O "el nido del cuco", si te gusta más.

No son las 1000 mejores canciones de la historia, ni los 500 mejores poemas, ni los 100 mejores libros, ni tan siquiera las 10 mejores películas, ni los mejores sabores, olores o sensaciones. Son lo que se me ha pegado y sigue pegándose en la piel a lo largo de las décadas que he tenido la suerte de presenciar. Algo que a modo de Jukebox virtual, en el que pueda tener a mano la música, pinturas, fotográfias, etc. que se encuentran desparramadas a lo largo del camino.
Lo que silbo al caminar.
No es nostalgia y por supuesto que, cualquier tiempo pasado tan solo fue, anterior.
Escríbeme un comentario si en algo coincidimos.

viernes, 11 de marzo de 2011

Al mal tiempo, buena cara


"Estamos hechos de la misma materia que los sueños. Nuestro pequeño mundo está rodeado de sueños"
La Tempestad
William Shakespeare




Giorgione - La tempestad




La Fenêtre
Alfa Rococo

La Ventana


Un día más para luchar contra el frío
Mañana, el viento soplará de nuevo
Tantos remolinos y relámpagos
que devastan
Demasiados discursos
y muy pocos destellos


Es la tempestad lo que temo
No quiero ir a la batalla
Entre nosotros creo que los puentes
se separan
No puedo quedarme más contigo


Cierro la ventana antes de la tormenta
Me voy
antes de la llegada de la devastación
Cierro la ventana antes de la tormenta
Me voy y no volveré


Un día más luchando contigo
Y la lluvia que cae de nuevo
La marea nunca más bajará
Te llevará, desaparece


Hace demasiado que se abate el rayo
Y el fuego que aún no renace
La herida que estoy tratando de coser
Nunca más se cerrará


Cierro la ventana antes de la tormenta
Me voy
antes de la llegada de la devastación
Cierro la ventana antes de la tormenta
Me voy y no volveré






John William Waterhouse - Miranda-La tempestad





El policía (Ward Bond) sostiene la estatua del halcón maltés y pregunta:
"Esto pesa mucho, ¿de qué está hecho?".
Humphrey Bogart:
"De la misma materia de la que están hechos los sueños".

"El Halcón maltés"; (The Maltese Falcon, 1941), dirigida por John Houston



jueves, 10 de marzo de 2011

Soltar amarras



Déjame
Los Secretos


"Si te quedas conmigo te ofrezco la inmortalidad"

"Deseo volver a mi hogar, a Ítaca"

"¿Es Penélope mejor que yo?"

"Claro que no. Tú eres una diosa. Eres mucho mejor que ella. Pero Penélope es mi hogar, es mi vida"

La Odisea
Calipso "la que oculta"
Homero



Bruegel y DeClerck - Calipso


Calypso
Suzanne Vega
Calipso


Mi nombre es Calipso y he vivido sola
he vivido en una isla y me he despertado con el amanecer
hace much tiempo le ví luchando con el mar
supe que se estaba ahogando y le traje hasta mí
hoy llega la luz de la mañana, y él navega lejos
después de una última noche le dejo marchar


Mi nombre de Calipso, mi jardín se desborda
poblada, salvaje y ouculta es la dulzura que crece allá
mi cabello vuela, largo, mientras canto al viento
cuento las noches en que pude probar la sal de su piel
la sal de las olas y de las lágrimas y mientras él se
lo mantuve aquí durante años y ahora le dejo marchar


Mi nombre es Calipso, le he dejado marchar
con el amanecer él navega lejos para irse por siempre jamás
y las olas se lo llevarán de nuevo, pero él conoce su comportamiento ahora
permaneceré en pie en la orilla con el corazón limpio
y una canción en el viento, la arena puede picarme en los pies y el cielo arderá
tengo por delante un tiempo solitario, no le pediré que vuelva
le dejo marchar, le dejo marchar



Poema de Calipso
Jorge Urrutia

Batallas son de amor, también de sueño.
O son sueños de amor o, sólo en sueños,
amor. Batallas son
que libra con su cuerpo y con el cuerpo
de ti.
..........Con tus manos sujetas
su sueño, construyes
su amor, destruyes...
¿Qué destruyes si en tus manos es sueño
y si sueña tan sólo con tus manos?


Arnold Böcklin - Ulises y Calipso



Cuando me vaya
Joan Manuel Serrat




Sensación
Arthur Rimbaud

Iré, cuando la tarde cante, azul, en verano,
herido por el trigo, a pisar la pradera;
soñador, sentiré su frescor en mis plantas
y dejaré que el viento me bañe la cabeza.


Sin hablar, sin pensar, iré por los senderos:
pero el amor sin límites me crecerá en el alma.
Me iré lejos, dichoso, como con una chica,
por los campos , tan lejos como el gitano vaga.



viernes, 4 de marzo de 2011

La aguja y el pajar


Mi vida limita al norte
con la muerte.
Al sur, con mi madre herida.
A la derecha, mi amo
contabilizando el aire.
A la izquierda tu sonrisa,
amiga de amar, amante.

León Felipe



Edgar Mendoza Mancillas - Mirando al sur



Espero
Mario Benedetti

Te espero cuando la noche se haga día,
suspiros de esperanzas ya perdidas.
No creo que vengas, lo sé,
sé que no vendrás.
Sé que la distancia te hiere,
sé que las noches son más frías,
Sé que ya no estás.
Creo saber todo de ti.
Sé que el día de pronto se te hace noche:
sé que sueñas con mi amor, pero no lo dices,
sé que soy un idiota al esperarte,
Pues sé que no vendrás.
Te espero cuando miremos al cielo de noche:
tu allá, yo aquí, añorando aquellos días
en los que un beso marcó la despedida,
Quizás por el resto de nuestras vidas.
Es triste hablar así.
Cuando el día se me hace de noche,
Y la Luna oculta ese sol tan radiante.
Me siento sólo, lo sé,
nunca supe de nada tanto en mi vida,
solo sé que me encuentro muy sólo,
y que no estoy allí.
Mis disculpas por sentir así,
nunca mi intención ha sido ofenderte.
Nunca soñé con quererte,
ni con sentirme así.
Mi aire se acaba como agua en el desierto.
Mi vida se acorta pues no te llevo dentro.
Mi esperanza de vivir eres tú,
y no estoy allí.
¿Por qué no estoy allí?, te preguntarás,
¿Por qué no he tomado ese bus que me llevaría a ti?
Porque el mundo que llevo aquí no me permite estar allí.
Porque todas las noches me torturo pensando en ti.
¿Por qué no solo me olvido de ti?
¿Por qué no vivo solo así?
¿Por qué no solo...

Antonello da Messina- Ritratto d'uomo (detalle)


Al norte del norte
Nacho Vegas


jueves, 3 de marzo de 2011

La belleza de lo efímero


Caminando ayer descubrí, en esta primavera adelantada, una pradera de narcisos. De nuevo han nacido para alegrarnos la vida con su efímera explosión de belleza; aunque solo sea por unas jornadas. 





A...
Alexandr Pushkin


(Kern)*

Recuerdo aquel instante prodigioso
en el que apareciste frente a mí,
lo mismo que una efímera visión
igual que un genio de belleza pura.

En mi languidecer sin esperanza,
en las zozobras del ruidoso afán,
tu tierna voz se oyó en mi largo tiempo
y soñaba con tus divinos rasgos.

Transcurrieron los años. La agitada
tormenta dispersó los viejos sueños
y al olvido entregué tu tierna voz
así como tus rasgos celestiales.

En cautiverio oscuro y tenebroso
mis días en silencio se arrastraban,
sin la deidad y sin la inspiración,
sin lágrimas, sin vida, sin amor.

Mas ahora que el despertar llegó a mi alma,
y de nuevo apareces ante mí,
lo mismo que una efímera visión
igual que un genio de belleza pura.

Y el corazón me late arrebatado
porque en él nuevamente resucitan
La inspiración y la divinidad
y la vida, y el llanto y el amor.


*Anna Pyetróvna Kem




One Year Of Love
Queen



Un año de amor

Tan sólo un año de amor
es mejor que una vida entera en solitario.
Un momento sentimental en tus brazos
es como una estrella fugaz directa a mi corazón.
Siempre es un día lluvioso cuando no estás.
Un prisionero del amor dentro de tí.
Me vengo abajo, a tu alrededor, sí.
Mi corazón, llora a tú corazón.
Estoy sólo, pero puedes salvarme.
Mi mano se extiende para alcanzar la tuya.
Estoy frío, pero tu enciendes el fuego en mi interior.
Mi labios, buscan los tuyos.
Deseoso de tocarte.
Hay tanto que ha quedado por decirnos.
Y todo lo que puedo hacer, es entregarme
a ese momento. Tan sólo entregarme.

Y nadie me había dicho que el amor pudiera hacer tanto daño.
Oohh, sí. Duele.
Y el dolor, está tan cerca del placer.
Y todo lo que puedo hacer, es entregarme a tu amor.
Tan sólo entregarme a tu amor.
Tan sólo una año de amor
es mejor que una vida entera en solitario.
Un momento sentimental en tus brazos
es como una estrella fugaz directa a mi corazón.
Siempre es un día lluvioso cuando no estás.
Un prisionero del amor dentro de tí.
Me vengo abajo, a tu alrededor, sí.
Y todo lo que puedo hacer, es entregarme.




Sandro Botticelli - El nacimiento de Venus (La Nascita di Venere)


A una mujer
Julio Cortázar

No hay que llorar porque las plantas crecen en tu balcón,
no hay que estar triste
si una vez más la rubia carrera de las nubes te reitera lo inmóvil,
ese permanecer en tanta fuga. Porque la nube estará ahí,
constante en su inconstancia cuando tú, cuando yo
-pero por qué nombrar el polvo y la ceniza.
Sí, nos equivocábamos creyendo que el paso por el día
era lo efímero, el agua que resbala por las hojas hasta hundirse en la tierra.

Sólo dura la efímero, esa estúpida planta que ignora la tortuga,
esa blanda tortuga que tantea en la eternidad con ojos huecos,
y el sonido sin música, la palabra sin canto, la cópula sin grito de agonía,
las torres del maíz, los ciegos montes.
Nosotros, maniatados a una conciencia que es el tiempo,
no nos movemos del terror y la delicia,
y sus verdugos delicadamente nos arrancan los párpados
para dejarnos ver sin tregua cómo crecen las plantas del balcón,
cómo corren las nubes al futuro.

¿Qué quiere decir esto? Nada, una taza de té.
No hay drama en el murmullo, y tú eres la silueta de papel
que las tijeras van salvando de lo informe: oh vanidad de creer
que se nace o se muere,
cuando lo único real es el hueco que queda en el papel,
el golem que nos sigue sollozando en sueños y en olvido.

Le Sacre du printemps
Ígor Stravinski
Orquesta sinfónica de Columbia dirigida por el autor (1960)

miércoles, 2 de marzo de 2011

De caminos y Roma



¿Recuerdas aquel cuello, haces memoria
del privilegio aquel, de aquel aquello
que era, almenadamente blanco y bello,
una almena de nata giratoria?

Recuerdo y no recuerdo aquella historia
de marfil expirado en un cabello,
donde aprendió a ceñir el cisne cuello
y a vocear la nieve transitoria.

Recuerdo y no recuerdo aquel cogollo
de estrangulable hielo femenino
como una lacteada y breve vía.

Y recuerdo aquel beso sin apoyo
que quedó entre mi boca y el camino
de aquel cuello, aquel beso y aquel día.

Miguel Hernández

The Long And Winding Road
The Beatles


La larga y serpenteante carretera


La larga y serpenteante carretera
que lleva hasta tu puerta
nunca desaparecerá
he visto esa carretera antes
siempre me ha llevado hasta aquí
me ha llevado hasta tu puerta.


La noche salvaje y ventosa
que la lluvia ha limpiado
ha dejado un charco de lágrimas
llorando por el día.
¿por qué dejarme aquí plantado?
enséñame el camino.


Muchas veces me he sentido solo
y muchas veces he llorado,
de cualquier modo, nunca sabrás
de cuantas maneras lo he intentado.


Y aún me conducen de vuelta
a la larga, serpenteante carretera
tú me dejaste plantado aquí
hace mucho, mucho tiempo
no me dejes aquí esperando
llévame hasta tu puerta.


Pero aún me conducen de vuelta
a la larga, serpenteante carretera
tú me dejaste plantado aquí
hace mucho, mucho tiempo (oooh)
no me dejes aquí esperando (no me dejes esperando)
llévame hasta tu puerta. (sí, sí, sí, sí)



lunes, 28 de febrero de 2011

Extraños cotidianos



T'intendo si, mio cor
Ludwig van Beethoven
basado en un texto de Pietro Metastasio
Anne Sofie von Otter


¡Comprendo, sí, corazón mío,

tu fuerte palpitar!
Sé que tú quieres lamentarte,
que estás enamorado.


¡Ah, calla tu dolor!
¡Ah, sufre tu martirio!
Cállatelo, y no traiciones
mis sentimientos.





Francine Van Hove - Le zèbre-papillon

Elegía lamentable
José Ángel Buesa

D
esde este mismo instante seremos dos extraños
por estos pocos días, quien sabe cuántos años...
yo seré en tu recuerdo como un libro prohibido
uno de esos que nadie confiesa haber leído.

Y así mañana, al vernos en la calle, al ocaso,
tú bajaras los ojos y apretarás el paso,
y yo, discretamente, me cambiaré de acera,
o encenderé un cigarro, como si no te viera...

Seremos dos extraños desde este mismo instante
y pasarán los meses, y tendrás otro amante:
y como eres bonita, sentimental y fiel,
quizás, andando el tiempo, te casarás con él.

Y ya, más que un esposo será como un amigo,
aunque nunca le cuentes que has soñado conmigo,
y aunque, tras tu sonrisa, de mujer satisfecha,
se te empañen los ojos, al llegar una fecha.

Acaso, cuando llueva, recordarás un día
en que estuvimos juntos y en que también llovía.
Y quizás nunca más te coloques aquel traje
de terciopelo verde, con adornos de encaje.

O harás un gesto mío, tal vez sin darte cuenta,
cuando dobles tu almohada con mano soñolienta.
Y domingo a domingo, cuando vayas a misa,
de tu casa a la iglesia, perderás tu sonrisa.

¿Qué más puedo decirte? Serás la esposa honesta
que abanica al marido cuando ronca la siesta:
y tras fregar los platos y tras tender las camas,
te pasarás las noches sacando crucigramas...

Y así, años y años, hasta que, finalmente,
te morirás un día, como toda la gente.
Y voces que aún no existen sollozarán tu nombre,
y cerrarán tus ojos los hijos de otro hombre.







domingo, 27 de febrero de 2011

Nada personal





Una de dos
Luis Eduardo Aute



Gian Lorenzo Bernini - El rapto de Proserpina


Carta sin fecha
José Ángel Buesa

Amigo: sé que existes, pero ignoro tu nombre.
No lo he sabido nunca ni lo quiero saber.
Pero te llamo amigo para hablar de hombre a hombre,
que es el único modo de hablar de una mujer.

Esa mujer es tuya, pero también es mía.
Si es más mía que tuya, lo saben ella y Dios.
Sólo sé que hoy me quiere como ayer te quería,
aunque quizá mañana nos olvide a los dos.

Ya ves, ahora es de noche. Yo te llamo mi amigo;
yo, que aprendí a estar solo para quererla más;
y ella, en tu propia almohada, tal vez sueña conmigo;
y tú, que no lo sabes, no la despertarás.

¡Qué importa lo que sueña! Déjala así, dormida.
Yo seré como un sueño sin mañana ni ayer.
Y ella irá de tu brazo para toda la vida,
y abrirá las ventanas en el atardecer.

Quédate tú con ella. Yo seguiré el camino.
Ya es tarde, tengo prisa, y aún hay mucho que andar,
y nunca rompo el vaso donde bebí un buen vino,
ni siembro nada, nunca, cuando voy hacia el mar.

Y pasarán los años favorables o adversos,
y nacerán las rosas que nacen porque sí;
y acaso tú, algún día, leerás estos versos,
sin saber que los hice por ella y para ti...



Gian Lorenzo Bernini - El rapto de Proserpina (detalle)