amigo pero siempre pensé que te vería de nuevo.
He estado paseando mi cabeza hacia un tiempo mejor mi espalda vuelta hacia el sol El Señor sabe que cuando sopla el viento frío que te hace volver la cabeza Y hay horas de tiempo en la línea telefónica para hablar sobre las cosas que vendrán Dulces sueños y máquinas voladoras a trozos por el suelo.
Oh, he visto fuego y he visto lluvia he visto días soleados que pensé que nunca terminarían he visto tiempos solitarios cuando no podía encontrar un amigo pero siempre pensé que te vería de nuevo, nena, una vez más, ahora.
Pensé que te vería una vez más Sólo hay pocas cosas que me vienen a la cabeza ahora mismo pensé que te vería, pensé que te vería, fuego y lluvia, ahora.
José de Ribera (Lo Spagnoletto) - El tacto (serie de "Los cinco sentidos")
Desire
U2
Deseo
Si, amante, estoy fuera de las calles.
Voy a ir a dónde las luces brillan
y la gran ciudad se reune.
Con una guitarra roja, ardiendo.
Deseo.
Ella es una vela
encendida en mi habitación.
Yo soy como una aguja,
aguja y cuchara.
Sobre el contador
con una recortada.
Muy pronto, todo el mundo tiene una,
y la fiebre cuando estoy a su lado...
Deseo, deseo.
(Ardiente, ardiente).
Ella tiene la pasta.
Ella tiene mi protección.
Ella tiene la promesa
en año electoral.
Hermana, no te puedo dejar ir.
Soy como un predicador
robando corazones en un espectáculo ambulante,
¿por amor o dinero, dinero...?
Deseo...
Tu destrucción se gesta en la codicia
de esta sed, toda tacto, asoladora,
que deshecha, no viva, te atesora
en el nimio caudal de la noticia.
Te miro ya morir en la caricia
de tus ecos, en esa ardiente flora
que, nacida en tu ausencia, la devora
para mentir la luz de tu delicia.
Pues no eres tú, fluente, a ti anudada.
Es belleza, no más, desgobernada
que en ti porque la asumes se consuma.
Es tu muerte, no más, que se adelanta,
que al habitar tu huella te suplanta
con audaces resúmenes de espuma.
José Gorostiza
Blowin' in the Wind
Bob Dylan
Soplando en el viento
¿Cuántos caminos tiene que andar un hombre antes de que le llaméis hombre? ¿Cuántos mares tiene que surcar la paloma blanca antes de poder descansar en la arena? Sí, ¿y cuánto tiempo tienen que volar las balas de cañón antes de que sean prohibidas para siempre? La respuesta, amigo mío, está soplando en el viento, la respuesta está soplando en el viento.
Sí, ¿y cuánto tiempo tiene un hombre que mirar hacia arriba antes de que pueda ver el cielo? Sí, ¿y cuántos oídos tiene que tener un hombre para que pueda oír a la gente gritar? Sí, ¿y cuántas muertes se aceptarán, hasta que se sepa que ya ha muerto demasiada gente? La respuesta, amigo mío, está soplando en el viento, la respuesta está soplando en el viento.
Sí, ¿y cuántos años puede existir una montaña antes de ser bañada por el mar? Sí, ¿y cuántos años deben vivir algunos antes de que se les conceda ser libres? Sí, ¿y cuantas veces puede un hombre volver la cabeza fingiendo no ver lo que ve? La respuesta, amigo mío, está soplando en el viento, la respuesta está soplando en el viento.
Cuando la estafa es enorme ya toma un nombre decente.
A. Pérez de Ayala
Across the universe
The Beatles
A través del Universo
Las palabras vuelan como
la lluvia sin fin en un vaso de papel
se deslizan mientras pasan
se deslizan a través del universo
lagunas de tristeza, olas de alegría
están pasando por mi mente abierta
poseyéndome y acariciándome
Jai guru deva om*
Nada va a cambiar mi mundo
Nada va a cambiar mi mundo
Nada va a cambiar mi mundo
Nada va a cambiar mi mundo
Imágenes de luz rota que
baila ante mí como un millón de ojos
que me llaman una y otra vez a través del universo
pensamientos serpenteando como un
viento inquieto en un buzón
caen ciegamente mientras
siguen su camino a través del universo
Jai guru deva om
Nada va a cambiar mi mundo
Nada va a cambiar mi mundo
Nada va a cambiar mi mundo
Nada va a cambiar mi mundo
Ruidos de risas, sombras de vida
están sonando a través de mis orejas abiertas
excitándome e invitándome
amor inmortal sin límite que
brilla a mi alrededor como un millón de soles
que me llaman una y otra vez a través del universo
Jai guru deva om
Nada va a cambiar mi mundo
Nada va a cambiar mi mundo
Nada va a cambiar mi mundo
Nada va a cambiar mi mundo
Jai guru deva
Jai guru deva
*Gracias, maestro Deva, om
Nel Amaro
Street Fighting Man
Rolling Stones
Luchador callejero
Por todas partes oigo el ruido de pies en marcha y a la carga… ¡Oh, chico! Porque el verano está aquí y el tiempo es excelente para peleas callejeras… ¡Oh, chico! ¿Pero que puede hacer un pobre chico, excepto cantar en una banda de rock’n roll? Porque en la soporífera ciudad de Londres no hay lugar para un luchador callejero. ¡No!
¡Hey! Creo que el momento es excelente para una revolución de palacio, pero donde yo vivo el juego que se lleva es solución de compromiso… ¡Oh, chico! ¿Pero que puede hacer un pobre chico, excepto cantar en una banda de rock’n roll? Porque en la soporífera ciudad de Londres no hay lugar para un luchador callejero. ¡No!
¡Hey! ¡Dije que mi nombre es “Jaleo”! ¡Gritaré y chillaré, mataré al rey, me quejaré de todos sus criados! ¡Oh, chico! ¿Pero que puede hacer un pobre chico, excepto cantar en una banda de rock’n roll? Porque en la soporífera ciudad de Londres no hay lugar para un luchador callejero. ¡No!
Menelao y Elena Cerámica pintada, Vasija griega (S. V a.c.)
Helena o la otra cara del silencio
Odette Alonso
Sentada ante la rueca
Helena piensa en Paris.
Sus hijos crecen
y Menelao dormita entre las mantas
en un rincón desde donde la mira a veces.
Ella hilando la rueca
está pensando en Paris
la hermosura y el pánico
y tal vez una lágrima o un pálpito
mientras el hilo corre entre sus dedos
y Menelao dormita
y sus hijos persiguen mariposas
y Paris es un sueño que el tiempo le devuelve detenido
engalanado vencedor de nada
en esta dulce tarde en que Helena está hilando su recuerdo
con una limpia lágrima o un pálpito.
Lucha de gigantes
Antonio Vega
Menelao sostiene el cuerpo sin vida de Patroclo
Copia del original griego
(Loggia del Lanzi) Piazza Della Signoria, Florencia, Italia.
Troya Wolfgang Petersen - 2004
Gambito De Caballo En Troya
Homero Aridjis
Ad aeternam un hombre y un perro semejante a un caballo de oro; dos guerreros como esculpidos por el polvo; un rey y un yelmo donde el sol reverbera; una reina blonda cautiva tras un muro que rodea afiladas fortalezas.
Ad aeternam una imagen vagarosa, que no toma forma definida en la imaginación del hombre; un ave de rapiña; un montón de cuerpos hacinados desencarnándose, resplandeciendo al sol; brotes de sangre negra en el vasto coágulo de musgo oscuro, en la piedra.
Ad aeternam el rey inútil, con la derrota como una corona entre las manos; los guerreros inútiles con las lanzas y los pies clavados en el suelo; el brillo de unas cuantas espadas homicidas; el fluido rojo que responde a la súbita escisión, abriéndose sobre la tierra como un tapete.
Ad aeternam el horizonte azul, en el que vuela el color como un ave encendida; las naves meciéndose en el agua; el nombre de algún desconocido dicho gradualmente con sílabas rotundas, pero igual que un soplo; la muerte que acampa como un huésped de rigor bajo las tiendas, bajo arrugadas campanas de paño desteñido; la imagen en la imaginación del hombre como una nube, como un abalorio, como un ojo a veces fijo, a veces policromo entre la bruma.
Ad aeternam los ágiles pies sobre la arena, la piel curtida, el sonido opaco del escudo, la adivinada risa, el paso adivinado de la reina cautiva allá en la fortaleza; la vivida mirada de los ojos lejanos que imprecisos son más agudos y están más próximos; la desolación, la visión funeral de todo aquello que en un minuto se deshace.
Ad aeternam el perro lentamente gris, casi una nube, casi una mancha árida, blanco por el roce de la luz sobre sus orejas y su lomo; el ave de rapiña, casi un lobo del aire, una amenaza demasiado rápida, demasiado alada; el ave de rapiña que vuela sobre la afilada torre y traza en el aire duramente una L; la imagen en la imaginación del hombre; la nube como abalorio, como ojo, como L que el sueño de alguien ha soñado en el aire.
Ad aeternam el caballo que irrumpe en el instante con sonidos de campana sorda, con las patas rotas y el vientre abierto y los nervios sosteniendo los intestinos como blandas rejas; el caballo, en difícil huida sobre la arena de oro, con la fuerza de la agonía contra los filos de la piedad de dos guerreros que asisten a su muerte con un tajo.
Ad aeternam el perro como un dios canino, con las orejas doradas inclinadas como puntas de consternación, ágil hasta en su sombra, hasta en su inmovilidad; el perro, con ojos casi humanos, y sin olfato ya para los muertos.
Ad aeternam el regreso, las naves que esperan meciéndose en el agua como agresivos cisnes, castigados por un hado adverso que los ata a la orilla, y por la noche inmortal que mira y confunde desde lejos el cielo con el mar y sus caminos.
Ad aeternam el volcado carro con las ruedas girando y la astilla de sangre en la cara del auriga; el rey entre nosotros y la blonda reina cautiva en la torre; los guerreros vestidos de oscuro que emergen a la furia y al nunca más de este tiempo homicida.
Ad aeternam el brío blanco del anciano que arenga a dos guerreros arañados por el último frío, lo mismo que a un joven que resiste un viento de desnudos brazos.
Ad aeternam la imagen en la imaginación del hombre; la nube como abalorio, como ojo, como L que alguien trazó en el aire; el caballo que murió con las patas rotas y el vientre abierto como reja o ventana; los guerreros que introdujeron los filos en su desesperación como a una funda, como a una aljaba.
Ad aeternam los guerreros recortados en el paisaje por el aire musitando en su interior deseos de irse, de ocultar lo humano de sus pasos, de sus ojos, y de todo aquello que la adversidad descubre como sitio mortal; los guerreros que ensartan pechos y rostros casi femeninos en su manera de aceptar la muerte.
Ad aeternam el rapsoda que canta al dios de polvo que levantan los muertos al caer, el pesado sonido de un guerrero que cae, el tinte violeta de la boca hendida, el esbelto cuello con un hueco imprevisto, la espalda del que escapa herido por la cólera de un dios, los ojos del que se queda habitado por un dios, la noche que desciende como un gran escudo anunciando reposo.
Ad aeternam la imagen en la imaginación del hombre, casi ya viva como una presencia, como un recuerdo; las torres afiladas, las naves, el regreso, la L que vuelve a trazar el ave de rapiña; el vientre del caballo, los hombres que quisieran irse, ocultar sus rostros; la noche que reemplaza la luz con tinieblas; la imagen definida en la imaginación del hombre.
Ad aeternam el tiempo por venir, el horror, la matanza y la ruina; la noche y el terror en la pupila ajena; el vientre del caballo habitado por la cólera de un dios; el perro sin olfato ladrando a fantasmas incesantes que pasan a su lado; el dolor vidente y femenino aullando como un perro.